El dólar global se mantenían cerca de su máximo de seis semanas en las primeras horas del viernes, después de que las señales contradictorias sobre un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que ponga fin a la guerra en Medio Oriente provocaran volatilidad en los mercados financieros, aunque los inversores se aferran a la esperanza de algún progreso.
El índice dólar —que mide el desempeño del billete verde en relación con una canasta de otras seis divisas de relevancia internacional— subía ligeramente hasta los 99,23 puntos, no muy lejos del máximo de 99,515 alcanzado en la sesión anterior, su nivel más alto desde el 7 de abril.
Estados Unidos e Irán mantienen posturas opuestas respecto a las reservas de uranio de este último y el control del estrecho de Ormuz, aunque el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que había habido "algunas señales positivas" en las conversaciones. Estos mensajes contradictorios provocaron fuertes fluctuaciones en los mercados durante la noche, aunque los movimientos de divisas fueron en general moderados en las operaciones asiáticas del viernes, mientras los inversores esperaban una mayor claridad.
De todos modos, el dólar recibió un apoyo adicional gracias a los datos estadounidenses, que mostraron que las solicitudes semanales de subsidio por desempleo disminuyeron la semana pasada, mientras que la actividad manufacturera alcanzó su nivel más alto en cuatro años en mayo, lo que subraya la resiliencia de la economía más grande del mundo.
El euro, por su parte, se encaminaba a su segunda pérdida semanal, bajando un 0,1% en el día y situándose en 1,1607 dólares, mientras que la libra esterlina bajaba ligeramente hasta los 1,342 dólares, tras haber ignorado los datos publicados anteriormente que mostraban que las ventas minoristas cayeron en abril al mayor ritmo en casi un año, debido a que los consumidores sintieron el impacto de los efectos inflacionarios de la guerra de Irán.
Las monedas asiáticas, bajo presión ante la fortaleza del dólar
La fortaleza del dólar y los precios persistentemente altos del petróleo han perjudicado al yen, que el viernes se debilitó cerca de los 159 yenes por dólar. Cayó un 0,1%, situándose en 159,09 yenes por dólar.
La divisa japonesa se tambalea incluso después de la probable intervención de Tokio hace apenas unas semanas para respaldarlo: ha perdido casi el 75% de las ganancias obtenidas tras la supuesta intervención, lo que mantiene a los operadores en alerta ante posibles nuevas medidas de las autoridades japonesas.
Se prevé que el Banco de Japón (BoJ) solo aumente los costos de endeudamiento gradualmente, mientras que otros bancos centrales, incluido el Banco Central Europeo (BCE), probablemente realicen aumentos mucho más rápidos, lo que coloca al yen en desventaja frente a los inversores que buscan rendimientos adicionales a partir de tasas de interés nacionales más altas.
En términos ponderados por el comercio, el yen se encuentra en mínimos históricos, lo que favorece a sus exportadores pero agrava el impacto del aumento de los precios de la energía, dada la dependencia de Japón de los bienes importados.
Las monedas de los países emergentes de Asia también se han visto sometidas a una enorme presión debido al aumento vertiginoso de los precios mundiales del petróleo, lo que ha obligado a los responsables políticos a tomar medidas cada vez más urgentes e inusuales para apuntalar sus economías.
Las bolsas, al alza
Por su parte, las bolsas mundiales subían mientras la principal preocupación para los inversores sigue siendo el casi cierre del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el suministro energético mundial que ha disparado los precios del petróleo y ha modificado las perspectivas de los tipos de interés globales debido a la preocupación por la inflación.
El índice bursátil mundial principal de MSCI subía un 0,22%, mientras que el índice europeo STOXX 600 lo hacía en un 0,43%.
En Wall Street, los futuros del Nasdaq subieron un 0,31% y los futuros del S&P 500 aumentaron un 0,26%. El índice S&P 500 subió el jueves un 0,17%, hasta los 7.445,72, tras haber alcanzado los 7.517,12 la semana pasada, un nuevo máximo histórico.
El índice más amplio de MSCI de acciones de Asia-Pacífico fuera de Japón avanzaba un 0,74%. En tanto, el Nikkei de Japón subió un 2,8%, rozando un nuevo máximo histórico, impulsada por las acciones relacionadas con la inteligencia artificial.
Las prolongadas interrupciones en el suministro energético, a medida que la guerra se prolonga, amenazan con repercutir en los precios a nivel mundial, lo que impulsa a los operadores a prever subidas de tipos de interés en los mercados desarrollados y emergentes. Los mercados ahora dan por sentado una probabilidad superior al 50% de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) suba los tipos de interés antes de que termine el año, frente a las expectativas de dos recortes de tipos antes de que comenzara la guerra.