Esta terminal permitiría desarrollar dos nuevas posiciones de atraque capaces de recibir buques de última generación, y también un muelle de barcazas, que es muy importante por la posición privilegiada que tiene Montevideo respecto de la hidrovía del Paraná y su conexión con Argentina, Paraguay, Brasil e incluso el oriente de Bolivia.
Además, se generarían nuevas áreas operativas. Estamos hablando de aproximadamente 38 hectáreas adicionales para el puerto público.
Estamos convencidos de que esta infraestructura permitiría generar un nuevo atractivo para el comercio internacional y reposicionar a Uruguay y a Montevideo como un hub regional de este tipo de cargas.
Neltume Ports ratifica su propuesta para construir una nueva terminal especializada en el Puerto de Montevideo.
—Ustedes insisten en que no se trata solamente de construir infraestructura, sino también de atraer nuevas cargas. ¿Qué oportunidades identifican?
—Exactamente. Estamos hablando de un desarrollo completamente nuevo, adicional a lo que existe actualmente. Se trata de una terminal especializada con muelles nuevos, nuevas superficies operativas y acceso con conexión ferroviaria.
Esto permitiría recuperar cargas que Montevideo ha perdido. En los últimos tres o cuatro años se han perdido alrededor de 300.000 TEU, que es la unidad utilizada internacionalmente para medir el movimiento de contenedores.
Pero nuestra aspiración no es solamente recuperar esos volúmenes. Queremos generar las condiciones para atraer otras cargas que actualmente se movilizan por puertos como Buenos Aires o Río Grande, en el sur de Brasil, así como nuevos tráficos que puedan desarrollarse en la región.
Eso permitiría mejorar las condiciones para los exportadores, importadores y usuarios del puerto, que tendrían más opciones para conectar sus cargas directamente con distintos mercados internacionales.
La competencia y el futuro de Montecon
—Neltume Ports ya tiene presencia en Montevideo a través de Montecon. ¿Por qué consideran necesario avanzar hacia una nueva terminal especializada?
—Montecon representa actualmente alrededor del 30% de los volúmenes de contenedores, pero no tiene libertad para competir plenamente.
Con los decretos aprobados en 2021 se establecieron limitaciones a la competencia en el puerto de Montevideo. Existe una situación transitoria en la que Montecon tiene asignado un volumen máximo de operación, cercano a ese 30% del mercado, pero esa posibilidad se reduciría a cero cuando finalice el nuevo desarrollo de TCP.
Lo que sucede es que, con el fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, publicado en febrero de este año, entendemos que nuevamente se habilita y promueve la libre competencia.
Para poder continuar compitiendo en contenedores necesitamos desarrollar una terminal especializada y eso se hace a través de una iniciativa privada que, si es aprobada por el gobierno, debe someterse posteriormente a una licitación internacional.
Estamos siguiendo los mecanismos que establece la legislación para continuar compitiendo libremente, algo que hoy no podemos hacer a través de Montecon en las mismas condiciones.
—La propuesta ha generado controversias respecto de su viabilidad jurídica. ¿Qué interpretación hacen ustedes del fallo del TCA?
—Nosotros creemos que el fallo es bastante categórico. Establece que no solamente se puede competir, sino que es necesario promover la libre competencia de contenedores en el puerto de Montevideo.
El Tribunal anuló una cláusula del régimen de gestión de TCP, aprobado por el decreto de 2021, que establecía restricciones para conceder la explotación de nuevas terminales especializadas de contenedores.
Nuestra interpretación es que, con esa anulación, el Estado ya no se encuentra sujeto a esa limitación para otorgar nuevas concesiones.
Entendemos que las condiciones jurídicas están dadas para presentar esta propuesta sin inconvenientes para Uruguay ni para nuestra empresa.
Naturalmente, serán las autoridades quienes deban interpretar los contratos y la legislación vigente, pero nuestros análisis indican que es posible avanzar.
Lo que buscamos desde un principio es tener el derecho a competir libremente por la operación de contenedores en el puerto de Montevideo.
“Los grandes puertos del mundo tienen varias terminales”
—¿Qué beneficios concretos tendría para Uruguay contar con dos terminales especializadas que compitan entre sí?
—Uruguay tiene una posición geográfica privilegiada y una estabilidad que representa una ventaja muy importante. Además, está avanzando en su apertura a nuevos mercados, por ejemplo, a través del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Es razonable pensar que estos procesos pueden generar atracción de capitales, nuevas empresas y centros de producción. Pero para que esas inversiones puedan desarrollarse se necesitan puertos eficientes y servicios que permitan conectar la producción con los mercados internacionales.
Cuando existe competencia, el sistema portuario se vuelve más robusto y resiliente. Los exportadores, los importadores y las navieras pueden elegir libremente con quién operar.
Esto no es una novedad que estemos proponiendo exclusivamente para Uruguay, es lo que sucede en los grandes puertos del mundo.
En Nueva York y Nueva Jersey existen varias terminales; lo mismo ocurre en Los Ángeles, Long Beach, Valparaíso, San Antonio, Callao, Buenaventura, Cartagena o Santos, en Brasil.
En todos esos lugares existen distintas opciones para operar contenedores dentro de un mismo sistema portuario.
Lo que planteamos es que Montevideo se actualice y se alinee con esa realidad internacional.
Queremos que Montevideo vuelva a ser un hub regional potente, capaz de ofrecer servicios competitivos y captar los nuevos volúmenes de carga que puedan surgir con el desarrollo industrial y comercial de la región.
Con otra terminal de contenedores, Uruguay podría ganar competitividad.
El impacto de los conflictos sindicales
—La presentación de esta propuesta coincide con un período de fuerte conflictividad laboral en el puerto de Montevideo, particularmente en la otra terminal especializada. ¿Cómo evalúan esos conflictos y su impacto sobre la competitividad portuaria?
—Se trata de un conflicto entre privados, en el que nosotros nos hemos mantenido completamente al margen porque entendemos que es lo que corresponde, pero ciertamente estos conflictos afectan al puerto.
Cuando se agota el diálogo, que es algo que nosotros siempre propiciamos también con nuestros sindicatos, se generan situaciones que pueden perjudicar seriamente la actividad.
Cuando no existen alternativas operativas, un conflicto que bloquea una terminal termina afectando fuertemente a los usuarios, a los exportadores y a los importadores.
Eso genera una percepción compleja sobre el funcionamiento del puerto de Montevideo.
Por eso creemos que contar con más terminales también permitiría disponer de un sistema más robusto y resiliente frente a este tipo de situaciones.
—¿Una segunda terminal podría reducir la vulnerabilidad del puerto frente a los conflictos laborales?
—Ciertamente agregaría más posibilidades. Si hay un paro nacional, obviamente paramos todos, y esperamos que eso no suceda.
Nosotros hacemos todo lo posible por mantener un diálogo franco, abierto y transparente con nuestros sindicatos para garantizar la continuidad de nuestras operaciones.
No puedo asegurar que con una nueva terminal no vayan a producirse conflictos laborales, porque eso es imposible de garantizar, pero sí podemos afirmar que tener más alternativas operativas hace que el sistema portuario sea más robusto frente a ese tipo de problemas.