En un clima de creciente tensión política y diplomática, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó este sábado que la soberanía de México "no se negocia", enviando una señal clara tanto al exterior como a los actores políticos internos. El pronunciamiento ocurre en un momento crítico: mientras miles de simpatizantes de Morena marchan en Chihuahua para protestar por la muerte de agentes estadounidenses en suelo mexicano, un evento que ha destapado una red de operativos de inteligencia no autorizados en la Sierra Tarahumara.
"Nada ni nadie va a detener la transformación de nuestra patria", sentenció la mandataria a través de sus canales oficiales. Sus palabras no solo buscan calmar las aguas dentro de su movimiento, sino establecer una postura firme frente a lo que su administración considera una violación a la Ley de Seguridad Nacional por parte del gobierno estatal de Chihuahua, encabezado por la panista María Eugenia Campos.
El origen del conflicto que sacude la frontera norte
La crisis se remonta al pasado 19 de abril, cuando un operativo en la Sierra Tarahumara terminó con un saldo de cuatro víctimas: dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y dos ciudadanos mexicanos. Lo que inicialmente se reportó como un enfrentamiento local, pronto escaló a un escándalo de proporciones internacionales al revelarse que los agentes extranjeros operaban en territorio nacional sin los permisos correspondientes de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Investigaciones recientes sugieren que este no fue un hecho aislado. Reportes apuntan a que, en lo que va de 2026, se han registrado al menos tres operativos similares donde agentes estadounidenses habrían utilizado uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua para pasar inadvertidos.
Ante esta situación, la marcha convocada por Morena en Chihuahua ha sido bautizada como la "Marcha por la Soberanía". Los manifestantes exigen el cese de la colaboración opaca entre el gobierno estatal y agencias extranjeras, calificando estas acciones como una "traición a la patria".
Por su parte, Sheinbaum ha sido tajante al diferenciar la cooperación internacional de la subordinación: "Ni los corruptos de antes, ni ningún gobierno extranjero que quiera poner condiciones sobre nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México". Con este mensaje, la presidenta busca retomar el control de la narrativa, asegurando que cualquier colaboración en materia de seguridad con Estados Unidos debe darse bajo el marco de la ley y el respeto mutuo, cerrando la puerta a los operativos "en tierra" que caracterizaron administraciones pasadas.