Los precios del petróleo cerraron prácticamente sin cambios este miércoles, en un mercado que oscila entre el optimismo por una posible distensión en Medio Oriente y la persistencia de fuertes restricciones en el suministro global.
El petróleo se estabilizó, pero la crisis en el estrecho de Ormuz mantuvo la tensión en el mercado
El mercado encuentra un equilibrio transitorio, las expectativas de paz conviven con interrupciones en el suministro y nuevas presiones geopolíticas.
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El petróleo se mantuvo estable en niveles elevados, sostenido por las restricciones en el estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre el suministro global.
Los futuros del crudo Brent subieron apenas 0,1% hasta los 94,93 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó marginalmente a 91,29 dólares. La estabilidad refleja un delicado equilibrio entre factores geopolíticos contrapuestos.
A pesar de las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que la guerra con Irán está “cerca de terminar”, el mercado energético sigue condicionado por las interrupciones logísticas en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de crudo.
Restricciones persistentes en Ormuz
Más de seis semanas después del inicio del conflicto, el tránsito marítimo en el estrecho continúa muy por debajo de los niveles habituales. Según fuentes del mercado, el flujo de buques cisterna sigue siendo apenas una fracción de los más de 130 cruces diarios registrados antes de la guerra.
El bloqueo de facto impacta directamente en cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, lo que mantiene una prima de riesgo en los precios internacionales.
Incluso con señales de recuperación parcial del tráfico, los analistas advierten que el mercado "ya no descuenta un corte total del suministro, pero mantiene una prima residual ante una normalización incompleta".
En paralelo, las pérdidas acumuladas de producción en Medio Oriente ya alcanzan cientos de millones de barriles, lo que refuerza la presión estructural sobre la oferta.
Sanciones y presión sobre Irán
A la fragilidad logística se suma el endurecimiento de la política estadounidense hacia Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que Estados Unidos no renovará las exenciones que permitían la compra de petróleo iraní y ruso sin sanciones.
Además, Washington avanzó con un bloqueo marítimo a los buques que parten de puertos iraníes y advirtió que podría aplicar sanciones secundarias a países o entidades que continúen operando con ese crudo.
Estas medidas buscan restringir aún más el flujo energético desde Irán, aunque al mismo tiempo introducen mayor incertidumbre sobre el equilibrio global entre oferta y demanda.
Negociaciones en curso, pero sin impacto pleno
En el frente diplomático, continúan las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán, con propuestas sobre la mesa para permitir cierta circulación marítima segura en el estrecho de Ormuz. Según fuentes cercanas a las conversaciones, Teherán evalúa habilitar el tránsito de buques por aguas omaníes como parte de un eventual acuerdo, aunque condicionado a concesiones de Washington.
Sin embargo, el mercado se mantiene cauteloso. "Estamos tratando de determinar si las negociaciones avanzarán realmente y si la tensión se reducirá de forma sostenida", señalaron operadores.
Impacto económico global
El contexto energético comienza a trasladarse a la economía global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que más países podrían requerir asistencia financiera ante el encarecimiento de la energía y las disrupciones en las cadenas de suministro.
Al mismo tiempo, desde Estados Unidos reconocen que la guerra podría afectar el crecimiento en el corto plazo, aunque descartan por ahora un impacto significativo en las expectativas de inflación. En este escenario, el petróleo se mantiene en una zona de relativa estabilidad, pero con una elevada sensibilidad a cualquier cambio en el frente geopolítico.
La evolución del conflicto en Medio Oriente, el flujo en el estrecho de Ormuz y las decisiones de política energética seguirán siendo determinantes para el rumbo del mercado en las próximas semanas.
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