Los cambios dispuestos por el ministro del Interior, Carlos Negro, en la cúpula de la Policía Nacional generaron cuestionamientos de la oposición, respaldos desde el gremio policial y el anuncio de una próxima comparecencia ante la Comisión de Seguridad del Parlamento para explicar las decisiones adoptadas.
La reestructura en los mandos policiales se transformó en uno de los temas centrales de la agenda de seguridad y motivó la convocatoria de Negro al Parlamento. La iniciativa surgió a partir del interés de legisladores de distintos partidos por conocer los fundamentos del cambio y analizar la seguridad pública.
El diputado del Partido Nacional (PN), Pablo Abdala, sostuvo que las medidas adoptadas por el Ministerio del Interior “sorprendieron mucho” y consideró que hasta el momento el ministro “no dio razones ni justificaciones muy concretas con las decisiones tomadas”. Según explicó, la comparecencia permitirá abordar tanto los cambios en la conducción policial como otros asuntos vinculados a la gestión de la cartera.
Desde el oficialismo, la diputada del Frente Amplio (FA), Julieta Sierra, relativizó algunas de las críticas formuladas por la oposición. “Es difícil que el tema no esté sobre la mesa”, señaló sobre los cambios en la cúpula policial, y agregó que en ocasiones la oposición “se pasa un poco buscándole el pelo al huevo”, algo que no considera “un rol sano”.
Cuestionamientos a la figura de Negro
Las modificaciones también provocaron una dura reacción del senador blanco, Javier García, quien atribuyó los problemas de seguridad a la conducción política del ministerio. “El problema no es la Policía, el problema es el ministro”, afirmó al referirse a las decisiones tomadas por Negro.
García sostuvo además que Negro intenta responsabilizar a la institución policial por la falta de resultados. “Señalando a la Policía, producto de no tener resultados, quiere fugar de sus responsabilidades”, expresó. Además cuestionó la capacidad de conducción: “Hay una ausencia de autoridad y un retroceso notorio en este año y tres meses de gobierno en materia de seguridad pública. La silla del Ministerio del Interior está vacía. Hay una ocupación formal pero la silla, sustancialmente, está vacía”, manifestó.
En la misma línea, alertó sobre la expansión del crimen organizado en determinadas zonas del país. “Vamos camino, y hay un Estado fallido en materia de ejercer la autoridad y garantizar el cuidado y la presencia del Estado en muchas áreas del país”, aseguró.
También desde la oposición, el senador colorado Andrés Ojeda calificó la reestructura como una “confesión de fracaso”. A su juicio, los cambios de autoridades no estuvieron acompañados por una modificación de la estrategia de seguridad.
“Cambian a todos menos al ministro como si los simples cambios de nombre dentro del Ministerio significaran algo más que cambio de nombres”, señaló. “Es un mero cambio de nombres y, aparte, es una confesión de fracaso, rota los nombres porque algo no está funcionando bien”, agregó. Ojeda advirtió además sobre el crecimiento del narcotráfico y reclamó una respuesta más contundente del gobierno. “Hay verdaderas zonas de guerra narco a cielo abierto” y “se ha desmadrado la cuestión narco”, afirmó.
El respaldo sindical al cambio
En contraste con las críticas políticas, el Sindicato de Funcionarios Policiales respaldó públicamente las decisiones adoptadas por el ministro. Tras una reunión con Negro, la presidenta del gremio, Patricia Noy, aseguró que observan los cambios con buenos ojos y valoró la experiencia de las nuevas autoridades designadas.
La comparecencia de Carlos Negro ante la Comisión de Seguridad será el jueves y permitirá conocer los argumentos oficiales detrás de la reestructura en un momento donde la seguridad continúa siendo una de las mayores preocupaciones para la ciudadanía.