El Parlamento de Suiza aprobó este miércoles el acuerdo de libre comercio entre la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y el Mercosur, en un giro que revierte el rechazo que el propio texto había sufrido en junio.
Suiza aprobó el acuerdo Mercosur-EFTA y el tratado entra en su recta final
Con Noruega, Islandia, Brasil y Uruguay ya alineados resta solo la ratificación de Liechtenstein para completar el frente europeo.
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El acuerdo Mercosur-EFTA otorgará acceso preferencial a productos agrícolas sudamericanos, en cupos que no superan el 2% del consumo suizo.
La Cámara Baja (Asamblea Nacional) le dio su respaldo definitivo después de que el Consejo de Estados (la Cámara Alta) ya lo hubiera aprobado el lunes pasado, con lo cual Suiza completa su trámite parlamentario interno y se acerca a sumarse a un tratado que Uruguay ya había ratificado en junio.
El giro en la Asamblea Nacional se explica por la dotación de 517 millones de francos suizos (unos 547 millones de euros) que el Parlamento aprobó en paralelo para compensar las eventuales pérdidas de los agricultores suizos por la mayor apertura comercial. Ese monto es más de tres veces superior a los 158 millones de francos que se habían ofrecido anteriormente al sector agrícola y que la propia representación de los agricultores había rechazado por considerarlo insuficiente, un rechazo que en junio había sido decisivo para que la Cámara Baja votara en contra del tratado.
Pese a la aprobación parlamentaria, el acuerdo todavía no está exento de resistencias: algunos de los grupos que se oponen al tratado ya anunciaron que intentarán impulsar un referéndum para que sea la población suiza la que se pronuncie sobre su entrada en vigor.
Qué gana Suiza con el acuerdo
Según datos de la Secretaría de Estado para la Economía de Suiza, el tratado permitirá que alrededor del 96% de las exportaciones suizas al Mercosur ingresen libres de aranceles, un punto de particular interés para el sector industrial y los productos suizos de alto valor, con un ahorro estimado de hasta 155 millones de francos anuales para las empresas del país.
En 2024, Suiza había exportado a los cuatro países del Mercosur mercancías por más de 4.000 millones de francos, frente a importaciones por 762 millones (sin contar el oro). El propio gobierno suizo sostiene que, después de los acuerdos con China y la Unión Europea, el del Mercosur es el que presenta mayor potencial de ahorro arancelario entre todos los tratados de libre comercio que tiene el país, a un nivel similar al del acuerdo con India.
Además de la baja arancelaria, el texto elimina obstáculos técnicos al comercio y mejora el acceso de las empresas suizas al mercado de servicios, al tiempo que evita que Suiza quede en desventaja frente a la Unión Europea, que ya cuenta con su propio acuerdo con el Mercosur. A cambio, Suiza habilitará el ingreso de determinados productos agrícolas considerados sensibles con aranceles reducidos o eliminados, aunque en la mayoría de los casos las cantidades autorizadas representan menos del 2% del consumo interno suizo.
Con Suiza ya con su trámite parlamentario cerrado, el resto de los socios de la EFTA avanza a distinto ritmo: los parlamentos de Noruega e Islandia ya habían aprobado el acuerdo, mientras que Liechtenstein todavía tiene pendiente completar su procedimiento nacional. Del lado del Mercosur, Uruguay había sido de los primeros en cerrar su ratificación con la ley aprobada en la Cámara de Representantes en junio, mientras que Brasil hizo lo propio ese mismo mes mediante el Decreto Legislativo 146/2026.
Según las reglas del propio tratado, el acuerdo entrará en vigor recién tres meses después de que al menos un país de cada bloque (Mercosur y EFTA) haya depositado su instrumento de ratificación ante el depositario designado, que en este caso es Noruega.

