Se trata de una de las temporadas más intensas, con un crecimiento del 30% en ocupación, basado en el congelamiento tarifario y la llegada de argentinos y uruguayos.
El Puerto de Punta del Este opera en el 100% durante el comienzo de la temporada de verano.
La combinación de tarifas congeladas, mayor poder de compra regional y un recambio hacia barcos de mayor porte y lujo disparó una demanda inédita en la principal terminal deportiva del país; la ocupación total se extiende hasta fines de febrero y ya se habla de un crecimiento interanual de hasta 30%.
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El Puerto de Punta del Este atraviesa una de las temporadas más intensas de su historia reciente. Al 28 de febrero, la ocupación será plena tanto en las amarras en agua como en los espacios de guardería, un fenómeno que confirma el fuerte dinamismo del turismo náutico de alto poder adquisitivo y consolida al balneario como polo regional para embarcaciones deportivas y de recreación.
“Estamos al 100% desde el 16 de diciembre y esa situación se mantiene hasta el 28 de febrero”, explicó a Ámbito Carlos Ferreira, jefe del Puerto de Punta del Este. En números, el dato es elocuente: las 527 amarras y los 350 lugares de guardería están completamente ocupados, con una lista de espera que ronda las 200 embarcaciones.
La presión de la demanda es tal que incluso hay barcos fondeados fuera del puerto por falta de lugar. “En este momento tenemos unas diez embarcaciones grandes que no pudieron ingresar”, detalló Ferreira, quien subraya que la demanda insatisfecha es uno de los rasgos distintivos de esta temporada.
Tarifas congeladas en el puerto y el efecto regional
Detrás del boom aparece un factor clave: las tarifas portuarias. Tras la pandemia, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) dispuso una reducción del 50% que nunca fue revertida. “Ese congelamiento, sumado a la mejora de la situación económica en Argentina, generó un combo que explotó”, señaló el jerarca.
Si bien el balance final se conocerá al cierre de la temporada, Ferreira estima que la demanda creció entre un 20% y un 30% respecto al verano anterior. “El puerto siempre se llena, pero este año lo distinto es la magnitud de la demanda que queda afuera”, remarcó.
Otro dato relevante es el recambio en el tipo de embarcaciones. “Hay muchos usuarios que están cambiando de barco y se nota un salto hacia unidades más grandes y lujosas”, explicó Ferreira. En ese contexto, crece con fuerza la presencia de propietarios uruguayos con embarcaciones de alto valor, un fenómeno relativamente nuevo.
Hoy el reparto de usuarios es prácticamente mitad y mitad entre uruguayos y argentinos, con escasa presencia brasileña. “Los brasileños vienen más en avión; en barcos habrá uno o dos”, precisó.
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El éxito de la temporada se refleja también en el Puerto de Punta del Este.
Predominan veleros y cruceros deportivos familiares de hasta 37 metros de eslora, aunque esta temporada se destaca la presencia de un mega yate de lujo, siendo el más grande que ha operado en el puerto, lo que se convirtió en uno de los símbolos del verano náutico esteño.
La guardería, destinada a embarcaciones de hasta nueve metros que se movilizan diariamente mediante tráileres, también opera al máximo. “Son lanchas que bajan al agua y vuelven a tierra todos los días. Eso también está completamente colmado”, explicó Ferreira.
A este escenario se suma la logística especial que implica la realización de eventos de alto perfil, como la tradicional regata Rolex Buenos Aires–Punta del Este, que obliga a reubicar unas 40 amarras para poder desarrollar la competencia.
Menos cruceros, pero más grandes
El único segmento que muestra una baja es el de cruceros de línea. Esta temporada cerrará con 39 escalas, unas diez menos que el año pasado. Sin embargo, el impacto en la cantidad de turistas será menor. “Los cruceros que vienen ahora son más grandes, por lo que el número total de pasajeros no va a caer en la misma proporción”, explicó Ferreira.
La reducción responde, principalmente, a temas tarifarios en la región, tanto en Uruguay como en Argentina. Aun así, el puerto continúa recibiendo cruceros internacionales en tránsito entre Brasil, Argentina y Europa, con escalas que mantienen activo el flujo turístico.
Pink Shadow, un ícono del lujo náutico en Punta del Este
Está temporada, el Puerto de Punta del Este también cobra notoriedad por la presencia del mega yate Pink Shadow, una de las embarcaciones más llamativas y exclusivas que ha amarrado en sus instalaciones.
Este yate de alta gama, propiedad del empresario alemán Hans Georg Näder, tiene un valor estimado de 58 millones de dólares y ha sido uno de los grandes atractivos para quienes transitan por la terminal portuaria.
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El mega yate Pink Shadow, de Hans Georg Näder, luce como una de las embarcaciones más exclusivas en el puerto.
Con cerca de 58 metros de eslora, el mega yate ofrece alojamiento de lujo para 12 invitados y hasta 15 tripulantes, distribuidos en camarotes y espacios interiores cuidadosamente diseñados. Además de sus prestaciones náuticas, su diseño interior incorpora temáticas inspiradas en la película Fitzcarraldo, lo que le confiere un carácter único y sofisticado.
La presencia del Pink Shadow en la bahía refuerza la tendencia de este puerto a convertirse en un destino para embarcaciones de lujo y un punto de encuentro para propietarios de yates de alto perfil durante la temporada estival.
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