El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) incurrió en un severo subejercicio presupuestal durante la primera mitad del año, al dejar de ejercer más de 4 mil millones de pesos destinados a la adquisición de bienes, equipos médicos y productos de limpieza. Una revisión al Informe Financiero del Segundo Trimestre de 2026 reveló que la dependencia encabezada por Zoé Robledo operó con un gasto sustancialmente inferior a las partidas presupuestarias autorizadas, exacerbando la crisis operativa que enfrentan las unidades hospitalarias en todo el territorio nacional.
El IMSS genera un subejercicio superior a los 4 mil millones de pesos en equipos médicos y productos de limpieza
Una revisión al informe financiero del segundo trimestre de 2026 expone que el organismo no gastó el presupuesto programado para tecnología médica e insumos básicos, en medio de intensas protestas sindicales.
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El subejercicio presupuestal impacta la adquisición de tecnología médica y materiales básicos de desinfección en las unidades hospitalarias.
El recorte no programado en aparatología, laboratorios e insumos de higiene
El desfase más pronunciado se registró en el rubro de inversión física, donde el organismo tenía presupuestado un monto significativo para la compra de tecnología médica especializada, como tomógrafos, mastógrafos y aparatos de resonancia magnética. No obstante, la institución únicamente ejerció 202 millones de pesos de esa partida, lo que generó una diferencia cercana a los 4.3 mil millones de pesos sin gastar —monto un 95.6% menor a lo proyectado—, un freno justificado administrativamente bajo el argumento de recalendarizaciones plurianuales que no aclaran el retraso en las entregas ni las afectaciones directas a los derechohabientes.
A la par del rezago en equipamiento de alta especialidad, el reporte financiero evidenció una disparidad de 237 millones de pesos no ejercidos para la compra de materiales de laboratorio e insumos de limpieza. Esta falta de gasto en materiales de desinfección golpea directamente la operativa diaria de las clínicas, obligando al personal sanitario a laborar con recursos limitados para desinfectar áreas críticas y atender pruebas de laboratorio esenciales para el diagnóstico de pacientes.
Esta omisión presupuestaria sale a la luz en un escenario de alta tensión laboral para la dirección del instituto. Miles de trabajadores sindicalizados mantienen activas diversas protestas y movilizaciones para denunciar los estragos de las políticas de austeridad, señalando la constante escasez de insumos básicos y exigiendo mejores condiciones laborales. La falta de herramientas indispensables pone en riesgo la calidad del servicio de salud y la seguridad de los propios pacientes.
La revelación de este subejercicio de recursos complica aún más la gestión de la cúpula del Seguro Social ante el Ejecutivo federal. Mientras las autoridades del instituto argumentan ajustes administrativos, la falta de ejecución del presupuesto en salud repercute en el rezago tecnológico de los hospitales y en el desabasto de insumos elementales dentro de la red sanitaria pública.
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