El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, destacó la mayor capacidad de las economías emergentes para enfrentar las turbulencias internacionales y afirmó que América Latina cuenta hoy con herramientas de política económica que le permiten reducir su vulnerabilidad frente a los cambios en el escenario global.
"Cada choque global revela aún más firmeza de los mercados emergentes", sostuvo Tolosa durante su participación en encuentros con autoridades económicas del hemisferio occidental y en una actividad organizada por el Reinventing Bretton Woods Committee, en la que compartió un panel con el economista Nouriel Roubini y representantes de otras instituciones.
El jerarca señaló que la región logró desarrollar marcos de política más sólidos para aprovechar los beneficios de la integración global y, al mismo tiempo, limitar los riesgos asociados a la creciente interdependencia entre las economías. A ese proceso lo definió como una "Gran Moderación de los mercados emergentes", caracterizada por una reducción significativa de la volatilidad económica.
Una apertura global con mayores resguardos
Tolosa sostuvo que las tensiones internacionales de los últimos años volvieron a poner de manifiesto los riesgos de la globalización, pero consideró que las economías emergentes están mejor preparadas para afrontar ese escenario que durante las primeras etapas de integración económica.
"Los últimos tiempos vienen poniendo en foco que la globalización, que la interdependencia, son riesgosas. Esos riesgos ya nos marcaron a fuego hace 25 años en la fase inicial de la globalización. Por eso hoy estamos bien posicionados para este contexto", afirmó. En ese sentido, señaló que el objetivo no debe ser revertir la integración internacional, sino sostenerla con mecanismos que permitan reducir la exposición a sus riesgos. "Nuestros marcos de política se tratan de no retroceder en la integración, sino de sostenerla con resguardos, una apertura segura, con salvaguardas", insistió.
La visión del presidente del BCU apunta a destacar la evolución de las economías emergentes, que desarrollaron herramientas para responder a las perturbaciones externas y reducir la volatilidad. Esa mayor estabilidad puede resultar relevante para las condiciones de financiamiento y las perspectivas de crecimiento.
El beneficio de la estabilidad podría demorar
Tolosa también advirtió que una economía menos volátil ofrece un entorno más predecible, lo que puede contribuir a reducir los costos de financiamiento y generar mejores condiciones para la inversión y el crecimiento. Sin embargo, aseguró que esos beneficios no necesariamente se traducen de inmediato en las decisiones de los mercados. La percepción de los ahorristas y los inversores puede tardar en ajustarse a los cambios en los fundamentos económicos de la región.
"El dividendo de la estabilidad va a estar ahí, pero parecería que, dado los rezagos en las estructuras de percepción, va a llegar más tarde de lo que se esperaba", sentenció. De esta manera, Tolosa planteó que la mayor solidez de los mercados emergentes constituye una ventaja para afrontar un escenario internacional fragmentado e incierto, aunque su aprovechamiento pleno dependerá también de cuánto demoren los inversores en reconocer esa transformación.