"Qué cosa más linda que servir al país, a otro, a un puñado, a todos. Es una expresión de la más pura generosidad. Y el instrumento que elegimos nosotros, hay otros. Hay ONG, hay clubes, hay comisiones de fomento, hay todo, por suerte. Nosotros elegimos la política. La política que es y debe ser una actividad honorable. Y la tenemos que cuidar", expresó.
En esa línea, marcó que la discusión sobre la crisis de la política no es nueva y cuestionó la idea de que el pasado haya sido necesariamente mejor. "Ahora se dice que la democracia y la política están en crisis. Desde que tengo uso de memoria, están en crisis. Es más, nací y ya no había política, había dictadura. Así que que nadie me diga que los tiempos pasados fueron mejores", señaló.
El reclamo por respuestas más rápidas
Lacalle Pou también apuntó a uno de los desafíos que, según planteó, enfrenta actualmente la política: la velocidad con la que debe responder frente a una sociedad que demanda soluciones inmediatas.
"Hoy se exigen respuestas más rápidas ¿No es lógico que así sea en el mundo interconectado que vivimos? Y yo pregunto y contesto: es mucho mejor que se exijan respuestas más rápidas. Porque si la política es más lenta que las necesidades de la gente, no es la gente que tiene que frenar. Es la política que tiene que apurarse en dar soluciones", sostuvo.
El expresidente vinculó ese desafío con la incorporación de nuevas tecnologías y defendió particularmente el uso de la inteligencia artificial en la gestión pública. "La tecnología siempre ha tenido sus problemas. Desde la primera revolución industrial. Ahora siempre ha sido un avance para la humanidad. Y la inteligencia artificial tiene y debe y puede, y abracémosla, como una manera de acelerar la política y que sea mejor, y que se resuelvan ante los problemas", comentó.
Lacalle Pou: "Firme con las ideas y suave con la persona"
Otro de los pasajes centrales estuvo dedicado al tono de la discusión política. Lacalle Pou pidió evitar que las diferencias entre partidos deriven en enfrentamientos personales y reivindicó la posibilidad de discrepar sin convertir al adversario en un enemigo.
"Podemos discrepar. Pero hay gente bien inspirada en todos los partidos políticos", aseguró y luego, agregó: "Mi preocupación es que a veces cuando abarcamos algunos temas, de alguna manera uno ve que se empieza a ir la discusión y ya no es en la situación de ese oriental, de ese uruguayo, de ese que eligió nuestro país, sino que es un enfrascamiento entre los partidos o los políticos".
En ese punto lanzó una de las frases más políticas de su discurso: "Flaco favor le hacemos a la política si termina siendo un concurso de egos, el insulto o el agravio. Si no podemos resolver las cosas de la gente, por lo menos tengámosle respeto".
Lacalle Pou resumió su planteo con una consigna que, según recordó, ya había utilizado en otras oportunidades: "Firme con las ideas y suave con la persona. Siempre que alguien no puede sostener sus ideas, o que no las quiere o no las sabe expresar, recurre al agravio".
La unidad y los acuerdos
El expresidente también puso el foco en la construcción de acuerdos políticos y reivindicó la idea de unidad como parte de la identidad nacionalista. En particular, cuestionó que la política deba funcionar permanentemente a partir de la confrontación.
"La actividad política de gobierno, si no es para unir, ¿No vemos todos los días en otros lugares del mundo presidentes que insultan, que agravian, que descalifican, cuando tendría que ser el padre de una gran familia?", preguntó.
Para Lacalle Pou, la búsqueda de acuerdos no significa eliminar las diferencias ideológicas. Por el contrario, planteó que los entendimientos deben construirse a partir de las ideas que comparten los distintos sectores.
"¿Hasta dónde avanzamos? ¿Hasta dónde podemos caminar si realmente creemos que nuestra meta es la unión nacional? ¿Con quién formamos esa línea de aproximación a eso para que nos haga la fuerza? Con los que tienen las mismas ideas. Ese es el límite. La unión hace la fuerza si somos ideas juntos", sostuvo.
En otro tramo, remarcó que las diferencias internas forman parte de cualquier partido político, pero advirtió sobre la necesidad de determinar hasta dónde pueden llegar esas discrepancias cuando se trata de gobernar. "Un partido político tiene matices y tiene diferencias. Ahora lo que hay que hacer es hasta dónde llegan los matices y las diferencias. Y no estoy hablando de comparecencia electoral. Estoy hablando de cómo avanzar", afirmó.
Libertad, justicia y oportunidades
La libertad fue otro de los conceptos centrales del discurso. Lacalle Pou la definió como uno de los valores que, a su entender, debe movilizar al Partido Nacional, aunque sostuvo que su defensa debe estar vinculada con las condiciones materiales de las personas.
"Si hay una que nos mueve, que nos moviliza, que nos infla el pecho, que nos hace andar por la vida contentos, es la libertad. Que a veces es como el oxígeno: no nos damos cuenta que existe hasta que falta", afirmó.
Pero inmediatamente vinculó esa libertad con la igualdad de oportunidades y la justicia social. "Qué lindo ser ortodoxo y hablar de libertad cuando alguien no tiene laburo, no tiene casa, no tiene salud, no tiene trabajo y no puede criar sus hijos", sostuvo y agregó: "La libertad tiene que estar íntimamente vinculada a aquel concepto de que justicia es tratar desigual a los desiguales".
En ese marco, Lacalle Pou hizo una referencia a su propia evolución política: "Si hay algo que yo me he vuelto con el tiempo es cada vez menos ortodoxo. Que no quiere decir que mis valores y principios los ande cambiando según conveniencia".
Poder y autoridad
Hacia el final de su discurso, el exmandatario reflexionó sobre su experiencia al frente del Poder Ejecutivo y diferenció dos conceptos que, según dijo, comenzó a analizar cuando se acercaba el final de su gobierno: poder y autoridad.
"El poder es algo formal. Básicamente tiene inicio en la expresión de la voluntad pública en el voto. Es el voto, son los ciudadanos que te otorgan poder, que está definido por la Constitución, por la ley", explicó.
La autoridad, en cambio, tiene para Lacalle Pou una dimensión diferente. "La autoridad es como algo mucho más abstracto. Y la autoridad tiene componentes que no necesariamente tiene el poder. Porque hay un lazo, un vínculo, uno a uno entre muchos. Porque la autoridad es intelectual, es moral y, sobre todo, es afectiva", afirmó.
A partir de esa distinción dejó una de las definiciones más relevantes de su discurso: "No se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad".
Para el expresidente, esa autoridad se construye a partir del vínculo con la sociedad y no únicamente desde el cargo institucional. "No se puede gobernar un país si no se conoce. Y conocer es haber tenido la oportunidad de mirarse a los ojos, de conversar un rato, de entender los sueños, las alegrías, las tristezas, las esperanzas y cargarlas arriba del hombro", sostuvo.
Lacalle Pou cerró su intervención reivindicando su identidad partidaria y su vínculo con el Partido Nacional, en un discurso que evitó centrarse en ataques al gobierno de Yamandú Orsi y buscó, en cambio, instalar una discusión sobre el rumbo de los blancos y el papel que debe asumir la política en los próximos años. En filas nacionalistas, el discurso era seguido con especial atención ante las expectativas sobre el papel que tendrá el expresidente en la oposición y en la futura conducción partidaria.