Las organizaciones criminales brasileñas extendieron su influencia sobre grupos delictivos uruguayos y se convirtieron en una suerte de “escuela criminal” cuyos métodos comenzaron a ser replicados tanto en zonas fronterizas como por narcotraficantes locales, según un informe de Inteligencia elaborado por el Ministerio del Interior y presentado ante el Mercosur.
Un informe de Inteligencia advierte por la influencia de bandas brasileñas: hay 88 integrantes presos en Uruguay
El PCC concentra 51 reclusos vinculados y la Policía detectó que organizaciones locales comenzaron a copiar métodos de los grupos criminales de Brasil.
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La influencia de bandas brasileñas crece en el Uruguay.
El documento pone especialmente el foco sobre el Primer Comando Capital (PCC), la organización brasileña con mayor presencia entre la población penitenciaria del país: actualmente existen 51 personas privadas de libertad vinculadas al grupo, mientras que, en total, son 88 los presos relacionados con diferentes organizaciones criminales de Brasil.
La Policía viene siguiendo la presencia del PCC dentro de las cárceles desde 2023 y el informe analiza tanto sus conexiones en el sistema penitenciario como la influencia que sus formas de organización tuvieron sobre actores criminales locales. Entre ellos aparece el narcotraficante Sebastián Marset, señalado en el reporte entre quienes adoptaron métodos utilizados por la organización brasileña.
El mapa de las bandas brasileñas en las cárceles
Las cárceles uruguayas albergan actualmente a cerca de 17.000 personas, de las cuales unas 420 son extranjeras, alrededor del 2% del total. Dentro de ese grupo, los brasileños representan la principal nacionalidad, con 190 presos, seguidos por 74 argentinos.
Entre los 190 brasileños privados de libertad, 88 están identificados como integrantes de organizaciones criminales. El PCC concentra ampliamente la mayor cantidad, con 51; otros 19 están vinculados a Os Manos; nueve, al Primer Comando da Fronteira (PCF); siete, a Os Tauras; y dos, a Bala Na Cara.
Uno de los elementos que permitió profundizar el seguimiento del PCC apareció en mayo de 2025, cuando durante una requisa en un establecimiento penitenciario se incautó un teléfono celular con comunicaciones entre integrantes de la organización.
En el dispositivo se encontró un grupo de WhatsApp denominado “Sistema do Uruguay”, integrado por ocho personas. El análisis de esas conversaciones permitió obtener información sobre miembros de la organización, conexiones, zonas de influencia dentro y fuera de las cárceles y los códigos y reglamentos internos utilizados por el grupo.
Pese a estos elementos, el informe señala que hasta el momento no se detectaron operaciones que permitan afirmar que las organizaciones brasileñas desarrollan una “actividad directa” dentro de los establecimientos penitenciarios uruguayos. La advertencia de Inteligencia apunta, en cambio, a la influencia de sus métodos y a cómo las dinámicas criminales de las fronteras repercuten sobre las cárceles.
La frontera como uno de los principales focos
El reporte identifica tres puntos especialmente relevantes para esta dinámica: la frontera entre Rivera y Santana do Livramento, la zona de Aceguá y el Chuy. Allí, pequeñas organizaciones uruguayas y brasileñas comenzaron a copiar formas de operar de estructuras de mayor tamaño, principalmente Os Manos y el PCC, para desarrollar actividades vinculadas al narcotráfico.
Os Manos, una de las principales organizaciones criminales de Río Grande do Sul, mantiene una fuerte presencia en la frontera desde 2017 y extendió sus conexiones hacia territorio uruguayo, con Rivera como una de sus principales zonas de influencia.
La presencia de integrantes del PCF, en tanto, fue confirmada en 2025. Aunque su base de operaciones está asociada a la frontera brasileña, se detectó un avance hacia Maldonado y Montevideo, con actividad reciente en Manga, Nuevo Capra y Los Sueños, en la periferia de la capital.
Un antecedente incluido en esta dinámica se remonta a 2022, cuando una investigación sobre grupos vinculados al ingreso de drogas a la cárcel de Las Rosas, en Maldonado, derivó en la incautación de más de 2.200 kilos de cocaína distribuidos en ladrillos identificados con el logo del PCF y escondidos en el pulmón de una estufa a leña.
El “método PCC” y su influencia local
El aspecto central de la advertencia de Inteligencia no se limita a la cantidad de integrantes de organizaciones extranjeras presos en el país. El informe sostiene que los grupos brasileños funcionaron como una “escuela criminal”, debido a la incorporación de sus métodos por parte de estructuras locales.
Según los investigadores, el denominado “método del PCC” comenzó a ser imitado por organizaciones narcotraficantes más pequeñas, particularmente en la frontera entre Uruguay y Brasil.
La influencia de la organización volvió a quedar bajo observación este año a raíz de la investigación por el intento de robo a un banco mediante la construcción de un túnel subterráneo, ya que algunos de los imputados fueron vinculados al PCC.
El informe tuvo además repercusiones políticas. El ministro del Interior, Carlos Negro, fue convocado a la Comisión de Seguridad y Convivencia de la Cámara de Diputados para explicar el alcance de los vínculos de las organizaciones criminales brasileñas con el país. La citación fue promovida por el diputado del Partido Nacional, Pablo Abdala, y aprobada por unanimidad.
El documento fue elaborado por la Unidad de Investigación y Análisis Penitenciario de la Policía y presentado ante el Grupo de Trabajo Especializado para el Combate de las Organizaciones Criminales del Mercosur, en un escenario en el que las autoridades siguen de cerca el impacto de las estructuras delictivas transnacionales sobre las organizaciones locales.

