16 de octubre 2026 - 08:08

Las claves que pueden mover el dólar en Uruguay: elecciones en Brasil, tasas de la Fed e inversión extranjera

El peso uruguayo acumula una depreciación del 3,1% frente a la divisa en lo que va de 2026 mientras el mercado aguarda definiciones electorales en la región.

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Especialistas recomiendan aguardar los resultados de las elecciones en Brasil y Estados Unidos para definir el escenario de cierre de año en Uruguay.

El dólar en Uruguay enfrenta varios factores externos e internos que pueden definir su trayectoria hacia fin de año como las elecciones en Brasil, las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), la política monetaria del Banco Central del Uruguay (BCU) y el ingreso de inversiones extranjeras.

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En diálogo con Ámbito, Patrizio Drago, sales trader de Adcap Uruguay, sostuvo que el peso uruguayo acumula una depreciación de 3,1% frente al dólar en lo que va de 2026 y que se ubica en el puesto 12 entre las 23 monedas emergentes que monitorea la firma. En este sentido, señaló que la mayoría de las monedas en la región se debilitaron frente a la divisa estadounidense con excepciones como el peso colombiano, el real brasileño y el guaraní paraguayo.

Las elecciones en Brasil, un foco ineludible

La elección presidencial brasileña es uno de los acontecimientos que pueden incidir sobre las monedas de la región. Para Drago, parte de la apreciación del real y del peso colombiano está vinculada a las expectativas de los mercados ante los candidatos con perfiles económicos liberales. En Brasil, la definición electoral todavía está pendiente y las expectativas de los inversores ya comenzaron a reflejarse en los activos financieros.

Drago señaló que las encuestas muestran una ventaja clara de Flávio Bolsonaro por sobre Lula da Silva y que los mercados de apuestas le asignan más de 80% de probabilidades de victoria. Según su lectura, una parte de ese escenario ya está incorporada en los precios de los activos brasileños, por lo que el resultado electoral no necesariamente generará una reacción de la misma magnitud que la observada en las primeras etapas de la campaña.

Alan Babic, asesor financiero de Balanz, también puso el foco en Brasil, aunque destacó que el real está respondiendo a dos fuerzas simultáneas: las expectativas políticas y la política monetaria. Después de que Bolsonaro se impusiera en la primera vuelta, el real se apreció y las acciones brasileñas subieron, una reacción que el mercado interpretó favorablemente.

Al mismo tiempo, el país vecino comenzó a reducir su tasa de referencia, la Selic, de 14% a 13,75%. En condiciones normales, una baja de tasas reduce el atractivo de mantener inversiones en moneda local y puede presionar a la divisa. Sin embargo, Babic consideró que, por el momento, el efecto favorable asociado a las expectativas electorales está predominando sobre este factor monetario.

El comportamiento del real también importa para Uruguay por su incidencia en la competitividad regional, ya que una apreciación de la moneda brasileña puede modificar los precios relativos entre ambos países y aliviar parte de las preocupaciones por el encarecimiento relativo de la producción uruguaya. Por eso, el resultado electoral de Brasil será una de las referencias para evaluar el rumbo del dólar local en las próximas semanas.

Estados Unidos: la Fed y las tasas de interés

Babic advirtió que la inflación de Estados Unidos continúa por encima del objetivo de la Reserva Federal (Fed) y que eso alimenta la discusión sobre nuevas subas de tasas. Entre las proyecciones que circulan en el mercado aparece la posibilidad de hasta tres aumentos hacia mediados de 2027, aunque se trata de un escenario de expectativas y no de una decisión confirmada por el organismo.

Una política monetaria más restrictiva en EEUU suele favorecer al dólar, porque mejora el rendimiento relativo de los activos denominados en esa moneda y puede incentivar el traslado de capitales hacia ese mercado. Para las economías emergentes, ese movimiento puede traducirse en presión sobre sus monedas.

Babic también señaló la tensión entre ese escenario inflacionario y la posición del presidente estadounidense, Donald Trump, que busca un dólar más barato y presiona a la Fed para que reduzca las tasas. En ese contexto, la independencia de la Fed y la relación entre la política económica y el calendario electoral estadounidense forman parte de las variables que siguen los inversores.

Por otro lado, Babic remarcó que se aproximan las elecciones legislativas de medio término en el pais norteamericano, previstas para noviembre, y según su evaluación, los demócratas tienen mejores perspectivas de avanzar en la Cámara de Representantes. Sin embargo, mencionó que Trump planteó la posibilidad de entregar hasta 5.000 dólares a cada adulto si los republicanos conservan el control del Congreso, una propuesta que, a su juicio, podría sumar presiones inflacionarias si llegara a concretarse.

