La confianza del consumidor volvió a retroceder en junio y se mantiene en mínimos de más de cuatro años, acentuando el moderado pesimismo de los uruguayos acerca de su situación personal y el rumbo de la economía.
Los uruguayos empeoraron sus expectativas sobre la situación personal, de acuerdo al estudio bimestral de Equipos Consultores y UCU Business School.
Los uruguayos profundizan su pesimismo sobre el rumbo de la economía.
La confianza del consumidor volvió a retroceder en junio y se mantiene en mínimos de más de cuatro años, acentuando el moderado pesimismo de los uruguayos acerca de su situación personal y el rumbo de la economía.
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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elaboran en forma bimestral Equipos Consultores y la UCU Business School enciende así nuevas luces amarillas sobre la situación actual, luego de datos que anticipan un retroceso de la actividad económica durante el segundo trimestre.
Concretamente, el ICC reflejó en junio una baja del 3,4% y se ubicó en torno a 46,3 puntos, con retrocesos en todos los indicadores. La caída es todavía superior si se analiza a un nivel interanual, con una merma del 13% con respecto a junio del año pasado.
Al comparar con los datos de abril, el estudio recogió un fuerte deterioro en la evaluación de los consumidores sobre su situación económica personal. En dos meses, la evaluación retrocedió un 4,7%, con un pesimismo mayor sobre la realidad actual que sobre la expectativa a futuro.
A la par, cayó un 1,4% la percepción sobre la economía del país, principalmente con el foco puesto a un año. También bajó fuerte (4,1%) la predisposición a la compra de bienes durables, como electrodomésticos, autos y viviendas, encendiendo una alarma sobre el consumo.
Si se analiza en la perspectiva interanual, la merma es significativa. La percepción de la economía se redujo en 11 puntos, mientras la inclinación por la compra de bienes cayó 7,2 punto (19%) y la situación personal se deterioró 3,5 puntos (5,8%).
La percepción de los uruguayos tiene su correlato con la situación actual, que acumula dos meses a la baja de acuerdo al Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) que elabora mensualmente el Banco Central del Uruguay (BCU).
La actividad económica retrocedió un 1,1% en mayo frente a abril y ya había caído en forma similar (1,3%) en abril y un 1,6% ese mes con respecto a marzo, con una tendencia ciclo que quedó en 0%.
Así, si bien el Índice Lider de Ceres (ILC), que funciona como predictor de la economía, anticipó una suba para junio, la variación del PIB luce más estancada de lo esperado y podría complicar las proyecciones de crecimiento realizadas por el gobierno.