El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) enfrenta un nuevo obstáculo en Suiza, donde una alianza de organizaciones de la sociedad civil inició este martes una campaña para someter el tratado a referéndum, pese a que ya fue aprobado por el Parlamento y ratificado por varios países que forman parte del tratado, como Uruguay.
La iniciativa fue anunciada por una coalición que incluye a organizaciones sociales y formaciones políticas de izquierda, entre ellas Los Verdes y el Partido Socialista, que cuestionan las consecuencias del acuerdo sobre la agricultura, el medio ambiente y los derechos humanos.
Según informó la agencia suiza ATS, los impulsores del referéndum deberán reunir 50.000 firmas en un plazo de 100 días, con fecha límite el 21 de enero de 2027, para habilitar una consulta popular sobre el tratado comercial.
Las críticas al acuerdo y el impacto sobre la agricultura
Los promotores de la iniciativa sostienen que el acuerdo podría perjudicar a los productores agropecuarios suizos, especialmente a los sectores ganadero y vitivinícola, debido a las diferencias entre las exigencias de producción de ambos bloques.
Durante una rueda de prensa, argumentaron que los agricultores de Suiza deben cumplir requisitos estrictos que, según denunciaron, no se aplican de la misma manera en los países del Mercosur, donde señalaron un uso extendido de pesticidas y antibióticos. También cuestionaron las consecuencias ambientales de la expansión de la soja y la ganadería bovina en la región, actividades que vincularon con los procesos de deforestación.
Estos argumentos forman parte de los cuestionamientos de las organizaciones que impulsan la consulta y se suman a las resistencias que el tratado había enfrentado durante su discusión parlamentaria. La posibilidad de un referéndum introduce así una nueva instancia de incertidumbre para la aplicación del acuerdo en Suiza, aunque la recolección de firmas recién comenzó y todavía no está confirmada la realización de la consulta.
El Parlamento había aprobado el tratado tras una compensación millonaria
El Parlamento suizo aprobó el acuerdo el pasado 16 de setiembre, después de que la Cámara Baja revirtiera el rechazo que había expresado en junio. El cambio de posición estuvo acompañado por la aprobación de una partida de 517 millones de francos suizos, equivalentes a unos 620 millones de dólares, destinada a compensar las eventuales pérdidas que la apertura comercial podría ocasionar a los agricultores del país europeo.
La cifra superó ampliamente los 158 millones de francos ofrecidos inicialmente al sector, una propuesta que había sido considerada insuficiente por los representantes agropecuarios. El tratado contempla que alrededor del 96% de las exportaciones suizas al Mercosur puedan ingresar libres de aranceles, con un ahorro estimado de hasta 155 millones de francos anuales para las empresas del país europeo.
En 2024, Suiza exportó a los cuatro países del bloque sudamericano mercancías por más de 4.800 millones de dólares, mientras que sus importaciones alcanzaron los 914 millones de dólares. El acuerdo también incluye disposiciones sobre servicios, inversiones, propiedad intelectual, sostenibilidad y eliminación de obstáculos técnicos al comercio.
Qué puede significar para Uruguay
La iniciativa suiza tiene relevancia para Uruguay, que ratificó el acuerdo Mercosur-EFTA en junio y considera el tratado una herramienta para mejorar el acceso de sus productos a los mercados europeos. La relación comercial uruguaya con los países de la EFTA, integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, se redujo considerablemente durante la última década.
Mientras que en 2012 las exportaciones uruguayas hacia ese bloque alcanzaron los 163 millones de dólares, en 2024 se ubicaron en 34,8 millones de dólares, con una participación de la carne vacuna superior al 80% y Suiza como principal destino. Uno de los principales objetivos del acuerdo es mejorar las condiciones de acceso para productos agroindustriales que históricamente enfrentaron cuotas limitadas y aranceles elevados.
Entre los sectores uruguayos que podrían beneficiarse se encuentran la carne vacuna, los lácteos, la miel, las frutas y el arroz, mediante reducciones arancelarias y cuotas comerciales específicas. El tratado contempla beneficios para aproximadamente el 97% del comercio entre ambos bloques, además de disposiciones orientadas a facilitar las inversiones y la integración en cadenas de valor.
Sin embargo, la eventual convocatoria a un referéndum en Suiza podría condicionar los plazos de aplicación del acuerdo en ese país, pese a que otros integrantes de ambos bloques ya avanzaron en sus respectivos procesos de ratificación. El mecanismo previsto establece que el tratado entre en vigor tres meses después de que al menos un país de cada bloque haya depositado su instrumento de ratificación ante Noruega, que actúa como depositaria.