La actividad vuelve a estar paralizada en el Puerto de Montevideo, por una nueva medida de fuerza del sindicato en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), que exige la renovación del convenio colectivo y advierte sobre la posibilidad de que el conflicto se extienda si no se cumplen sus demandas.
En este contexto, los integrantes del gremio realizan una asamblea y se reunirán en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a partir de las 9 con referentes de la empresa Katoen Natie y del Poder Ejecutivo para tratar de acordar una solución.
El nudo del conflicto es la renovación de un convenio colectivo para los 550 funcionarios de TCP tras la llegada a su fin del anterior. La compañía que posee el 80% del paquete accionario de la terminal aseguró que el sindicato “se aparta una vez más de los compromisos asumidos”, algo que, a su modo de ver, “dificulta el desarrollo de una negociación ordenada y evidencia la falta de voluntad necesaria para alcanzar una pronta solución”.
Al mismo tiempo, manifestó su incertidumbre por cómo evolucionará la situación. “La normalización dependerá de las decisiones que adopte el sindicato durante la jornada y la eventual conformación de una guardia gremial que permita mantener determinados servicios”, expresó Katoen Natie mediante un comunicado.
El Puerto de Montevideo, entre los paros y el reclamo empresarial
La afectación de la operativa en el puerto preocupa al sector privado y las principales gremiales empresariales exigieron la intervención del Estado y le solicitaron al presidente Yamandú Orsi que decrete la esencialidad de la actividad para evitar huelgas.
En ese sentido, aseguraron que hubo más de 30 interrupciones en 2025 y que este año va camino a superar esa cifra, con 25 días hasta el momento. “¿Hasta cuándo se admitirá que conflictos particulares sigan manteniendo en jaque al comercio exterior del país, y como consecuencia de ello, a su economía?”, se preguntaron en el texto sobre el impacto de las medidas en la reputación de Uruguay como hub logístico.
Mientras tanto, el propio Orsi se mostró preocupado por la situación, aunque descartó por el momento avanzar con medidas extremas. “La esencialidad se declara cuando un servicio o una actividad, al paralizarse, genera un problema bastante mayor. Por ahora no hemos llegado a ese nivel”, expresó.
De esta manera, la reunión de este lunes aparece como un primer punto clave para intentar destrabar un conflicto donde las partes parecen lejos de acercarse y amenaza con seguir deteriorando la competitividad portuaria.