El canciller Mario Lubetkin le entregó el texto del acuerdo entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), con el objetivo de que Uruguay replique lo hecho con el convenio con la Unión Europea (UE) y sea el primer país en ratificar el pacto en el Parlamento.
El país intenta así abrirse camino en un mercado de alto poder adquisitivo, integrado por Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein, con oportunidades de colocar sus productos con una fuerte reducción de aranceles y completando así el mapa europeo tras el acuerdo Mercosur-UE.
“Le entregamos el pendrive a la presidenta de la Asamblea General y le recordamos lo que hablamos en la comisión, solicitándole ser nuevamente el primer país en ratificarlo, como ocurrió con la UE”, expresó Lubetkin tras su encuentro con Carolina Cosse.
En rueda de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores valoró: “Hemos llegado a todo el mercado europeo con sus diferentes peculiaridades”. Así, habló de “la potencia” de la UE y de la oportunidad que supone EFTA, con un alto PIB per cápita.
Mario Lubetkin Carolina Cosse
Mario Lubetkin le entregó este lunes el texto del acuerdo a Carolina Cosse.
Las oportunidades del EFTA para Uruguay
Lubetkin resaltó que el acuerdo se da con un bloque de países que “no tienen acuerdo aduanero entre ellos, sino que es un marco general de garantías”, mientras identificó las oportunidades para cada uno de los mercados.
“En Liechtestein y Suiza interesan frutas, jugos, granos y legumbres”, comenzó, mientras apuntó que “a Noruega le interesa el aceite de oliva, las bebidas, la energía y el biodiesel”, mientras que “en Islandia nos plantearon el tema carne”, sumando un nuevo destino para el producto estrella de las colocaciones.
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Estos fueron los productos exportados a EFTA en 2024, según la Unión de Exportadores del Uruguay.
Con respecto a la complementación de este convenio y el firmado con la UE, recordó el debate por las cuotas del Mercosur basadas en la miel, donde falta acuerdo a nivel regional, para luego marcar: “Tenemos bases de acuerdo con el EFTA”.
Luego del acuerdo, firmado el 16 de setiembre del año pasado, avanzan ahora los procesos de ratificación parlamentaria en cada país para que los convenios se apliquen de forma bilateral, de forma similar a lo que ocurrió con la Unión Europea.
Con respecto a los beneficios potenciales, el sector exportador pone el foco en un mercado de alto valor agregado, que se complementa con la UE y al cual las ventas externas de Uruguay se redujeron en los últimos años, con lo cual las rebajas arancelarias podrían redundar en un incremento del comercio bilateral.