El dólar global volvió a fortalecerse este martes y cerró en 101,401 puntos con una suba de 0,22%, mientras los inversores siguieron atentos a la evolución de las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed) y al fuerte incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
La presión sobre los mercados se mantuvo por la expectativa de que la Fed pueda volver a subir las tasas en octubre, aunque las señales enviadas durante la jornada por algunos funcionarios del banco central introdujeron mayor cautela. El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, sostuvo que no existe urgencia para realizar una nueva suba y que el organismo tiene tiempo para analizar los próximos datos económicos.
Los mercados también recibieron nuevas señales de debilidad en la economía estadounidense. La confianza del consumidor cayó en septiembre a su nivel más bajo en casi 12 años y medio, mientras que las ofertas de empleo disminuyeron en agosto. El índice del Conference Board retrocedió a 81,9 puntos, desde 88,6 en agosto.
Los bonos volvieron a presionar a los mercados
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continuaron cerca de máximos de varias décadas. El rendimiento del bono a 30 años alcanzó 5,6206%, su nivel más elevado desde junio de 2002, mientras que el bono de referencia a 10 años llegó a 5,293%, máximo desde junio de 2007.
El avance de los rendimientos se produjo mientras los inversores evaluaban las próximas cifras de inflación y empleo. Para esta semana estaban previstos el índice de Gastos de Consumo Personal (PCE), una de las referencias utilizadas por la Fed para evaluar la inflación, y el informe mensual de nóminas no agrícolas.
Las expectativas sobre la reunión de octubre de la Reserva Federal también se modificaron durante la jornada. Según CME FedWatch, la probabilidad de una suba de al menos 25 puntos básicos llegó a caer hasta 51,5%, después de que Williams señalara que el banco central podía tomarse tiempo para analizar la información disponible.
Sin embargo, otros funcionarios mantuvieron una postura más restrictiva. El gobernador de la Fed Michael Barr sostuvo que probablemente sean necesarias nuevas subas para garantizar que la inflación regrese al objetivo del 2%, debido a que las presiones sobre los precios todavía permanecían elevadas.
Wall Street terminó con bajas
La tensión en el mercado de bonos también repercutió sobre las acciones estadounidenses, que cerraron la jornada con pérdidas. El S&P 500 cayó 0,14%, hasta los 7.672,57 puntos, mientras que el Nasdaq Composite retrocedió 0,26% y el Dow Jones bajó 0,08%, hasta los 51.345,41 puntos.
La mayor rentabilidad de los bonos incrementó el costo del financiamiento y volvió más atractivos a los activos de renta fija frente a las acciones. A su vez, las tasas más elevadas pueden presionar sobre las valuaciones de las empresas, especialmente aquellas que dependen de grandes volúmenes de inversión y endeudamiento.
El sector tecnológico, sin embargo, mostró algunos movimientos positivos. Meta avanzó, mientras que CarMax subió después de informar un aumento de sus ganancias y de sus ingresos trimestrales. En sentido contrario, Fair Isaac (FICO) se desplomó luego de anuncios vinculados al esquema de precios de las compañías hipotecarias patrocinadas por el gobierno estadounidense.
La inteligencia artificial también permaneció en el centro de la atención de los inversores después de que Anthropic presentara el folleto para su eventual oferta pública inicial. El documento mostró un fuerte crecimiento de la compañía, aunque también importantes pérdidas, en un proceso que podría colocar su valoración por encima de los 2 billones de dólares.
El euro y el yen siguieron bajo presión
En el mercado cambiario, el euro cayó 0,30%, hasta 1,13365 dólares, su nivel más bajo en tres meses. La moneda europea continuó condicionada por las preocupaciones vinculadas al escenario energético y político del continente.
El franco suizo, en tanto, se debilitó frente al dólar, que avanzó 0,2% hasta 0,834 francos, alcanzando su nivel más alto en 16 meses. El yen japonés se mantuvo prácticamente estable, en torno a 157,55 unidades por dólar, mientras los operadores siguieron atentos a las advertencias de las autoridades japonesas sobre la debilidad de la moneda y a una eventual intervención coordinada de Tokio y Washington.
En Australia, el banco central elevó su tasa de referencia hasta 4,60%, el nivel más alto en 15 años. Pese a la suba, el dólar australiano cayó 0,36%, hasta 0,6989 dólares. El mercado quedó así a la espera de los próximos datos de inflación y empleo de Estados Unidos, que podrían modificar las expectativas sobre el camino de las tasas de la Reserva Federal y, con ello, la trayectoria del dólar, los bonos y las acciones.