Drago, por su parte, advirtió que las monedas emergentes pueden verse afectadas por el aumento de las tasas en las economías desarrolladas y por episodios de inestabilidad en los mercados globales de deuda. No obstante, señaló que el impacto sobre el peso uruguayo también dependerá de la respuesta del BCU y de la evolución de los factores internacionales.

Menos volatilidad, pero con riesgos externos

La volatilidad cambiaria regional disminuyó respecto de los momentos de mayor tensión internacional. Drago indicó que la desviación estándar diaria del tipo de cambio pasó de un máximo de 0,6% en marzo, durante la escalada del conflicto en Medio Oriente, a registros de entre 0,1% y 0,2% en julio, agosto y setiembre.

Para el especialista de Adcap, la evolución del peso dependerá, entre otros factores, de la situación en Medio Oriente, las tensiones comerciales y la estabilidad de los mercados internacionales de deuda. Su escenario base contempla una reducción gradual del conflicto entre Estados Unidos e Irán y una estabilización de los precios de la energía, condiciones que permitirían mantener la volatilidad cambiaria bajo control.

De todos modos, Drago no identifica razones contundentes para esperar que el peso uruguayo tenga un desempeño superior al de otras monedas de la región. Entre los factores internos que limitan esa posibilidad mencionó la debilidad de la actividad económica, que difícilmente se recupere con rapidez, el elevado déficit fiscal y la falta de reformas de alcance amplio. En otros países latinoamericanos, en cambio, las perspectivas de cambios de política económica están atrayendo el interés de los inversores.

La inversión de Solaria y el efecto sobre el dólar

El anuncio de una gran inversión extranjera en Uruguay también abre interrogantes sobre su eventual impacto cambiario. En términos generales, el ingreso de capitales del exterior puede aumentar la oferta de dólares y favorecer una apreciación del peso. Sin embargo, el efecto depende de los plazos de ejecución, del destino de los fondos y de la proporción de los recursos que efectivamente ingresa al mercado local.

Babic recordó que inversiones de gran escala, como la de UPM 2, sirven como antecedente para entender cómo los proyectos extranjeros pueden incidir sobre el mercado cambiario. De todas formas, consideró prematuro proyectar el impacto de Solaria a partir de los movimientos registrados el día del anuncio, que fueron moderados. Además, comentó que será necesario observar cómo se desarrolla el proyecto antes de estimar cuánto puede modificar la oferta de divisas.

Drago también distinguió entre el efecto de largo plazo de la inversión y su incidencia inmediata sobre el tipo de cambio, ya que a su entender, el proyecto podría favorecer al peso en el mediano plazo si contribuye a mejorar la productividad y ampliar la capacidad exportadora del país, sin embargo, no espera un impacto cambiario significativo en el corto plazo. El motivo es que la ejecución de la inversión se extenderá durante varios años y los desembolsos se realizarán de forma gradual.

Además, una parte importante de los fondos se destinará a bienes y equipos importados, lo que limitará la cantidad de dólares que efectivamente quedará disponible en el mercado uruguayo. Por eso, aunque el proyecto puede tener efectos positivos sobre la economía, no necesariamente se traducirá en una apreciación inmediata del peso.

La decisión del Banco Central del Uruguay

La política monetaria local también puede influir sobre la cotización. El 8 de octubre, el BCU elevó la tasa de política monetaria de 5,75% a 6%, con el objetivo de llevar la inflación hacia la meta de 4,5%. El movimiento puede aumentar el atractivo relativo de las colocaciones en pesos y contribuir a sostener la moneda uruguaya.

Babic señaló que una tasa local más alta puede favorecer el ingreso de inversiones en moneda nacional y, por esa vía, fortalecer al peso frente al dólar. La magnitud del efecto, sin embargo, dependerá de la evolución de las tasas internacionales, de las expectativas de los inversores y del comportamiento de las monedas de la región.

Drago no descartó que el BCU vuelva a subir la tasa antes de fin de año, después del incremento de 25 puntos básicos de octubre. Esa posibilidad se vincula con la necesidad de mantener la inflación alineada con el objetivo oficial y con los riesgos externos que pueden trasladarse a los precios y al mercado cambiario.

Qué esperar hacia fin de año

Para Babic, todavía es pronto para establecer un escenario definitivo: "Yo dejaría pasar las elecciones en Brasil y en Estados Unidos y ahí vamos a poder ver más de cerca cómo puede terminar el dólar en Uruguay a fin de año".

Drago, en tanto, mantiene una visión cautelosa sobre la posibilidad de que el peso uruguayo se destaque frente a sus pares regionales. Aunque una reducción de las tensiones internacionales ayudaría a contener la volatilidad y las inversiones podrían mejorar las perspectivas de mediano plazo, la debilidad de la actividad económica y el frente fiscal siguen siendo factores que condicionan el panorama local.

En definitiva, los analistas no ven todavía señales suficientes para anticipar con certeza una suba del dólar en Uruguay antes de fin de año.

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