9 de septiembre 2026 - 13:34

Ricardo Torres Jardón, reconocido experto de la UNAM, critica al Hoy No Circula: "Hay días que aumenta los niveles de ozono"

El investigador advierte que las restricciones vehiculares ya no tienen el mismo efecto que antes y apunta contra las gasolineras, los solventes y los productos domésticos.

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Ricardo Torres Jardón, reconocido experto de la UNAM

El investigador Ricardo Torres Jardón, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuestionó la efectividad actual del programa Hoy No Circula. El especialista explicó que la contaminación atmosférica de la Ciudad de México (CDMX) cambió con el paso de las décadas y que el ozono se convirtió en uno de los principales problemas.

Torres Jardón señaló que las medidas permitieron disminuir contaminantes como el plomo y el dióxido de azufre fueron importantes, pero actualmente existen otras fuentes de emisiones que requieren atención. Advirtió que restringir la circulación de vehículos no siempre tiene el efecto esperado sobre los niveles de ozono.

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¿Qué dijo Ricardo Torres Jardón sobre el Hoy No Circula y qué es?

El programa Hoy No Circula fue implementado en 1989 como un programa ambiental que restringe la circulación de los vehículos en la zona metropolitana del Valle de México. Su objetivo es minimizar la contaminación atmosférica por las emisiones de plomo y monóxido de carbono.

Su funcionamiento se basa en una restricción semanal: los autos con hologramas 1 y 2 dejan de circular un día entre lunes y viernes, dependiendo del color de su engomado o el último dígito de sus placas. Los que poseen hologramas 00 y 0 están exentos.

Sin embargo, Torres Jardón cuestiona su efectividad: "Con la flota actual de más de cinco millones de autos (muchos con convertidor catalítico), su impacto es menor".

"Incluso hay días en que, aplicarlo, aumenta los niveles de ozono porque se altera la proporción de las concentraciones de sus precursores a una condición química que favorece esta formación en el ambiente", agregó.

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El especialista señaló que la estrategia actual no contempla otras fuentes de emisiones que adquirieron mayor relevancia, como el transporte de carga no regulado o la gasolina con aditivos oxigenados no adecuados para los motores.

Ante la problemática, propone reorientar las estrategias de control hacia donde están las emisiones, como las industrias de productos domésticos y la regulación de solventes.

Además, recomienda utilizar herramientas como la app AireCDMX, de la Secretaría del Medio Ambiente, para consultar las condiciones de calidad del aire. "La ciudadanía puede ayudar evitando salir a hacer ejercicio en horas pico de contaminación, usar menos el automóvil y elegir productos más armónicos con el ambiente", añadió.

¿Cómo cambió la contaminación por ozono en la CDMX?

Durante las últimas décadas, el tipo de contaminación que afecta al Valle de México se transformó. "A finales del siglo XX respirábamos plomo, azufre y partículas suspendidas. Era una mezcla muy peligrosa que irritaba la garganta, te hacía toser y provocaba una bruma permanente", recuerda Ricardo Torres Jardón un estudio publicado por Sandra Delgado y Emmanuel Medina de la UNAM.

En esa época, los principales contaminantes provenían de fuentes industriales y del uso de combustibles sucios. Entre ellos, se encontraban el plomo contenido en la gasolina, el dióxido de azufre emitido por la Refinería 18 de Marzo y las partículas suspendidas (PM10). "Para reducir sus niveles, se eliminó el plomo de las gasolinas, se cerró la refinería y se implementó el uso de gas natural en termoeléctricas", destacó Torres Jardón.

Sin embargo, la "solución" estuvo acompañada por un nuevo desafío: el ozono troposférico o superficial, que se genera en la atmósfera mediante reacciones químicas entre óxidos de nitrógeno (emitidos por autos) y compuestos orgánicos volátiles (COV), presentes en solventes, gasolina y productos domésticos.

La situación quedó expuesta durante 2024. Según el análisis realizado por el equipo de Torres Jardón, durante la denominada "temporada de ozono", entre marzo y mayo, prácticamente todos los días se superó la norma de calidad del aire.

"Dicho año hubo un número de contingencias fuera de lo esperado”, destacó el profesional, y agregó: "Sólo tres días estuvieron dentro de los parámetros. El resto excedía el valor que, dice la norma, es un riesgo para la salud".

El investigador sostiene que uno de los principales factores detrás de estos niveles no se encuentra únicamente en los automóviles, sino en las emisiones de COV. En particular, apunta a los vapores liberados por las estaciones de servicio, los solventes industriales y determinados productos domésticos.

"México no tiene regulación sobre la composición de estos productos y eso representa una emisión descontrolada de precursores de ozono", apunta.

El ozono troposférico es un contaminante invisible que puede irritar las vías respiratorias y agravar enfermedades pulmonares y cardiovasculares. Además, puede afectar el sistema nervioso e intestinal si la exposición es prolongada.

"Es un contaminante que no se ve, pero que daña a quienes tienen asma, alergias o enfermedades crónicas. Ahora sabemos que también afecta a órganos como el intestino y el cerebro", explica Torres Jardón.

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