El Congreso de Brasil aprobó casi por unanimidad la reducción de la jornada laboral en la previa al balotaje del domingo 25 que definirá al próximo presidente de ese país, en medio de la contienda entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato opositor Flávio Bolsonaro.
La iniciativa, que había sido aprobada en Diputados y ahora pasó el Senado con 75 votos sobre 76 legisladores presentes, fija dos días de descanso remunerado en lugar de uno como actualmente y reduce de 44 a 40 horas el límite de horas semanales trabajadas de forma gradual a lo largo de los próximos 14 meses.
“Desde la Constitución de 1988, estoy seguro de que es la mayor conquista de los trabajadores brasileños”, afirmó el relator del proyecto en el Senado, Omar Aziz, mientras el propio Lula manifestó que “un logro como este jamás será revocado, porque no fue una victoria burocrática, sino que surgió de las calles y del anhelo histórico de los trabajadores”.
De hecho, Bolsonaro había calificado a la propuesta como “oportunista”, pero votó a favor, según dijo, empujado por el pedido de los brasileños. Sin embargo, Lula aprovechó para chicanearlo y sostuvo que votó “por oportunismo electoral”.
En qué está la jornada laboral en Uruguay
Mientras tanto, la discusión sobre la reducción de la jornada laboral se viene dando en Uruguay y ya tuvo un primer paso con el acuerdo entre el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Afines (Sunca) y la Cámara de la Construcción (CCU) para reducir la jornada desde las 44 horas semanales actuales hasta las 40 en 2030, sin reducción salarial.
El convenio sectorial no hace más que empujar el persistente reclamo del PIT-CNT, desde donde impulsan hace años una jornada laboral de menor duración que pase también a 40 horas, pero desde las 48 que plantea el régimen general.
Desde el gobierno avalan la iniciativa y avanzan en la discusión con trabajadores y referentes del sector privado. De hecho, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, se mostró de acuerdo con la medida, pero puso el foco en los consensos.
“Podríamos habernos sentado a debatir entre quienes pensamos igual y enviar un proyecto al Parlamento, pero en Uruguay eso no funciona”, aseguró sobre el diálogo intersectorial, en el marco de un encuentro con la academia y los actores sociales registrado la semana pasada.
Los empresarios ponen la mira en la productividad
Para los empresarios, la clave de una eventual reducción está atada a la productividad, pero ya son varias las cámaras que advirtieron que se trata de un modelo “inviable” para otros sectores, como la industria, el comercio y el turismo.
Buena parte de los referentes del sector privado aseguran que la productividad no está creciendo en el país y consideran además que sería una mala señal en un contexto donde, por diferentes cuestiones, varias empresas tomaron la decisión de irse del país.
En ese sentido, el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales (CCE), Leonardo Loureiro manifestó meses atrás que “hay determinados temas que no deberían ser discutidos hasta que no resolvamos la productividad y la competitividad”, poniendo sobre la mesa la mirada del sector sobre el tema.
De esta manera, parece difícil por el momento que los proyectos sobre la reducción de la jornada laboral se discutan en el Parlamento en los próximos meses, ante la falta de consenso para su aprobación.