La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) realizó un análisis exhaustivo de diversas marcas de tequila reposado que se comercializan en México. Los resultados del laboratorio indican que algunas de las firmas más consumidas no cumplen con las especificaciones declaradas en su etiquetado, incurriendo en faltas a las normas oficiales.
El estudio evaluó aspectos críticos como el porcentaje de alcohol, el tiempo real de maduración en barrica y la veracidad de los componentes anunciados al público. Las irregularidades detectadas podrían representar no solo un engaño económico para el consumidor, sino también una omisión en los estándares de calidad que rigen a esta denominación de origen.
Profeco: estos son los tequilas reposados que mienten en su contenido neto
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) llevó a cabo un análisis detallado de 52 marcas de tequila reposado. El objetivo de este estudio fue verificar que las botellas cumplieran con el contenido neto y el grado de alcohol declarados, además de revisar su aporte calórico y asegurar que los compuestos volátiles respetaran las normas vigentes (NOM-142-SSA1/SCFI-2014 y NOM-006-SCFI-2012).
Tras las pruebas de laboratorio, se detectó que diversas marcas mienten sobre la cantidad de producto que ofrecen o ignoran reglamentos oficiales al omitir los símbolos obligatorios de prohibición de consumo. Las marcas señaladas son:
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Cantinero: Este tequila 100% de agave indica tener 950 ml, pero el análisis reveló que solo contiene 930.2 ml.
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Don Roberto: Su presentación de 1.5 litros de agave azul presenta un faltante, conteniendo en realidad 1.472 litros.
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Los Arango: Es la marca con mayor discrepancia; declara 750 ml pero apenas llega a los 650.2 ml.
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Tezón: Además de contener menos de lo prometido (729.9 ml de los 750 ml declarados), esta marca no incluye la iconografía de advertencia sanitaria obligatoria.
Profeco: cómo se elabora el tequila reposado en México
Se considera "reposado" aquel tequila que surge de la combinación con variedades añejas o extra añejas, pasando obligatoriamente por un periodo de maduración mínimo de dos meses en barricas de roble o encino. Para finalizar el proceso, se utiliza agua de dilución para ajustar el nivel de alcohol.
De acuerdo con la información de Profeco, el ciclo de producción consta de ocho etapas fundamentales:
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Cultivo: Se planta el agave weber variedad azul, cuya maduración tarda entre siete y nueve años.
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Jima: Una vez listo el agave, se cortan las pencas para extraer el corazón o "piña".
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Cocción: La piña se somete a calor para transformar los carbohidratos en azúcares fermentables.
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Extracción: Mediante molinos y maquinaria especializada se obtienen los azúcares del agave cocido.
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Fermentación: Las levaduras actúan sobre el jugo obtenido, convirtiendo el azúcar en alcohol y dióxido de carbono.
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Destilación: Proceso de purificación donde se separan los elementos del mosto para obtener el aguardiente.
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Maduración: El líquido descansa en madera de roble o encino por lo menos 60 días.
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Envasado: El paso final para su distribución comercial.
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