Ancap y la Federación Ancap (Fancap), el sindicato de la petrolera estatal, acordaron este miércoles un cuarto intermedio para continuar negociando sin medidas de fuerza, tras una reunión realizada en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) de la que también participaron representantes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).
El acuerdo deberá ser ratificado este jueves por la asamblea de trabajadores. Al término del encuentro, el presidente de Fancap, Salvador Sprovieri, explicó que la propuesta alcanzada implica la suspensión de las medidas de fuerza. "Llegamos a un punto de consenso para pulir la propuesta", dijo el dirigente, quien remarcó que espera que durante ese cuarto intermedio se pueda avanzar en una negociación bipartita directa con la petrolera estatal y firmar un acuerdo. Los trabajadores reclaman, especialmente, una mayor cantidad de operadores y un mejor mantenimiento en la planta de La Tablada.
Sprovieri confirmó que este jueves habrá un paro "de dos o tres horas, tal vez menos" para que los trabajadores puedan reunirse en asamblea y analizar la propuesta, aunque aclaró que "el impacto es cero" y que la distribución de combustible se mantendrá normal.
Tres meses de conflicto y varias jornadas de paro
El acuerdo llega después de un conflicto que Fancap mantiene con la empresa desde hace aproximadamente tres meses, centrado en el reclamo de incorporación urgente de personal y en denuncias sobre dotaciones insuficientes para operar la planta de distribución de La Tablada. El sindicato había advertido que, en los días previos, llegó a contar con apenas dos operarios para toda la planta durante el turno de la tarde de un sábado.
En las últimas semanas, la Federación había escalado las medidas: realizó un paro de 24 horas el lunes 10 de agosto, y volvió a parar el lunes 17, con dos cortes de actividad de cuatro horas cada uno (de 5:30 a 9:30 y de 18:00 a 22:00), además de un paro previo en la refinería de La Teja en el marco de una declaración formal de conflicto. Pese a la seguidilla de medidas, tanto la empresa como la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay (Unvenu) coincidieron en que el impacto sobre el suministro a los consumidores fue mínimo. "Para el consumidor, en términos generales, el paro no se notó", había señalado el gerente de Unvenu, Federico De Castro, aunque reconoció que la seguidilla de medidas "complejiza mucho la operativa de las estaciones".
El Gobierno había evaluado declarar la esencialidad
La escalada del conflicto había llevado al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) a analizar la posibilidad de solicitar que se decrete la esencialidad en la operativa de Ancap, en caso de que las medidas gremiales terminaran afectando el abastecimiento a la población, una posición que desde el Poder Ejecutivo ya habían comunicado al sindicato. En paralelo, la propia Ancap había emitido comunicados asegurando que trabajaba para garantizar "el normal abastecimiento de combustibles a toda la población" pese a las "distorsiones" generadas por los paros.
Según había explicado el secretario general de Fancap, Manuel Colina, el diagnóstico del sindicato es que la empresa está "operando con dos tercios del personal que necesita". El gremio viene reclamando desde hace meses un presupuesto "sin enfoque conservador" que permita a la petrolera estatal invertir e incorporar personal, en el marco de lo que definió como una situación crítica en la capacidad operativa del ente.