11 de junio 2026 - 10:09

Entre los desafíos estructurales y el potencial, Salto asoma entre los departamentos con menor PIB per cápita

Cuenta con una de las mayores bases productivas y educativas del interior, aunque enfrenta desafíos estructurales, reflejó un estudio de Ceres.

Un estudio advierte que los obstáculos para atraer inversiones y generar valor agregado frenan el potencial económico de Salto.

Un estudio advierte que los obstáculos para atraer inversiones y generar valor agregado frenan el potencial económico de Salto.

Salto es el segundo departamento más grande de Uruguay en superficie, el cuarto más poblado y tiene Salto Grande, termas, frontera internacional, aeropuerto y una de las mayores universitarias del interior, pero tiene un PIB per cápita que lo ubica en el puesto 17° entre los 19 departamentos del país.

Esta paradoja es el punto de partida del informe publicado recientemente por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), que durante varios meses relevó datos estadísticos y realizó entrevistas en profundidad con referentes empresariales, sociales e institucionales del departamento.

El diagnóstico es preciso y sin eufemismos: el problema de Salto no es la ausencia de oportunidades, sino las condiciones para capturarlas. Tres nudos críticos operan de forma simultánea: déficit en capital humano y formación técnica, debilidades en coordinación institucional y limitaciones en infraestructura y atracción de inversiones, todo agravado por una sensibilidad estructural a las asimetrías cambiarias con Argentina.

Los números que describen la brecha

El departamento tiene un PIB total de 1.714 millones de dólares y ocupa el 7° puesto en términos de producto bruto entre los 19 departamentos. Pero cuando ese número se divide por los 136.195 habitantes, el per cápita cae al puesto 17°: 12.580 dólares anuales, frente a un promedio nacional sensiblemente superior.

El crecimiento promedio anual de la última década lo dice todo: 0,7% para Salto, frente al 0,9% del interior promedio y el 1,1% de Montevideo. La actividad creció entre 2008 y 2018, se desplomó con el Covid y el cierre de fronteras, que impactó con particular intensidad por la dependencia del turismo argentino, y desde entonces no recuperó dinamismo.

La estructura empresarial refleja la misma historia. Salto tiene apenas 55 empresas cada 1.000 habitantes, frente a 66 del interior promedio y 68 del total del país. El sector terciario representa el 61% de las empresas, equivalente al promedio del interior pero muy por debajo del 71% nacional, y el sector secundario muestra un desarrollo relativamente limitado, lo que confirma la percepción de que el departamento exporta principalmente producción primaria con bajo nivel de procesamiento local.

La carne, los cítricos y la trampa de la baja agregación de valor

El perfil exportador de Salto es contundente y concentrado: la carne bovina explica el 62% de las exportaciones departamentales (162 millones de dólares), seguida por las frutas cítricas con el 11% (27 millones de dólares) y el arroz con el 8% (22 millones de dólares). Tres rubros primarios que en conjunto suman más del 80% de lo que el departamento vende al mundo.

Esa concentración tiene su talón de Aquiles y es la baja industrialización. La citricultura es el ejemplo más claro de lo que podría hacerse, procesar jugos, conservas, derivados, y no se hace. El informe señala que la ventana de oportunidad del acuerdo Mercosur-UE es particularmente relevante para este sector: las naranjas y mandarinas pasarán de un arancel de 15% y 3% respectivamente a 0% en 10 años, los limones a 0% en 7 años y los arándanos ya tienen 0% desde el momento de entrada en vigor. Para la carne, el acuerdo también mejora condiciones: eliminación del arancel dentro de la cuota Hilton y una cuota progresiva adicional de 99.000 toneladas.

El problema argentino: 140% de brecha en el pico, 15% hoy

El informe de CERES incorpora el Indicador de Precios Fronterizos de la UCU, que mide la diferencia de precios de una canasta de bienes transables entre Salto y Concordia. El promedio de los últimos cinco años fue de 87% a favor de Concordia, es decir, Salto un 87% más caro, con un pico de 180% en septiembre de 2023 y un mínimo de 14% en mayo de 2025. El último dato disponible (marzo 2026) muestra una brecha de 15%, producto de la estabilización relativa del tipo de cambio argentino en el período reciente.

