La vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, marcó una postura respecto a la crisis que atraviesa Cuba, en un contexto de agudizamiento de las sanciones de Estados Unidos, y fue tajante al afirmar que Uruguay "es hermano de toda América Latina" y que existe una deuda histórica y humanitaria con la isla que trasciende las diferencias políticas de turno.
"No le daremos la espalda al pueblo cubano", Carolina Cosse defendió a Cuba del bloqueo de Donald Trump
La crisis energética en Cuba, agravada por la falta de petróleo, es vista por Cosse como un castigo injustificado contra la población civil.
-
Carolina Cosse reclamó más presupuesto y unidad para combatir la violencia basada en género
-
Carolina Cosse llamó a fortalecer la investigación científica para competir en mercados exigentes
En una entrevista concedida al expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, para su programa en la cadena rusa RT, Cosse recordó hitos de la cooperación bilateral, como la Operación Milagro, que permitió recuperar la vista a más de 100.000 uruguayos, y la formación de profesionales en universidades cubanas. Además, subrayó el rol de Cuba como refugio para perseguidos políticos durante la última dictadura militar en Uruguay. "Nosotros no le vamos a dar la espalda al pueblo cubano", sentenció la jerarca, reafirmando una línea de pensamiento que hoy nuclea al Frente Amplio (FA) frente a las medidas coercitivas unilaterales.
Las declaraciones de Cosse no surgen en el vacío, sino que se dan tras una áspera discusión en la Cámara de Senadores. La cámara alta emitió recientemente una declaración, aprobada únicamente con los votos de la oposición, que rechaza la orden ejecutiva de Washington que impone un bloqueo al suministro de combustible hacia Cuba. Para la vicepresidenta, el último párrafo de dicho texto es elocuente: "Independientemente de lo que uno piense sobre un gobierno, 60 años de bloqueo no se los merece ningún pueblo".
El debate legislativo puso de manifiesto la fractura entre la coalición de gobierno y el Frente Amplio. Mientras el oficialismo reclama mayores libertades y un cambio en la gobernanza de la isla, la izquierda uruguaya sostiene que las medidas extraterritoriales terminan funcionando como un "castigo colectivo" contra la población civil. Según la declaración del Senado, estas sanciones no se justifican bajo ninguna premisa, incluso si el argumento es el de pretender "ayudar" al pueblo cubano mediante la presión económica.
El Frente Amplio y su sintonía con La Habana
Cosse no es la única figura de peso en la coalición de izquierda que ha estrechado lazos con el gobierno de Miguel Díaz-Canel. El presidente del FA, Fernando Pereira, también ha mantenido encuentros directos con el mandatario cubano, defendiendo su postura bajo la premisa de estar "siempre con el oprimido". Pereira incluso comparó su saludo con Díaz-Canel con los encuentros históricos que figuras como Julio María Sanguinetti o Wilson Ferreira Aldunate mantuvieron con Fidel Castro en su momento.
La entrevista con Correa, quien se encuentra asilado en Bélgica y prófugo de la justicia ecuatoriana, se grabó durante la visita del exmandatario a Uruguay en marzo. Este acercamiento de las principales figuras de la izquierda uruguaya con referentes del socialismo regional y con el gobierno cubano continúa siendo un punto de fricción en la política exterior del país, especialmente en un 2026 donde la presión de Estados Unidos sobre la región ha escalado a niveles críticos.
Soberanía y el "Escudo de las Américas" de Trump
Durante el intercambio con Correa, la jerarca también se pronunció sobre la polémica iniciativa de Trump denominada "Escudo de las Américas", orientada presuntamente a combatir el narcotráfico en la región. Si bien reconoció que la cooperación internacional es fundamental para enfrentar el crimen organizado, Cosse puso un límite tajante al invocar la autodeterminación de los Estados. "Uruguay siempre ha sido muy cuidadoso en sus estrategias de cooperación", afirmó y luego subrayó que se debe "garantizar que no haya injerencia en ninguna política interna".
Para la vicepresidenta, cualquier acuerdo de seguridad debe pasar por el filtro del "respeto irrestricto a la soberanía", una postura que definió como parte de la esencia diplomática del país. "Me parece que es parte de la tradición de Uruguay, que yo creo que es la que debe mantener", sostuvo en referencia a la resistencia histórica contra las políticas de intervención directa que han caracterizado la reciente agenda de la Casa Blanca en el continente.
El desafío del humanismo frente a la ideologización
En un tramo de la entrevista donde se analizó la agresividad de la administración Trump, ejemplificada en el bloqueo a Cuba y las amenazas contra México y Colombia, Cosse llamó a no perder de vista la perspectiva histórica. "No tenemos que olvidar que la historia es un fenómeno de movimiento y que los pueblos siguen teniendo los mismos problemas", reflexionó la mandataria. En este sentido, evitó encasillar la crisis regional únicamente como una puja partidaria: "Yo, lo que veo, más que un problema en la derecha, es un desafío en el humanismo".
Esta visión humanista, según Cosse, debe ser el norte para enfrentar lo que considera una "ideologización de cuestiones básicas" como los derechos humanos y el derecho internacional. Ante las políticas que calificó como agresivas, la jerarca enfatizó que la posición de Montevideo debe ser de un apego inquebrantable al "multilateralismo", alejándose de las lógicas de confrontación unilateral que hoy tensionan el mapa político latinoamericano.
Mercosur y el riesgo de la desindustrialización
Cosse analizó el acuerdo UE-Mercosur desde una óptica productiva, advirtiendo sobre el riesgo de que Uruguay quede relegado a ser un mero proveedor de materias primas. Si bien el tratado recibió el aval parlamentario en un proceso que describió como "corto, pero intenso", la vicepresidenta insistió en que los tratados "no deben ser fríos" y que deben construirse incorporando el interés nacional. "Se deben agregar cuestiones que tengan en cuenta el interés del país", puntualizó.
Su mayor preocupación radica en la asimetría del intercambio, donde Europa busca colocar "productos industriales o medicinas sin aranceles a cambio de materias primas, como la carne y la soja". Ante la amenaza de una "desindustrialización de la economía", Cosse propuso una estrategia defensiva basada en el conocimiento: "Es necesario apostar fuertemente por el desarrollo científico a largo plazo" para transformar la matriz productiva y evitar que el país se convierta en un actor pasivo del comercio global.


Dejá tu comentario