La ministra de Economía y Finanzas (MEF), Azucena Arbeleche, celebró que la calificadora Standard & Poor's (S&P) subiera la calificación crediticia de Uruguay hasta un BBB+ "con perspectiva estable" a causa de "una política fiscal sólida", dejando al país dos escalones por encima del mínimo del grado inversor. Para la titular del MEF, esto "confirma la confianza en el manejo fiscal prudente" que lleva adelante el actual gobierno.
Esta nueva marca posiciona a Uruguay con la mayor calificación crediticia de su historia dentro de la calificadora, que se alinea con la de la agencia R&I, la cual había subido la nota al mismo nivel, el más alto del país.
Según Arbeleche esta visión sobre el país "ya se viene percibiendo a nivel de los inversores a través de las bajas primas de riesgo país", y agregó que "esta credibilidad y confianza en el manejo de los dineros públicos genera un mayor bienestar para los uruguayos".
"En primer lugar, se genera un aumento en el empleo como resultado de un incremento de la inversión en el sector productivo. En segundo lugar, se reduce la carga tributaria a personas y empresas, como aconteció recientemente", explicó la ministra.
"En tercer lugar, un manejo fiscal prudente permite que Uruguay acceda a créditos en condiciones más favorables, reduciendo los recursos destinados al pago de intereses de deuda", continuó diciendo según el hilo de Twitter de la cuenta oficial del MEF.
"En cuarto lugar, permite asignar mayores recursos a sectores prioritarios como son los hogares de menores ingresos, las empresas de menor porte, la salud, la educación, la infraestructura y la vivienda”, concluyó Arbeleche.
¿Qué tuvo en cuenta la calificadora S&P?
“Las recientes mejoras del marco de política fiscal de Uruguay, incluida la probable aprobación de la reforma de la seguridad social, deberían contribuir a la estabilidad de las finanzas públicas en los próximos años y limitar el aumento de la carga de la deuda”, expresaron desde S&P.
Algunos analistas estiman que estos factores podrían llegar a promover que otras agencias de gran tamaño, como Moody’s o Fitch también mejoren la calificación de Uruguay en los próximos meses.
La primera califica al país en un escalón por encima del mínimo, al igual que DBRS; mientras que la segunda, un tanto más rezagada, lo ubica en el mínimo (BBB-), aunque a mediados del año pasado mejoró su perspectiva de “negativa” a “estable”.
Los argumentos de la calificadora S&P para definir la “perspectiva estable”
Además de las mejoras en la regla fiscal y la aprobación de la reforma jubilatoria, S&P mencionó otros factores a tener en cuenta para justificar la “perspectiva estable” que prevé para Uruguay.
“Esperamos que estas políticas apoyen la ejecución fiscal, junto con un crecimiento del PIB respaldado por una cartera de proyectos de inversión diversificados, tras la finalización este año de la planta UPM 2 y relacionados a la infraestructura este año", planteó la calificadora en su comunicado..
En ese sentido, la agencia espera que las inversiones en diversos sectores de la economía abonen un “crecimiento del PIB de alrededor del 2,5% de media en 2024-2026” y “en torno al 2,5% de media en 2024-2026”.
“La perspectiva estable indica nuestra expectativa de que el crecimiento económico continuado y los resultados fiscales estables contribuirán a un déficit fiscal moderado y a una estabilización de los niveles de deuda”, precisó.
Además, la calificadora planteó dos escenarios hipotéticos. En el primero, “si la ejecución fiscal se deteriora inesperadamente”, decidiría rebajar la calificación los próximos dos años. A su vez, en el segundo, se mejoraría la nota si se observara una “trayectoria satisfactoria de reducción de la inflación al 7% medio de las últimas dos décadas y un descenso sostenido de las expectativas de inflación”.
Esto último, aseguró la empresa, podría resultar en una “trayectoria de deuda más estable, reducir significativamente las rigideces como la indexación, ayudar a expandir el crédito del sector privado y profundizar los mercados de capital en moneda local”. En última instancia, produciría un aceleramiento del crecimiento por encima de lo previsto.
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