La inteligencia artificial (IA) ya no es el futuro sino el presente en los negocios, y también lo es en muchas de las empresas tecnológicas en Uruguay, pero ¿cuáles son las tranformaciones e impactos que la incorporación de esta nueva tecnología ha tenido en el ecosistema local?
La inteligencia artificial ya transforma a las empresas tecnológicas en Uruguay
La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información relevó el actual escenario de adopción de la IA, automatización de procesos y valoración del trabajo humano.
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La inteligencia artificial ya transforma a las empresas tecnológicas en Uruguay.
La IA ya transformó el negocio, y se espera que el cambio se profundice en los próximos años. Esa es la principal conclusión del último informe de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), titulado Talento e Inteligencia Artificial en la industria TI. El estudio, que se llevó a cabo entre julio y agosto, a través de grupos focales con 30 personas de 19 empresas socias, relevó un escenario empresarial en el que esta tecnología ya tiene incidencias concretas en los negocios y también en la gestión de los mismos, si bien hay algunas diferencias según el tamaño de la organización.
La presentación de los principales resultados del análisis, en sus siete dimensiones, estuvo a cargo Victoria Cancela, investigadora del Observatorio TI de CUTI. "Es un contexto en el que la IA es un potenciador, pero se considera que no sustituye el conocimiento ni la experiencia de las personas", destacó en el evento en el que estuvo presente Ámbito.
Las transformaciones de la IA en el universo de las empresas tecnológicas
Si bien el estudio de la CUTI dio cuenta de que, mientras que la adopción de la IA ya parece ser generalizada a nivel empresarial —dentro del rubro TI—, la incorporación avanza de forma desigual, tanto en términos de tipo de compañía como de tamaño. En consecuencia, también los impactos de la tecnología difieren.
Sin embargo, algunos puntos en común permiten señalar que el "cuello de botella" ya no está en la adopción de la IA, sino en otras etapas del proceso, como el cumplimiento normativo o cuestiones asociadas a la seguridad de la información, que no avanzan al mismo ritmo que los aspectos técnicos. Como la otra cara de la moneda, en tanto, también hay un desplazamiento de la propuesta de valor para los clientes: la tecnología ya no es el argumento de venta, sino que lo es el acompañamiento y la adaptación a cada caso concreto.
En ese sentido, el cambio cultural aparece como el principal desafío asociado a la incorporación de esta herramienta. No solo en lo que respecta a la gestión de las expectativas de los clientes —que esperan menores plazo y costos, de forma no siempre realista— y a la actualización del discurso comercial; sino también a la modificación de formas de pensar y trabajar, principalmente en relación con la incertidumbre que generan los cambios en los roles.
La importancia del trabajo humano y el pensamiento crítico en tiempos de automatización
En cuanto a las transformaciones en el trabajo cotidiano, en tanto, el informe registró mejoras concretas en todos los perfiles analizados —gestión, técnicos y no técnicos—, mayormente asociadas a menores tiempos de producción —es decir, una mayor productividad—, mayor calidad en las entregas y en la verificación previa, y la posibilidad de realizar tareas que antes eran postergadas por falta de tiempo.
Esto lleva, por un lado, a que se dé un "corrimiento" desde el desarrollo hacia la revisión y verificación, donde el criterio cobra una nueva importancia. En este sentido, las habilidades más valoradas a nivel empresarial combinan una base técnica sólida con pensamiento crítico, y ganan pesos las competencias transversales, como la comunicación, la capacidiad de delegar con criterio y la adaptabilidad.
Pero, por otro lado, también hay preocupaciones relativas a la salud mental, debido a un mayor riesgo de caer en la multitarea; así como al valor del trabajo propio, no sustituible por completo por un agente o un sistema automatizado. "Esto es mencionado como una condición para sostener una adopción de IA que no derive en una sensación generalizada de pérdida de sentido o de relevancia profesional", apuntó la CUTI.
En paralelo, otro hallazgo interesante es que, en el ecosistema empresarial uruguayo, predomina el aprendizaje autodidacta de las herramientas de inteligencia artificial por sobre la capcitación formal, incluso en las empresas que cuentan con programas estrcuturados de formación; lo que también lleva a las brechas de uso entre los perfiles técnicos y no técnicos —si bien, en algunos casos, la no automatización de procesos responde a una decisión consciente.
Un proceso de transformación que excede a la herramienta
Para la CUTI, a partir del relevamiento realizado, las transformaciones de la mano de la adopción de la IA atraviesa de manera trasversal a las empresas TI uruguayas; por lo que el desafío ya está desplazándose hacia la capacidad de las empresas y las personas para integrar la IA de manera efectiva, y que es allí donde "la gestión del cambio adquiere un lugar central".
"Estos hallazgos muestran que la incorporación de la IA en la industria TI implica una transformación que excede la adopción de nuevas herramientas y requiere desarrollar nuevas formas de trabajar, aprender y acompañar el cambio. Las diferencias entre perfiles y empresas plantean, a su vez, la necesidad de considerar respuestas diferenciadas, que combinen formación práctica, desarrollo de capacidades, gobernanza y espacios de intercambio", concluyó el estudio.

