El presidente de Paraguay, Santiago Peña, aseguró que las diferencias entre sus pares de Argentina, Javier Milei, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, son a esta altura "irreconciliables", aunque sostuvo que la escalada diplomática entre las dos principales economías de la región no tuvo hasta el momento consecuencias sobre el Mercosur.
Santiago Peña calificó de "irreconciliables" las diferencias entre Javier Milei y Lula da Silva, pero descartó efectos en el Mercosur
El presidente paraguayo aseguró que busca evitar que el enfrentamiento entre Argentina y Brasil afecte al bloque regional.
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El presidente paraguayo descartó efectos en el Mercosur ante el conflicto entre Argentina y Brasil.
"Nosotros estamos siempre tratando de interceder para que las diferencias de los jefes de Estado no vayan a instancias que afecten al bloque", afirmó Peña, quien este viernes se refirió a la relación entre ambos mandatarios en la víspera de cumplir su tercer año al frente del Ejecutivo paraguayo.
El mandatario consideró que Lula y Milei tienen "a estas alturas" diferencias "irreconciliables", pero marcó una distinción entre el enfrentamiento personal y político de los presidentes y los vínculos estructurales que mantienen sus países.
"Ambos entienden que la relación de sus países es mucho más grande que la relación entre ellos", destacó Peña, quien ratificó que la tensión bilateral "hasta ahora no tuvo consecuencias" para el bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, mientras Bolivia avanza en su proceso de adhesión plena.
Peña busca evitar que la crisis bilateral llegue al Mercosur
Las declaraciones adquieren relevancia por el peso que tienen Brasil y Argentina dentro del proceso de integración regional y llegan en medio de una fuerte escalada diplomática entre ambos gobiernos, que profundizó un enfrentamiento político que se arrastra desde la llegada de Milei a la presidencia argentina.
El último episodio se produjo después de que el mandatario argentino participara, el 25 de julio, de la ceremonia de proclamación de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, como candidato para las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, en las que Lula buscará un cuarto mandato no consecutivo.
Durante esa actividad, Milei volvió a cargar contra el mandatario brasileño y lo calificó de "presidiario" y "ladrón", además de acusarlo de despilfarrar dinero público, declaraciones que elevaron el conflicto desde las diferencias ideológicas entre ambos dirigentes hacia el terreno diplomático.
La respuesta del gobierno brasileño llegó el 4 de agosto, cuando decidió expulsar al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, y no enviar nuevamente a Buenos Aires a su representante diplomático, que había sido llamado a consultas una semana antes. De esa manera, la relación bilateral quedó reducida al nivel de encargados de negocios.
El gobierno de Argentina, en tanto, buscó quitarle gravedad al episodio y ubicó la disputa dentro de las profundas diferencias políticas e ideológicas existentes entre Milei y Lula.
El desafío de separar la política de la integración regional
La posición planteada por Peña apunta precisamente a impedir que esa confrontación se traslade al funcionamiento institucional del Mercosur, donde cualquier deterioro de la coordinación entre sus dos socios de mayor peso podría introducir dificultades adicionales en la agenda regional.
Hasta el momento, según el mandatario paraguayo, esa frontera logró mantenerse: existe una crisis entre los gobiernos y diferencias que considera prácticamente imposibles de resolver entre sus presidentes, pero ambos reconocen que los intereses compartidos entre Argentina y Brasil exceden el vínculo personal entre sus actuales líderes.
En ese escenario, Paraguay intenta asumir un papel de intermediación para preservar el funcionamiento del bloque y separar las diferencias políticas de los compromisos regionales, una tarea que cobra mayor importancia mientras la tensión entre Buenos Aires y Brasilia atraviesa uno de sus momentos más delicados.

