La guerra en Medio Oriente sigue generando impactos en los mercados globales y comienzan a verse las consecuencias en el segmento de fitosanitarios, uno de los sectores que, desde el principio, se perfilaban como particularmente vulnerables al conflicto en el Golfo Pérsico; y que enciende alarmas en el agro.
La alerta la emitió la asociación CropLife India, que advirtió que los costos de los fitosanitarios podrían aumentar entre un 20% y un 25%, principalmente por las importantes disrupciones logísticas y el encarecimiento de la cadena de suministro, considerando que los principales países productores de se encuentran en el área alcanzada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Según señaló la organización e informó Revista Verde, las dificultades prolongadas en rutas marítimas clave —con las fuertes restricciones en el estrecho de Ormuz como principal problemática— están afectando el flujo de productos y, eventualmente, podrían llevar a un faltante de insumos esenciales en plena zafra agrícola. Esto no solo tendría un impacto directo en los costos debido a la menor oferta en una época de alta demanda, sino también que afectaría directamente los rendimientos del sector.
En este escenario, desde la compañía india también advirtieron sobre la calidad del mercado, en tanto la escasez y la volatilidad en los precios puede favorecer la circulación e ingreso de productos falsificados o de baja calidad, lo que suma un riesgo adicional para los sistemas productivos.
El escenario para el agro en Uruguay
En Uruguay, estas advertencias no son ajenas ni desconocidas. De hecho, desde hace más de 10 días que el impacto en los precios ya se siente: según indicó Blasina y Asociados, el encarecimiento de insumos clave para la producción agrícola, tales como los fertilizantes y refrigerantes industriales vinculados al gas natural llegó se advirtió rápidamente en el sector local.
“Los precios ya crecieron entre 20% y 30%, y en algunos casos directamente no hay precio”, sostuvieron entonces.
La incertidumbre para el agro es grande, sobre todo en lo que respecto a la evaluación de costos y de cara la siembra de invierno y la temporada de pasturas y verdeos. Estos son, además, meses clave para el consumo de nitrógeno, en lo que respecta a la capacidad de reposición.
Todo esto puede tener efectos en una competitividad ya bastante desmejorada y que se posiciona como una de las principales preocupaciones de los sectores productivos y exportadores locales.
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