Un complejo escenario macroeconómico acecha a los mercados globales y pone a prueba la hoja de ruta de la Reserva Federal (Fed), ya que la economía de Estados Unidos ingresó en un terreno de desaceleración de mitad de ciclo donde los signos de agotamiento en el consumo obligan al público a actuar con mayor prudencia.
De acuerdo con las proyecciones de mercado de Bengochea Inversiones, elaboradas por la economista Paula Bujia, el consumo en Estados Unidos evidencia signos de cansancio a medida que las familias adoptan una postura más cautelosa. Sin embargo, la fortaleza del mercado de trabajo, que sumó 162.000 puestos en agosto y mantuvo el desempleo en un 4,1%, aleja la posibilidad de un colapso económico inmediato, aunque le añade presión y complejidad al control de la inflación.
El gran catalizador de esta dinámica es el resurgimiento de las presiones de oferta a través del aumento de los combustibles (especialmente el diésel), el alza de fletes marítimos y el conflicto en Medio Oriente con la incertidumbre en el Estrecho de Ormuz. Este contexto genera un dilema central para los inversores locales que buscan proteger y rentabilizar su capital.
Acciones bajo la lupa y la "burbuja" de la IA
Las valuaciones en Wall Street se han vuelto exigentes y el margen de error es reducido, en el caso de los gigantes tecnológicos de la inteligencia artificial (IA) han registrado un fuerte crecimiento de ganancias, pero una porción sustancial proviene de utilidades no operativas y revalorización de participaciones cruzadas (como las tenencias en OpenAI o Anthropic). Ante la moderación del crecimiento contable, el informe sugiere rotar la exposición hacia small caps (pequeñas empresas) y sectores value, es decir, compañías maduras y consolidadas que cotizan en bolsa por debajo de su valor intrínseco.
Por otro lado, la región se posiciona como una de las geografías preferidas para el posicionamiento estratégico, en particular, se destaca la oportunidad en Brasil; aunque las elecciones de octubre inyectan volatilidad de corto plazo, gran parte de los riesgos ya están incorporados en los precios. Una flexibilización de tasas por parte de su banco central y balances corporativos sólidos actúan como catalizadores claves.
Deuda y bonos del Tesoro estadounidense
El bono del Tesoro a 10 años enfrenta fundamentos desfavorables por el abultado déficit fiscal de EEUU (entorno a los 2,1 billones de dólares) y la elevada emisión. No obstante, el informe sugiere mantener una duración neutral, viendo con alto atractivo extender la duración si la tasa a 10 años se aproxima al 5%. En el segmento de renta fija, el crédito de Mercados Emergentes mantiene la preferencia por su diferencial de rendimiento (carry).
La debilidad de fondo del dólar estadounidense beneficiará a los bienes primarios y monedas emergentes, por ejemplo, entre las commodities, las mayores convicciones se ubican en el petróleo, donde el mercado podría estar subestimando la escasez física de inventarios, y en el uranio por su déficit estructural de oferta. Por su parte, el oro sostiene fundamentos sólidos como cobertura geopolítica y fiscal, aunque se recomienda esperar correcciones para ampliar posición tras las fuertes subas.