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26 de marzo 2026 - 09:32

Señal de ajuste: ¿por qué la economía crece menos de lo esperado?

La economía uruguaya creció en 2025 casi un punto menos de los estimado en la proyección presupuestal y enciende alarmas.

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La economía uruguaya creció en 2025 casi un punto menos de los estimado en la proyección presupuestal y enciende alarmas.

Foto: Freepik

La economía uruguaya creció 1,8% en el 2025, casi un punto menos de lo estimado en la proyección presupuestal, que era 2,6%. Al comparar la variación en los distintos componentes de demanda del PIB (cuadro), las principales diferencias entre lo proyectado y lo que efectivamente sucedió está en el desempeño de las exportaciones —casi un punto y medio inferior a lo proyectado— y también en la inversión, que prácticamente no aumentó cuando se estimaba una suba de más de 3%.

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El desempeño de las exportaciones puede reflejar circunstancias diversas de mercados, algunas que juegan a favor y otras en contra, pero parece bastante claro —a la luz de lo sucedido con el tipo de cambio real y las dificultades de inserción comercial que hasta ahora ha tenido Uruguay— que los problemas de competitividad están detrás de este desempeño inferior al estimado.

Lo que sucede con la inversión es más profundo (y más preocupante). Luego de varios años en que los grandes proyectos la impulsaron significativamente (plantas de celulosa, proyectos energéticos), acompañados con inversión en infraestructura (al cierre del gobierno anterior), la dinámica de inversión se retrajo y —según los últimos datos— bajó de 16,3% a 15,8% del PIB total, entre 2024 y 2025.

Componentes de demanda PIB

La diferencia en el desempeño de las exportaciones y en las inversiones explican en gran parte el resultado económico del 2025.

Pero hoy, escasean grandes proyectos en la agenda. El que se destaca en los próximos tiempos es el de producción de hidrógeno verde de la empresa HIF Global. A nivel del gobierno hay especial preocupación para que este proyecto se concrete y empiece a mover la aguja de la economía (por eso se sigue con cautela lo que se está planteando en la relación con Argentina). La inversión inmobiliaria sigue dinámica, aunque con algo menos de empuje que lo que se veía en los años 2022 al 2024. En cualquier caso, no es suficiente para compensar la ausencia de grandes proyectos.

Más allá de estas cuestiones, para la dinámica de inversiones son claves los fundamentos de rentabilidad general de las empresas. Las inversiones se concretan porque hay una proyección de negocio rentable a futuro. Para esto es central la dinámica económica general y los costos, reconocidamente altos en Uruguay.

Además, importa el clima de negocios y aquí el gobierno ha dado señales mixtas. Por un lado, se plantean cambios en las reglas de juego en algunos sectores que han estado particularmente dinámicos en inversión, como las zonas francas (con la incorporación del Impuesto Global). Asimismo, desde la política laboral y las negociaciones salariales, el escenario ha sido especialmente conflictivo (y muchas veces los conflictos se arreglan cargando más costos salariales, no siempre competitivos).

Desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se tomaron medidas para facilitar el comercio y se elabora un proyecto para impulsar la competitividad y la innovación, del cual habrá que ver su alcance. No son procesos de impacto inmediato, pero seguramente aportará a un mejor clima de negocios. Mientras, el shock externo negativo por la guerra comenzará a hacer mella. No será un año fácil.

Sin una mayor dinámica inversora es difícil que haya una recomposición de la tasa de crecimiento de la economía incluso en el corto plazo, en la medida que las inversiones realmente mueven el empleo y la demanda en general de manera muy potente. Son además las que —en el mediano y largo plazo— acumulan capacidad productiva para sostener el crecimiento con mayor productividad (asunto clave en un país con una demografía adversa).

Las perspectivas para la economía

El dato de 2025 es un promedio anual de desempeño, pero el año tuvo dos etapas muy diferentes entre primer y segundo semestre. La economía fue de más a menos, con un primer semestre más dinámico -continuidad del año previo- pero con un desempeño que empezó a flaquear ya desde mediados del año en adelante.

A eso se sumó el impacto de la sequía, que las Cuentas Nacionales ya la incorporaron en los últimos meses de 2025, si bien la caída en la producción se expresará en la cosecha de verano que se está levantando en estos meses de 2026.

En el equipo económico ven como señales positivas recientes el buen desempeño exportador en términos de la facturación en dólares, con las exportaciones de bienes marcando un récord en 2025. Además observan que el mercado de trabajo se mantiene con buenos niveles de empleo y salario.

El desafío es, precisamente, mantener esos niveles, cuando ya se acumulan muchas noticias adversas de empresas que revisan su plantilla o directamente bajan la cortina. En este plano, es importante ver también cómo evoluciona el tipo de cambio, cuya suba atenúa los problemas de costos de los exportadores (tanto de bienes como de servicios), así como mejoran las condiciones de los productores locales con la importación.

Asimismo, hay algunos sectores que van a aportar dinámica en los próximos meses, a partir de inversiones recientes; es el caso del sector maderero, que está incorporando tres importantes nuevas plantas de producción, acompañando en el sector forestal a las plantas de celulosa. El hecho es bastante paradójico porque desde la agenda ambiental del nuevo gobierno, a la forestación más que facilitarle el trabajo se le han interpuesto permanentes trabas en autorizaciones ambientales y otras.

Esto es clave: si las condiciones regulatorias en vez de enfocarse en un ambiente más competitivo y abierto (como pretende el MEF) se constituyen en trabas para la inversión, el clima de negocios retrocede.

Asimismo, se presentarán en los próximos días las conclusiones del denominado Diálogo Social. Desde el Frente Amplio (FA) se aspira a un mayor alcance del gasto social, lo que se contrapone a una difícil situación fiscal. El riesgo es que, más que promover la actividad económica, le ponga una mayor carga a un furgón que ya está pasado de peso.

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