4 de marzo 2026 - 13:24

Reabren los túneles de la pirámide más grande del mundo después de 6 años y quedan muy cerca de la CDMX

El INAH alista la reapertura de los pasadizos de la Gran Pirámide de Cholula tras su cierre en 2020. Los visitantes podrán explorar sus entrañas renovadas.

Los túneles de la pirámide de Cholula.

Los túneles de la pirámide de Cholula.

FB Puebla

La realidad geográfica e histórica dicta que la pirámide más grande del mundo por su volumen se encuentra en territorio mexicano: la Gran Pirámide de Cholula, ubicada en el estado de Puebla y a muy corta distancia de la Ciudad de México (CDMX), ostenta este récord mundial con una base colosal que mide aproximadamente 450 por 450 metros, superando hasta cuatro veces las dimensiones de su contraparte egipcia.

La gran noticia para el turismo nacional e internacional es que este portento arquitectónico volverá a mostrar sus secretos más profundos. Tras permanecer cerrados durante seis largos años a causa de la pandemia de 2020, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que los misteriosos túneles que atraviesan el interior de la pirámide reabrirán sus puertas al público este mes de marzo, convirtiéndose en el pretexto ideal para planear una escapada de fin de semana.

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Siete pirámides en una: el secreto bajo el "cerro hecho a mano"

La Gran Pirámide de Cholula no solo roba el aliento por su volumen masivo, sino por el fascinante proceso arquitectónico que la originó. Lejos de ser una sola estructura levantada de golpe, el edificio es el resultado de la superposición de siete pirámides distintas construidas a lo largo de casi un milenio.

Su edificación comenzó alrededor del año 300 a.C. y se extendió hasta el 900 d.C. Durante este lapso, cada cultura dominante que habitó la región —desde los olmecas hasta los toltecas— construyó su propio centro ceremonial exactamente encima del anterior en lugar de destruirlo. Con el paso de los siglos y su posterior abandono, la majestuosa edificación prehispánica fue devorada por la tierra y la vegetación nativa hasta mimetizarse con el paisaje.

Cuando los conquistadores españoles arribaron en 1519, la estructura ya lucía como una elevación natural, a la cual los pueblos originarios llamaban Tlachihualtépetl (que se traduce como ‘cerro hecho a mano’). Sellando este sincretismo cultural, en 1594 se edificó en su cima el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, regalando a México una de sus postales más icónicas: una iglesia virreinal de cúpulas amarillas descansando sobre un templo prehispánico, vigilados por el volcán Popocatépetl.

Pirámide de Cholula: qué hay dentro de los túneles y cómo es el recorrido

Fue en la década de los años 30 cuando un grupo de audaces arqueólogos tomó la decisión de explorar el interior del basamento sin comprometer la estabilidad de la iglesia en la cima. Para lograrlo, excavaron una compleja red de pasadizos que hoy supera los 800 metros de longitud. Lo que inició como una misión puramente científica derivó en una de las experiencias inmersivas más espectaculares para el turismo: caminar literalmente por las entrañas de la pirámide para observar su crecimiento capa por capa.

Al adentrarse, el contraste es inmediato: el ambiente caluroso del exterior da paso a un clima fresco y húmedo. Los pasillos son notablemente estrechos (cerca de 1.20 metros de ancho) y los techos son bajos, por lo que no es una actividad recomendada para personas con claustrofobia, especialmente porque el recorrido es lineal.

Durante el trayecto subterráneo, los visitantes pueden observar muros milenarios de adobe y paja que aún conservan las marcas de los dedos de sus constructores, además de antiguos sistemas de drenaje. La joya de la corona en este recorrido es el famoso Mural de los Bebedores, una impresionante pintura de 60 metros de largo que retrata a decenas de personajes en un festín consumiendo lo que los expertos identifican como pulque, considerada una de las obras pictóricas más valiosas de Mesoamérica.

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Pirámide de Cholula: novedades, tecnología y fecha de reapertura

El cierre prolongado de seis años no fue tiempo perdido. El INAH aprovechó esta pausa obligada para realizar exhaustivos trabajos de mantenimiento y estudios de conservación. Quienes visiten los túneles en esta nueva etapa encontrarán un sistema de iluminación moderno, códigos QR para ampliar la información histórica, maquetas virtuales interactivas y un circuito de cámaras de vigilancia para mayor seguridad.

Para proteger el patrimonio, las autoridades implementarán un control de acceso mucho más estricto, permitiendo únicamente el ingreso de grupos reducidos en horarios específicos. Aunque el INAH y el gobierno municipal aún no han marcado el día exacto en el calendario, todo apunta a que la gran inauguración ocurrirá en los primeros días de marzo, coincidiendo estratégicamente con las festividades del Equinoccio de Primavera.

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