El Puerto de Montevideo registró en lo que va de 2026 un total de 33 días con episodios de interrupción total o parcial de su operativa, apenas dos menos que los 35 contabilizados durante todo 2025, una recurrencia que encendió las alertas de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) por sus efectos sobre los costos, la previsibilidad logística y la competitividad del comercio exterior.
El Puerto de Montevideo acumuló 33 días con interrupciones este año, casi los mismos que en todo 2025
La UEU advirtió por los costos y la pérdida de previsibilidad que generan las disrupciones, mientras el movimiento de contenedores muestra una leve recuperación.
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El Puerto de Montevideo acumuló 33 días de interrupciones en lo que va del año.
El dato surge del último informe Foco Exportador de la gremial, que toma como referencia las interrupciones registradas hasta el 14 de este mes. La cifra de este año ya supera ampliamente los 19 días contabilizados durante todo 2024 y deja a 2026 muy cerca del registro del año pasado, cuando todavía resta más de un tercio del calendario.
La medición, sin embargo, no supone que el puerto haya permanecido completamente paralizado durante 33 jornadas. La UEU contabiliza cada día calendario en el que se produjo al menos un episodio de interrupción total o parcial, independientemente de su duración, y comprende afectaciones en terminales, depósitos, la Administración Nacional de Puertos (ANP) y otros actores vinculados con la actividad portuaria.
El relevamiento muestra además una aceleración de las disrupciones durante los últimos meses. De acuerdo con el gráfico elaborado por la gremial, luego de un comienzo de año con niveles relativamente moderados, mayo concentró nueve días con episodios de interrupción, mientras que junio, julio y agosto registraron seis jornadas cada uno.
El costo de las interrupciones va más allá de los días sin actividad
La preocupación de los exportadores no está concentrada únicamente en las horas durante las cuales una operación queda detenida. Una vez finalizada una medida, la cadena debe absorber la acumulación de carga, reorganizar operaciones y normalizar progresivamente los distintos eslabones logísticos, mientras también pueden producirse dificultades para retirar, devolver y reposicionar contenedores vacíos.
Según la UEU, los episodios registrados durante los últimos años tuvieron diferentes causas y no pueden atribuirse a un único factor. Entre ellas predominan los conflictos relacionados con negociaciones colectivas y condiciones laborales, como salarios, convenios, ingreso de personal y carrera funcional, pero también aparecen procesos de transformación organizativa y tecnológica, cuestiones vinculadas con la seguridad laboral y otras medidas sectoriales.
El impacto económico se extiende además a exportadores, importadores, transportistas, depósitos, operadores logísticos y navieras. Para las empresas exportadoras, una demora puede significar mayores costos logísticos, pero el riesgo aumenta cuando se trata de productos perecederos, debido a que el tiempo perdido puede reducir su vida útil y su valor comercial.
A esto se suma una consecuencia menos inmediata pero potencialmente más profunda: la pérdida de previsibilidad frente a los compradores internacionales. Las dificultades para cumplir compromisos comerciales pueden llevar a que un cliente sustituya al proveedor uruguayo por otro que garantice mayor regularidad, mientras la reiteración de interrupciones puede deteriorar la imagen del Puerto de Montevideo y la percepción de Uruguay como proveedor confiable.
La cuestión cobra mayor importancia frente a eventuales nuevas oportunidades comerciales, entre ellas las vinculadas al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. La UEU advierte que mejores condiciones de acceso a un mercado no son suficientes si las empresas luego enfrentan dificultades para colocar sus productos en destino en tiempo y forma, particularmente en mercaderías sujetas a cuotas, donde una demora puede implicar directamente la pérdida de una oportunidad de exportación.
Ante este escenario, la gremial plantea la necesidad de contar con planes de contingencia y mecanismos de coordinación previamente definidos, capaces de reorganizar las operaciones y las ventanas de atención, mejorar el intercambio de información y eventualmente priorizar cargas especialmente sensibles cuando se produzcan nuevas disrupciones.
Los TEUs repuntan un 3,2% después del fuerte retroceso del año pasado
La conflictividad se produce, además, en momentos en que Montevideo intenta recuperar movimiento después de una fuerte contracción durante 2025. El puerto había alcanzado 1.125.754 TEUs en 2023 y se mantuvo cerca de ese récord en 2024, con 1.115.417, pero el año pasado cayó hasta 857.491 TEUs, un descenso del 23,1%.
En el primer semestre de este año aparecieron las primeras señales de recuperación: se movilizaron 439.464 TEUs, un 3,2% más que durante el mismo período de 2025, aunque los datos correspondientes a 2026 todavía tienen carácter preliminar.
Detrás de la fuerte caída registrada el año pasado aparece, sin embargo, una diferencia relevante. Los contenedores asociados directamente al comercio exterior aumentaron 6% frente a 2024, mientras los de tránsito crecieron 18,6% y los vacíos avanzaron 3,6%. La contracción estuvo concentrada fundamentalmente en los trasbordos, que se desplomaron 47,5%.
Ese comportamiento adquiere especial importancia por el papel que esas cargas tienen en el modelo logístico de Montevideo. En 2025, el comercio exterior uruguayo explicó el 38,3% de los TEUs movilizados, mientras los trasbordos representaron el 37,7%, los contenedores vacíos el 15,8% y el tránsito el 8,2%; es decir, tránsito y trasbordo concentraron conjuntamente alrededor del 46% del movimiento total.
La combinación entre una caída significativa de los trasbordos y una elevada recurrencia de interrupciones expone así dos dimensiones de un mismo desafío: recuperar escala y, al mismo tiempo, garantizar previsibilidad operativa. Para la UEU, infraestructura, costos, conectividad y volumen de cargas son factores centrales, pero su aporte a la competitividad depende también de que el puerto permanezca disponible y pueda responder rápidamente ante contingencias.