Esa volatilidad tiene consecuencias directas: cuando Argentina se abarata, el comercio minorista, el turismo y los servicios de Salto pierden clientes masivamente. Cuando se encarece, la brecha se reduce pero la incertidumbre permanece porque el sector sabe que puede revertirse. El informe caracteriza esta exposición como "estructural" y señala que exige estrategias de adaptación permanente, no soluciones coyunturales.

Los rubros más afectados son los más sensibles a comparación de precios inmediata: comidas fuera del hogar (+34% respecto a Concordia en marzo 2026), productos del hogar (+21%), alimentos y bebidas no alcohólicas (+15%). En cambio, gracias a las nuevas medidas de exoneración del Imesi en zonas de frontera, la nafta está apenas -11% y el gasoil -14% más barato en Salto que en Concordia, un cambio relevante frente a la situación de hace un año.

La universidad que crece menos que el resto

Uno de los datos más llamativos del informe es el estancamiento de la matrícula universitaria. Salto fue históricamente el departamento del interior con más estudiantes universitarios y uno de los primeros en contar con presencia de la Udelar. Hoy tiene 6.890 estudiantes universitarios y 1.097 en la UTU, conformando una masa educativa considerable para una ciudad de 114.000 habitantes.

El problema es la trayectoria reciente. Entre 2019 y 2024 la matrícula universitaria de Salto creció apenas 1%. En el mismo período, el interior promedio creció 30% y el total del país 19%. El contraste es brutal: en 2014, Salto tenía 3.657 estudiantes y el interior 8.518. En 2024, Salto tiene 6.894 y el interior 30.261. La ciudad universitaria del norte quedó rezagada.

El informe identifica cuatro ejes donde la formación debe fortalecerse para alinearse con las necesidades del territorio: turismo profesionalizado, agro tecnificado con valor agregado, capacidades tecnológicas (informática, robótica, STEM e inteligencia artificial) y gestión empresarial y habilidades blandas.

El mercado laboral: más informalidad, más subempleo

La tasa de informalidad es del 32,6%, frente al 21,7% nacional, Salto es el 6° departamento con mayor informalidad. La tasa de subempleo alcanza el 13,2%, el segundo puesto entre los 19 departamentos, frente al 8,8% del total del país. El ingreso per cápita promedio es de $33.500, el puesto 13° entre departamentos, frente a los $45.000 del promedio nacional. Y el 21,3% de la población está por debajo de la línea de pobreza, frente al 17,3% nacional.

La infraestructura no acompaña. Salto tiene la red vial más dispersa del país (posición 19°/19 en densidad de red), el parque automotor de carga más pequeño en relación al interior (posición 16°/19) y la mayor distancia a puertos (491 km a Montevideo, 322 km a Nueva Palmira). Solo el 52% de las carreteras está en buen estado y el 12% está en mal estado. El ferroviario está inactivo aunque existen planes para restaurar el tramo Salto-Montevideo para carga.

Las cinco apuestas estratégicas que propone Ceres

La primera es el turismo: Salto recibió en 2025 a 451.144 visitantes (4° destino nacional, detrás de Montevideo, Maldonado y Colonia), pero generó solo 86 millones de dólares en gasto turístico, un 4% del total nacional. La brecha entre visitantes y gasto refleja una oferta de bajo valor agregado que Ceres propone escalar hacia turismo de bienestar certificado, gastronomía, naturaleza y gobernanza público-privada más robusta.

La segunda es la logística: la posición fronteriza, la conectividad vial y el potencial ferroviario colocan a Salto como candidato natural a nodo regional, pero ese potencial está históricamente subexplotado. La tercera es la agroindustria: procesar lo que hoy se exporta como materia prima (jugos, conservas, derivados cítricos, quesos) multiplicaría el valor generado localmente. La cuarta son los servicios basados en conocimiento: el capital universitario de la ciudad puede ser la base para atraer empresas de software, outsourcing y servicios profesionales, si se cierra la brecha entre formación y demanda laboral. La quinta es la economía verde: Salto Grande más el alto potencial solar configuran una plataforma energética poco frecuente que puede atraer inversiones intensivas en energía y posicionar al departamento en cadenas de valor de transición energética.

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