El dólar global cayó frente a las principales divisas el miércoles después de que los precios al productor estadounidenses, más bajos de lo esperado, reforzaran las señales de una disminución de la inflación, lo que fortaleció la opinión de que la Reserva Federal puede mantener la paciencia con las tasas de interés incluso mientras los inversores sopesaban los nuevos ataques contra Irán.
El índice dólar —que mide el desempeño del billete verde en relación con una canasta de otras seis divisas de relevancia internacional— cayó un 0,55% hasta los 100,36 puntos, su nivel más bajo desde mediados de junio. En la sesión anterior, había caído un 0,4%, su mayor descenso en casi dos semanas, tras haber alcanzado su nivel más alto desde el 2 de julio.
El Índice de Precios al Productor (IPP) para la demanda final cayó un 0,3% en junio, tras una revisión a la baja del aumento del 0,6% registrado en mayo, según informó el miércoles la Oficina de Estadísticas Laborales.
La atención de los operadores se centra en Medio Oriente
La reciente escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán mantuvo los precios del petróleo cerca de sus máximos de un mes, lo que sigue ejerciendo presión sobre las perspectivas de inflación.
El ejército estadounidense anunció que había iniciado una nueva oleada de ataques contra Irán el miércoles, después de que el presidente estadounidense Donald Trump dijera el martes que Washington había reimplantado un bloqueo naval de todos los puertos iraníes.
El dólar ha tendido a beneficiarse durante los recrudecimientos del conflicto debido a su condición de valor refugio y al impacto relativamente limitado de los precios más altos de la energía en la economía estadounidense en comparación con algunos de sus pares.
Menos inflación y una señal para la Reserva Federal
La menor inflación en Estados Unidos había presionado al dólar anteriormente. La inflación al consumidor se desaceleró más de lo esperado, situándose en el 3,5% interanual en junio, según mostraron los datos publicados el martes, con una caída del 0,4% mensual, su primer descenso desde abril de 2020, debido al retroceso de los precios de la energía. Esto generó dudas en el mercado respecto de una suba de tipos de interés en setiembre por parte de la Fed, aunque todavía no se descarta algún alza antes de fin de año.
El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, declaró el martes ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes que el banco central "no tolera" una inflación persistentemente elevada y prometió "cumplir con su deber" si Trump lo desafiara.
Los operadores están descontando ahora una probabilidad de alrededor del 70% de una subida de tipos en setiembre, mientras que una subida a finales de este mes se considera muy improbable, según datos de LSEG.