El canciller Mario Lubetkin encabezó este viernes en Nueva York la 50ª Reunión Anual Ministerial del G77 y China, donde defendió una mayor participación de los países en desarrollo en las decisiones internacionales y advirtió que el actual sistema distribuye de manera desigual la representación, los recursos y la capacidad de decisión.
Uruguay reclamó mayor poder para el Sur Global y advirtió por las desigualdades en el sistema internacional
Mario Lubetkin encabezó en Nueva York la reunión ministerial del G77 y China y pidió reformas en financiamiento, inteligencia artificial y Naciones Unidas.
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Mario Lubetkin pidió mayor poder al Sur Global y reformas en el sistema internacional.
El encuentro, cuyo eje fue “El Sur Global y el Futuro del Multilateralismo”, se desarrolló en el marco de la agenda internacional que mantiene el gobierno en Nueva York y contó con la participación del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, entre otras autoridades.
La reunión tiene además una importancia particular para la política exterior uruguaya, ya que Uruguay ejerce durante 2026, por primera vez, la presidencia del G77 y China, un espacio integrado por 134 países y que Lubetkin definió como el “principal foro de negociación del mundo en desarrollo” dentro de Naciones Unidas.
Un reclamo por mayor peso del Sur Global
Uno de los principales planteos de Lubetkin estuvo dirigido a la estructura del sistema multilateral. El canciller sostuvo que defenderlo no implica mantener sin cambios el actual funcionamiento de las instituciones internacionales.
“Un sistema que distribuye de manera desigual la representación, los recursos y la capacidad de decisión pierde legitimidad”, sostuvo, antes de señalar que los países en desarrollo deben participar en la construcción de las reglas y no limitarse a adaptarse a decisiones adoptadas sin su participación.
El canciller también puso el foco en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y advirtió que, a cuatro años de 2030, persisten la pobreza y el hambre, aumentan las desigualdades y el endeudamiento y continúa siendo insuficiente el financiamiento para el desarrollo.
En ese marco, reclamó una arquitectura financiera internacional “más justa” y respuestas frente a las crisis de deuda. “No podemos aceptar que la deuda desplace inversiones esenciales en salud, educación, protección social o acción climática”, afirmó.
La inteligencia artificial y el riesgo de ampliar las brechas
La inteligencia artificial también ocupó un lugar relevante en el planteo uruguayo. Lubetkin sostuvo que la tecnología puede acelerar el desarrollo, pero alertó sobre el riesgo de que profundice las desigualdades si los países en desarrollo quedan limitados al rol de consumidores.
Durante su presidencia, el G77 y China defendieron una gobernanza internacional de la inteligencia artificial inclusiva, así como un acceso equitativo a capacidades, datos e infraestructura digital.
El planteo se produce además mientras Naciones Unidas discuten su propio proceso de reforma, conocido como ONU80, en un contexto de dificultades de financiamiento. Lubetkin señaló que la presidencia uruguaya mantuvo contactos con los Estados en desarrollo y la Secretaría de Naciones Unidas para contribuir a las discusiones sobre esos cambios.
Uruguay respaldó una organización “más ágil y eficaz”, aunque reclamó que la reforma no reduzca la importancia del desarrollo y que ese pilar cuente con financiamiento “adecuado, previsible y sostenible”.
Uruguay se prepara para entregar la presidencia
La reunión de este viernes marca también una de las últimas instancias de la presidencia uruguaya del grupo. Durante la jornada estaba prevista la adopción de la Declaración Ministerial del G77 y China, que funcionará como guía para las negociaciones en las que sus integrantes actúan conjuntamente.
Además, los países elegirán a la próxima presidencia. Lubetkin aseguró que Uruguay acompañará a quien asuma la conducción y pondrá a disposición la experiencia acumulada durante este año.
“Hoy el Sur Global no pide permiso para participar en la construcción del futuro”, afirmó el canciller, quien cerró su intervención señalando que la capacidad de incidencia del bloque depende de preservar su unidad: “Cuando preservamos esa unidad, nuestra voz no puede ser ignorada”.
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