La Llorona es, sin duda, una de las leyendas más conocidas y escalofriantes de México. Su historia ha pasado de generación en generación, y aunque existen versiones distintas en toda América Latina, los historiadores coinciden en que su origen es profundamente mexicano, con raíces que se remontan a la época prehispánica y a los primeros años de la Colonia.
La Llorona es mexicana: la verdadera historia detrás de una de las leyendas más terroríficas del país y que aún sigue vigente
Esta historia trasciende los límites mexicanos y se ha instalado en el mundo entero. En esta nota, todo lo que esconde el mito.
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La Llorona, el mito mexicano presente en todo el mundo.
Antes de la llegada de los españoles, los mexicas contaban la historia de Cihuacóatl, una diosa que lloraba por sus hijos y presagiaba la caída de Tenochtitlán. Según los cronistas como Fray Bernardino de Sahagún, en su Historia general de las cosas de la Nueva España, esta figura aparecía vestida de blanco y lanzando lamentos por la noche, diciendo: “¡Ay, mis hijos, ya se acaba vuestra destrucción!”.
Muchos especialistas consideran que esta figura fue la base de lo que siglos después se transformaría en la Llorona, un símbolo del dolor, la pérdida y la culpa. Con la llegada del catolicismo, el mito indígena se mezcló con historias de pecado y castigo, creando la versión más popular que se conoce hoy.
La leyenda colonial de La Llorona
Durante el periodo virreinal, comenzaron a circular relatos sobre una mujer mestiza que, tras ser abandonada por su amante español, ahogó a sus hijos en un río y, al darse cuenta de lo que había hecho, se quitó la vida. Desde entonces —cuentan las crónicas— su alma en pena recorre calles, canales y ríos, buscando a sus hijos con su inconfundible lamento: “¡Ay, mis hijos!”.
Una de las primeras referencias escritas data del siglo XVII, cuando los cronistas novohispanos registraron apariciones de “una mujer blanca que lloraba por sus hijos” en las inmediaciones del Canal de la Viga y del Zócalo de la Ciudad de México. Estas historias se hicieron tan populares que incluso fueron recogidas por escritores como José María Roa Bárcena y Justo Sierra en el siglo XIX.
La Llorona, una presencia que no desaparece
A lo largo de los siglos, la leyenda de La Llorona se ha extendido por todo México y otros países de América Latina, con variaciones locales. En algunos estados, como Oaxaca, Veracruz o Chihuahua, su espíritu aparece cerca de ríos o cementerios. En la capital, la historia sigue viva gracias a las representaciones teatrales en Xochimilco, donde cada Día de Muertos miles de personas asisten a ver el espectáculo “La Llorona en el Lago”, una tradición que ya cumple más de 30 años.
Incluso la cultura popular moderna ha mantenido vigente su figura: La Llorona ha sido protagonista de películas, series, canciones y hasta videojuegos, adaptándose a cada época sin perder su esencia.
La Llorona: más que una leyenda, un espejo cultural
Para los antropólogos, La Llorona no es solo un relato de miedo, sino un símbolo de la culpa, el amor materno y la pérdida, emociones universales que explican por qué la historia sigue siendo tan poderosa. Su figura representa tanto la tragedia individual como los grandes duelos colectivos de México: la Conquista, la mestización y el dolor de las madres que lloran a sus hijos desaparecidos.
Cinco siglos después, su lamento sigue resonando en el imaginario mexicano, recordando que no hay leyenda sin verdad ni fantasmas sin memoria.
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