La inflación subió en abril y llegó al 3,16%, marcando su regreso al rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU), mientras hay consenso en que continuará acelerándose en los próximos meses, de la mano del efecto de la guerra en Medio Oriente y el impacto de la suba de los combustibles.
La inflación entra en fase de aceleración por el impacto de Medio Oriente en los precios transables
El componente más vinculado al contexto global cambia de tendencia y suma presión a un IPC que regresaría en los próximos meses al 4,5%.
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La inflación se aceleró por la suba de los combustibles y trepó hasta el 3,16%
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El contexto internacional persiste como uno de los principales riesgos para la inflación
La inflación se acelera en Uruguay a medida que se sienten los impactos de la guerra en Medio Oriente.
Hacia el interior de la canasta que contempla el Índice de Precios del Consumo (IPC) se evidencian diferencias en la evolución de los precios de los bienes transables —que se exportan— y los no transables —que se comercian a nivel interno—, incorporados formalmente en la última publicación del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Concretamente, la inflación transable se ubica cerca de mínimos históricos, en torno al 1,28% anual y muy por debajo del dato general. En contrapartida, la no transable llegó al 5,86% interanual, muy por encima del indicador global y rozando el techo del rango de tolerancia.
Sin embargo, el proceso desinflacionario que se explicó en buena parte por la baja de los transables parece llegar a un cambio de dinámica. Es que tuvieron un incremento mensual de un 0,48% en abril, por encima del 0,35% que registraron los no transables.
El contexto internacional presiona al alza a la inflación transable
Si bien los reportes de este miércoles indicaban un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, la extensión del conflicto bélico ya supera los dos meses y supuso una escalada en los precios del petróleo, que impactó a nivel global y local con las recientes subas de los combustibles, así como el encarecimiento de la producción vía incremento de los valores de los fertilizantes.
Por esta situación, a lo que se suma la fase expansiva de la política monetaria del BCU, el dólar en Uruguay parece afianzado en torno a los 40 pesos, lejos del piso cercano a los 37 pesos que tocó en enero, lo que también agrega presión sobre los bienes transables.
Economistas y analistas se hicieron eco de los nuevos criterios incorporados por el INE, entre ellos el exgerente de Política Monetaria y Programación Macroeconómica del BCU, José Licandro, quien recordó que el componente transable representa un 40,7% y el no transable un 33,6%, para luego valorar la utilidad de los datos.
“En los últimos 12 meses los transables crecieron apenas debajo de 2%, siendo que los no transables lo hicieron 5,86%. Eso muestra grosso modo el impacto deflacionario del último año de la caída del dólar y la debilidad de commodities”, analizó.
El economista planteó que los nuevos subíndices sirven para evaluar que los efectos de la guerra en Medio Oriente “ya están operando en sentido contrario” para luego pronosticar que la dinámica alcista de los transables “se mantendría los próximos meses”.
Desde el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), el economista jefe Ramiro Correa coincidió a través de la misma vía en que “la inflación no transable explica la dinámica inflacionaria del último tiempo”, para luego observar: “Con el contexto internacional actual es esperable que esta tendencia se revierta”.
La expectativa apunta a una suba del IPC
Con este nuevo escenario global, las proyecciones del sector privado y del propio BCU parecen coincidir en que la inflación continuará su camino alcista y regresará hacia el objetivo del 4,5%, con algunas consultoras que incluso pronostican una corta permanencia del indicador por encima de ese nivel entre fin de año y principios de 2027.
De hecho, en su último Informe de Política Monetaria (IPoM), el BCU anticipó que el shock de la guerra en Medio Oriente podría agregar un punto porcentual al IPC, con mayor presión sobre los bienes transables, para superar el objetivo circunstancialmente y luego converger hacia la meta en los próximos 24 meses.
Mientras tanto, los analistas aguardan una inflación en torno a la meta en el Horizonte de Política Monetaria (HPM), al tiempo que los empresarios, avizoran un IPC del 5%. Las nuevas previsiones, que se darán a conocer entre esta semana y la próxima, comenzarán a brindar señales también sobre la política monetaria, donde el Banco Central podría empezar a ver señales al alza para empezar a decidir una suba de tasas, que se encuentran hoy en el 5,75%.


