10 de junio 2026 - 18:28

El dólar global cayó y Wall Street sufrió fuertes pérdidas por la tensión con Irán

El índice dólar retrocedió luego de conocerse que la inflación estadounidense alcanzó su mayor nivel en tres años, aunque sin sorprender al mercado.

El dólar global retrocedió tras los datos de precios al consumidor, aunque se mantuvo cerca de máximos de dos meses.

El dólar global retrocedió tras los datos de precios al consumidor, aunque se mantuvo cerca de máximos de dos meses.

Foto: Pixabay

El dólar global cerró en baja este miércoles después de que los datos de inflación de Estados Unidos coincidieran con las previsiones de los analistas, reduciendo las expectativas de una suba inminente de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed).

El índice dólar, que mide el desempeño del billete verde frente a una cesta de seis monedas de referencia, retrocedió 0,1% y terminó en 99,875 puntos, alejándose del máximo de dos meses alcanzado a comienzos de la semana.

La inflación estadounidense alcanzó en mayo el 4,2% interanual, su nivel más elevado desde abril de 2023, impulsada por el encarecimiento de la energía como consecuencia del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, el dato estuvo en línea con lo previsto por el mercado, lo que moderó las apuestas a nuevas subas de tasas en el corto plazo.

La Fed, en el centro de la atención

Los operadores comenzaron a reducir las expectativas de un ajuste monetario en setiembre, aunque continúan descontando una posible suba de tasas hacia octubre o diciembre.

Según una encuesta de Reuters, la mayoría de los economistas espera que la Fed mantenga sin cambios su tasa de referencia durante el resto de 2026, pese a las presiones inflacionarias derivadas del aumento de los precios energéticos.

En el mercado cambiario, el yen japonés permaneció prácticamente estable en torno a las 160 unidades por dólar, un nivel que sigue siendo observado de cerca por las autoridades de Japón ante la posibilidad de nuevas intervenciones para sostener su moneda.

Wall Street sufrió una fuerte corrección

Mientras tanto, las acciones estadounidenses cerraron con pérdidas superiores al 1%, afectadas por la incertidumbre geopolítica y la continuidad de la toma de ganancias en el sector tecnológico.

El índice Dow Jones cayó 1,87%, el S&P 500 perdió 1,62% y el Nasdaq retrocedió 1,98%, en una jornada marcada por la renovada amenaza del presidente Donald Trump de atacar nuevamente a Irán si fracasan las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz.

Las acciones vinculadas a los semiconductores estuvieron entre las más castigadas. El índice sectorial perdió 3,6%, mientras que gigantes tecnológicos como Nvidia y Broadcom figuraron entre los principales lastres para el mercado. La corrección profundizó el deterioro del sector tecnológico dentro del S&P 500, que quedó más de 10% por debajo de su máximo reciente, entrando formalmente en territorio de corrección.

La guerra volvió a dominar el ánimo de los mercados

Los inversores también siguieron de cerca la escalada entre Washington y Teherán, después de que Donald Trump afirmara que Estados Unidos volvería a atacar objetivos iraníes si no prospera un acuerdo para poner fin al conflicto.

Las tensiones geopolíticas impulsaron además una nueva suba del petróleo, que cerró con ganancias cercanas al 2%, reforzando las preocupaciones sobre el impacto que un conflicto prolongado podría tener sobre la inflación global y la política monetaria.

En paralelo, el índice de volatilidad VIX, considerado una referencia del nerviosismo en Wall Street, volvió a subir, reflejando la creciente cautela de los operadores ante un escenario internacional cada vez más incierto. Los mercados también asimilaron movimientos corporativos relevantes, como el desplome de 28% de Super Micro Computer tras anunciar un plan para recaudar 7.000 millones de dólares, y la expansión de Amazon en el negocio del transporte de carga, que golpeó a varias empresas del sector logístico.

De esta manera, la jornada dejó una combinación de señales que mantuvo bajo presión a los activos financieros: una inflación elevada pero sin sorpresas, expectativas de tasas más estables y una renovada preocupación por la evolución de la guerra en Medio Oriente.

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