Los precios del petróleo cerraron con fuertes ganancias este lunes luego de que crecieran las tensiones en Medio Oriente por la suspensión de las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán y por versiones sobre posibles bloqueos de rutas marítimas clave para el transporte mundial de energía. La incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz volvió a dominar la atención de los mercados energéticos.
Los futuros del crudo Brent, con impacto para los surtidores en Uruguay, finalizaron la jornada en 94,98 dólares por barril, con una suba de 3,86 dólares o 4,2%, mientras que el petróleo West Texas Intermediate (WTI) cerró en 92,16 dólares por barril tras avanzar 4,80 dólares o 5,5%. Ambos contratos habían llegado a trepar más de 6% durante la sesión, aunque moderaron parte de las ganancias hacia el cierre.
La reacción del mercado se produjo después de que la agencia iraní, Tasnim, informara que Teherán había interrumpido el intercambio de mensajes con Washington y que, junto a sus aliados regionales, analizaba medidas para bloquear completamente el estrecho de Ormuz y otras vías marítimas estratégicas.
El riesgo sobre el estrecho de Ormuz
La tensión geopolítica se intensificó además por los nuevos intercambios de ataques entre Estados Unidos e Irán y por la decisión de Israel de profundizar sus operaciones militares en territorio libanés contra Hezbolá, organización respaldada por Teherán.
Según Tasnim, Irán y el denominado "Frente de Resistencia", integrado por aliados en Yemen, Irak y Líbano, avanzaron en una agenda destinada a restringir el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y también en Bab el-Mandeb, una de las principales puertas de acceso al Mar Rojo. Este último corredor es utilizado por Arabia Saudita para transportar entre 4 y 6 millones de barriles diarios de petróleo.
Las ganancias del crudo se moderaron después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que no tenía información sobre una interrupción de las negociaciones y afirmara haber recibido garantías, a través de intermediarios, de que Hezbolá no atacaría a Israel.
La preocupación por el suministro mundial
Los operadores continuaron evaluando el impacto potencial de una prolongación del conflicto sobre el abastecimiento global. Analistas del sector advirtieron que cuanto más se extienda la crisis, más presión habrá sobre los inventarios comerciales y mayores serán las posibilidades de nuevas subas en los precios internacionales.
La escalada representó un nuevo revés para las expectativas de una rápida normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula una parte significativa de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado. En paralelo, ejecutivos de la industria naviera reclamaron reglas claras para garantizar la seguridad de los buques que operan en la zona.
China, reservas y otros factores del mercado
Más allá de las tensiones geopolíticas, el mercado también siguió de cerca señales vinculadas a la oferta y la demanda mundial. Durante el fin de semana se conocieron datos que mostraron un estancamiento de la actividad manufacturera en China, lo que reforzó las dudas sobre la fortaleza de la segunda economía más grande del mundo.
Goldman Sachs advirtió que la debilidad de la demanda en China y Europa representa un riesgo bajista para sus proyecciones de precios del crudo hacia fines de año, aunque señaló que cualquier interrupción del suministro en Medio Oriente podría compensar ese efecto.
A la vez, una encuesta de Reuters anticipó que las reservas de petróleo de Estados Unidos habrían caído en torno a 3,6 millones de barriles durante la última semana, mientras Arabia Saudita evaluaba reducir por segundo mes consecutivo sus precios oficiales de venta para Asia y Rusia analizaba nuevas restricciones a las exportaciones de combustibles para asegurar el abastecimiento interno.