Los precios del petróleo cerraron con fuertes ganancias este miércoles y alcanzaron sus niveles más altos en una semana, impulsados por el recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente y la persistente incertidumbre sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto.
Los futuros del Brent avanzaron 1,89% hasta los 97,81 dólares por barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) ganó 2,41% y terminó en 96,02 dólares. Ambos contratos extendieron las subas registradas en la sesión previa y consolidaron una recuperación que los llevó a sus valores más elevados desde fines de mayo.
La jornada estuvo marcada por una nueva escalada militar en la región. Irán lanzó misiles balísticos contra Kuwait y Bahréin, provocando víctimas y decenas de heridos, mientras que fuerzas estadounidenses respondieron con ataques sobre la isla iraní de Qeshm. El recrudecimiento del conflicto volvió a alimentar los temores sobre el suministro energético global y redujo las expectativas de una resolución diplomática en el corto plazo.
"Las posibilidades de un alto el fuego parecen estar disminuyendo", señaló Bob Yawger, director de futuros energéticos de Mizuho, al resumir el sentimiento predominante en el mercado. En la misma línea, analistas destacaron que la falta de avances concretos entre Washington y Teherán continúa incorporando una importante prima de riesgo a las cotizaciones internacionales.
El estrecho de Ormuz sigue bajo presión
Los operadores siguieron de cerca la situación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. El prolongado cierre parcial del corredor marítimo continúa restringiendo el flujo de petróleo y gas natural licuado desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.
Según distintos analistas, el cuello de botella generado por las restricciones al tráfico marítimo mantiene una presión alcista constante sobre los precios. Desde el inicio de la guerra, una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas se ha visto afectada por las interrupciones logísticas en la zona.
Pese a que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguró que los contactos con Washington no se interrumpieron completamente, reconoció que no se registraron avances significativos en las negociaciones. Desde Teherán también indicaron que el intercambio de mensajes mediante intermediarios permanece suspendido mientras no se cumplan ciertas condiciones vinculadas al conflicto en el Líbano.
La caída de las reservas impulsó al mercado
Otro factor que sostuvo la suba del crudo fue el nuevo descenso de los inventarios estadounidenses. La Administración de Información Energética (EIA) informó que las reservas comerciales de petróleo cayeron en 8 millones de barriles durante la semana finalizada el 29 de mayo, hasta ubicarse en 433,7 millones.
La reducción fue considerablemente superior a la esperada por el mercado, que proyectaba una caída cercana a los 4 millones de barriles. El descenso respondió a una combinación de fuerte demanda de exportaciones y una elevada actividad de refinación en Estados Unidos.
A esto se sumó una advertencia de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que alertó sobre la posibilidad de que las reservas mundiales alcancen niveles críticamente bajos antes del pico de demanda del verano boreal si continúa el actual ritmo de reducción de existencias. "El estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y las advertencias de la AIE sobre los niveles críticos de reservas globales están agregando nuevas capas de prima de riesgo a los precios de referencia", sostuvo Emril Jamil, analista senior de petróleo de LSEG.
Con un escenario dominado por la incertidumbre geopolítica, restricciones en el suministro y menores inventarios, el mercado petrolero volvió a apostar por nuevas subas mientras espera señales más claras sobre el futuro de las negociaciones en Medio Oriente.