El prolongado conflicto laboral en el Puerto de Montevideo volvió a encender las alarmas entre las principales cámaras empresariales, que alertan por el impacto que las medidas sindicales están teniendo sobre la competitividad del país, la imagen de Uruguay como proveedor confiable y la conectividad marítima.
Conflicto en el Puerto de Montevideo: cámaras empresariales advierten por costos, pérdida de competitividad y riesgo para la conectividad
Representantes de diferentes sectores económicos advirtieron por la reputación del Uruguay en el mundo por los paros que genera la conflictividad.
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Terminal Cuenca del Plata.
La preocupación surge mientras continúan las negociaciones tripartitas en el ámbito del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), que en las últimas semanas ha convocado a sucesivas instancias de diálogo entre el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra) y las empresas del sector para intentar destrabar un conflicto que se ha extendido durante varios meses. Las conversaciones buscan alcanzar un acuerdo que permita normalizar la operativa, aunque hasta el momento no se ha logrado una solución definitiva y las medidas gremiales continúan afectando el funcionamiento de la terminal.
El conflicto tiene como trasfondo diferencias entre trabajadores y empresas vinculadas a las condiciones laborales, la organización del trabajo y la implementación de cambios operativos, una situación que ha derivado en demoras, alteraciones en la logística y preocupación creciente entre exportadores e industriales.
Exportadores: “A Uruguay no lo espera nadie”
La economista de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), María Laura Rodríguez, sostuvo que el mayor riesgo es que las navieras modifiquen sus rutas y reduzcan la frecuencia de escalas en Montevideo, afectando la inserción internacional del país. “Tenemos una importancia relativa muy menor. Entonces, en la medida en que nosotros mismos, como país, mantengamos una inestabilidad en los servicios portuarios, las navieras deciden no entrar a Montevideo y cambiar sus rutas”, afirmó.
Según explicó, esta situación contradice los esfuerzos que Uruguay viene realizando desde hace años para ampliar mercados y fortalecer su apertura comercial. “Estamos borrando con el codo lo que escribimos con la mano”, señaló, al recordar las políticas impulsadas por distintos gobiernos para abrir nuevos mercados, negociar acuerdos comerciales y mejorar la competitividad.
Rodríguez sostuvo que el problema trasciende a las empresas exportadoras y afecta la reputación internacional del país: “Uruguay tiene que salir al mundo y posicionarse como un proveedor confiable, donde los clientes digan: le compro a Uruguay porque es calidad, porque es servicio, porque es sostenibilidad y porque sé que cuento con lo que pido en tiempo y forma”.
En ese sentido, advirtió que la incertidumbre puede terminar alejando a las compañías navieras. “Las navieras van a decir: ‘A ver si esto está abierto o no está abierto, mejor no entro’. Eso es lo que tenemos que pensar a nivel de país entre todos los actores”, comentó. La economista resumió el desafío con una advertencia: “A Uruguay no lo espera nadie”.
La industria advierte por mayores costos y daño a la imagen país
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Leonardo García, aseguró que el conflicto genera un doble impacto: incrementa los costos logísticos y deteriora la imagen internacional del país. “Lo más grave es que afecta a esta política país que tiene Uruguay desde hace varios gobiernos, que es abrir Uruguay al mundo”, sostuvo.
Para el dirigente empresarial, las dificultades operativas en el principal puerto del país repercuten directamente sobre toda la cadena productiva. “El punto de salida de nuestra mercadería y el punto de entrada de materias primas están con dificultades. Eso termina repercutiendo en la imagen del Uruguay y también en los costos”, afirmó.
García advirtió además que existe un riesgo concreto para la conectividad marítima. “Este tipo de dificultades hace que las navieras se replanteen tocar el puerto o no”, aseguró. Según explicó, aunque el impacto no siempre es visible para la población, finalmente termina trasladándose a toda la economía.
“Si un barco termina en el puerto de Buenos Aires y después hay que volver a traer la mercadería para acá, esos son costos que, de una u otra forma, terminamos pagando entre todos”, remarcó. Como antecedente, recordó el conflicto portuario del año pasado, cuando la industria frigorífica debió afrontar gastos adicionales por mantener contenedores refrigerados detenidos en el puerto
Consultado sobre el proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida impulsado por el gobierno, García valoró positivamente la iniciativa y sostuvo que representa una señal para el sector productivo. “Que un gobierno tome este tema como bandera y que el Ministerio de Economía empiece a trabajar en un proyecto que apunte a mejorar la competitividad del Uruguay, para nosotros es muy importante”, afirmó.
Las declaraciones de ambas cámaras se producen en un momento en que el Poder Ejecutivo procura encauzar el conflicto mediante la negociación en el MTSS, mientras el sector exportador e industrial insiste en que una solución resulta clave para evitar nuevos sobrecostos y preservar la posición de Uruguay como plataforma logística y comercial en la región.

