Las colillas de cigarrillo representan uno de los residuos más abundantes, tóxicos y difíciles de degradar en todo el planeta, tardando hasta diez años en descomponerse y contaminando miles de litros de agua por cada filtro desechado. Frente a esta problemática ambiental crítica, Gabriela González Neávez y Mixara Muñoz Troncoso egresados del Tecnológico de Monterrey, crearon la empresa Yekuali para desarrollar una solución biotecnológica revolucionaria.
A través de la innovación científica, los jóvenes profesionales lograron transformar estas toneladas de basura en materia prima utilizable, dando vida a una iniciativa de economía circular que hoy se perfila como un modelo de negocio altamente rentable y sustentable en México.
Lo que inició como una inquietud académica en las aulas de la universidad pronto se convirtió en una empresa emergente con visión global. Mediante procesos químicos ecológicos y degradación mediante hongos, el equipo logró remover la toxicidad del acetato de celulosa —el componente principal de los filtros de cigarro— para convertirlo en materiales reciclados de alto valor comercial, aptos para la elaboración de celulosa limpia, papel, aislantes térmicos y productos industriales.
El proceso científico tras el reciclaje de colillas de cigarro
La clave del éxito de este proyecto radica en la implementación de un proceso biotecnológico seguro que no genera emisiones contaminantes secundarias. El método desarrollado por los ingenieros y científicos egresados del Tec de Monterrey utiliza microorganismos y tratamientos de lavado biológico para neutralizar las más de 7,000 sustancias químicas nocivas concentradas en cada colilla recolectada en parques, playas y zonas urbanas del país.
Una vez que el filtro queda completamente descontaminado y desintoxicado, la fibra sintética obtenida se procesa para integrarse nuevamente a la cadena de producción industrial. Este material reciclado posee propiedades absorbentes, moldeables y resistentes, lo que permite sustituir el uso de madera virgen o plásticos de primer uso en la fabricación de múltiples artículos comerciales, reduciendo drásticamente la huella de carbono.
De la recolección comunitaria a un modelo de negocio escalable
Para garantizar la viabilidad del emprendimiento, los creadores diseñaron una red de acopio estratégica en alianza con municipios, empresas privadas, restaurantes y colectivos ambientales. Mediante la instalación de contenedores especiales y la organización de jornadas de recolección comunitaria conocidas como "colillatones", la startup ha logrado retirar millones de residuos de las calles de la República Mexicana, canalizándolos directamente a sus plantas de tratamiento.
El modelo de monetización no solo proviene de la venta del material reciclado a la industria papelera y de la construcción, sino también de la prestación de servicios de gestión de residuos sustentables para corporativos que buscan cumplir con metas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza corporativa). Esta estrategia B2B ha permitido que la empresa alcance una rápida escalabilidad financiera, demostrando que la protección del medio ambiente puede ser el pilar de un negocio rentable en el ecosistema emprendedor mexicano.