El dólar global alcanzó un nuevo máximo de 40 años frente al yen y subía ligeramente frente al euro antes de la reunión de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) del jueves, mientras los inversores seguían de cerca la creciente escalada del conflicto en Medio Oriente.
El dólar global alcanzó un máximo de 40 años frente al yen
La divisa se sostiene ante menores expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos y la creciente escalada en Medio Oriente.
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El dólar global cortó su racha alcista mientras el mercado siguió de cerca a Japón y la guerra en Medio Oriente
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El dólar anotó una leve baja y se mantuvo en niveles similares a un año
El dólar global alcanzó un máximo de 40 años frente al yen.
El índice dólar —que mide el desempeño del billete verde en relación con una canasta de otras seis divisas de relevancia internacional— subía un 0,05% hasta los 101,2 puntos. El dólar ha encontrado apoyo a medida que los mercados moderan las expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos, y la menor vulnerabilidad de la economía estadounidense a las crisis energéticas refuerza la demanda de esta moneda a expensas del euro y el yen.
En tanto, se espera que el BCE mantenga los tipos de interés sin cambios y deje abierta la posibilidad de una nueva subida, aunque algunos participantes del mercado no entienden cómo podría esto indicar una postura más restrictiva de la que ya se ha descontado. Los operadores indicaron que es probable que se produzcan dos subidas de tipos a principios de 2027.
El euro bajó un 0,08%, situándose en 1,1403 dólares.
El yen, sin señales de recuperación
Por su parte, el yen alcanzó su nivel más bajo desde diciembre de 1986 frente al dólar, situándose en 163,445, ante la expectativa de una política monetaria mesurada por parte del Banco de Japón (BoJ) respecto a las subidas de tipos. La divisa japonesa cotizaba con una ligera caída del 0,14%, a 163,37.
Los analistas consideran que el principal problema para la divisa japonesa —que últimamente ha sido la moneda más débil del G-10— es que los precios más altos del petróleo frustraron las esperanzas de un crecimiento del PIB del 1,5% este año.
En paralelo, la rentabilidad de los bonos del gobierno japonés a dos años alcanzó el jueves su nivel más alto en 31 años, ante las crecientes expectativas de que el BoJ acelere el ritmo de las subidas de los tipos de interés. Asimismo, el ministro de finanzas de Japón ha emitido repetidamente advertencias verbales sobre una posible intervención en el mercado de divisas, después de llevar a cabo operaciones de compra de yenes en abril y mayo, cuando el yen se debilitó por debajo del nivel de 160.
El impacto final dependerá de las herramientas que el gobierno decida utilizar: el Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno (GPIF) sería algo positivo, al contrario de un respaldo a través de nuevas compras de bonos del gobierno.
La administración de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha tenido dificultades para disipar la percepción del mercado de que podría aumentar el gasto y presionar al BoJ para que retrase las subidas de los tipos de interés con el fin de frenar el coste de financiación de la ya enorme deuda de Japón.
Las acciones de Wall Street bajan por las preocupaciones en torno a la IA
Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses caían en las primeras horas del jueves debido a que resurgieron las preocupaciones sobre el elevado gasto en IA tras la primera tanda de resultados de las grandes tecnológicas, mientras que otro aumento en los precios del petróleo vinculado a la creciente crisis en Medio Oriente lastró el ánimo del mercado.
Los resultados del segundo trimestre de Alphabet y Tesla, la primera de las llamadas "Siete Magníficas" empresas de megacapitalización en presentar sus resultados esta temporada, no lograron impresionar a los inversores.
Alphabet registró su trimestre de mayor crecimiento hasta la fecha en su negocio de computación en la nube, pero los resultados no tranquilizaron a los inversores, ya que la atención se centró en sus planes de mayor gasto. Las acciones de la empresa matriz de Google cayeron un 3,6% en las operaciones previas a la apertura del mercado.
En tanto, las acciones de Tesla cayeron un 6% tras registrar un flujo de caja libre negativo en el segundo trimestre por primera vez en más de dos años.
Los planes de inversión de capital seguirán siendo el centro de atención cuando otras grandes empresas tecnológicas presenten sus informes la próxima semana, ya que los inversores se preguntan si las enormes sumas que se están invirtiendo en IA se están traduciendo en rendimientos significativos y si el crecimiento de los beneficios puede justificar las elevadas valoraciones bursátiles.
En simultáneo, las preocupaciones geopolíticas aumentaron la presión. Tras meses de atención de los inversores centrada en el estrecho de Ormuz, la atención se ha desplazado al Mar Rojo, donde los hutíes, alineados con Irán y que controlan zonas cercanas al estrecho de Bab el-Mandeb, han abierto un nuevo frente en la crisis de Medio Oriente. Esto llevó a que los futuros del crudo Brent subieron a 98 dólares el barril, su nivel más alto desde principios de junio, y se reavivara la preocupación por la inflación.
Los futuros del Dow Jones bajaban 142 puntos, o un 0,27 %, y los futuros del S&P 500, 20,25 puntos, o un 0,27 %. También retrocedían los futuros del Nasdaq 100 unos 81,5 puntos, o un 0,28 %. Las acciones de chips, que recientemente han atravesado un período de volatilidad, mostraron resultados mixtos.

