8 de agosto 2026 - 15:45

Entre brasas, platitos y vermut: el clásico porteño que se reinventa sin perder su esencia

Con nueva carta, versiones creativas de sus platos más pedidos y un after office que invita a quedarse, La Boque de Palermo inicia otra nueva etapa sin perder aquello que la convirtió en favorita del barrio.

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Hay restaurantes que cambian de nombre, otros que cambian de concepto y algunos que simplemente desaparecen. La Boque de Palermo eligió un camino mucho más interesante: evolucionar sin renunciar a aquello que conquistó a sus comensales desde el primer día.

En esta nueva etapa, el restaurante conserva la esencia que lo convirtió en un punto de encuentro para locales y turistas, pero actualiza su propuesta de sabores y prioriza una experiencia pensada para disfrutar sin apuros.

Todo comienza con los platitos, el corazón de la casa. Son esos bocados que llegan al centro de la mesa para que todos prueben un poco de todo y que encuentran el mejor compañero en un vermut, un tinto de verano o una copa de vino. En esta nueva carta, varios de sus clásicos se reinventan con un giro contemporáneo. La tortilla española, una de las estrellas del lugar, ahora suma versiones con rúcula y jamón serrano, boquerones, langostinos o mozzarella con panceta ahumada. La creatividad también alcanza a las provoletas, que llegan con combinaciones como morrones asados, tomates secos y frescos, o cebolla caramelizada con panceta ahumada. Y para quienes buscan algo fresco pero lleno de sabor, las nuevas bruschettas —con jamón serrano, rúcula y queso brie o con boquerones, tomates secos y cebolla morada— son una excelente manera de abrir el apetito.

Mientras que los pequeños platos invitan a quedarse, la parrilla también ocupa un lugar protagónico. Entre las especialidades sobresale un costillar de 800 gramos que se cocina durante cuatro horas hasta alcanzar una textura extremadamente tierna y jugosa. Otra de las recomendaciones es el Gran Bife Porteño, una contundente pieza de 400 gramos acompañada por panceta ahumada, huevo, morrón asado, tomates secos y papas fritas, una combinación que resume buena parte de la identidad gastronómica argentina.

La renovación también amplía el horizonte para quienes buscan algo distinto a las carnes. Pastas artesanales, milanesas y nuevas recetas completan una carta versátil donde sobresalen los canelones rellenos de espinaca y castañas de cajú, gratinados con pecorino y salsa bechamel.

Y como todo buen restaurante de barrio que entiende el ritmo de la ciudad, de martes a domingo ofrece un after office de 17 a 20 horas con 2x1 en cervezas y aperitivos: la excusa perfecta para hacer una pausa antes de cenar o simplemente disfrutar de una tarde entre amigos.

Para quienes visitan Buenos Aires, Palermo sigue siendo uno de los barrios imprescindibles para recorrer a pie, descubrir tiendas, cafés y galerías. En ese recorrido, La Boque de Palermo aparece como una dirección que vale la pena agendar: bodegón moderno donde la cocina argentina dialoga con recetas de inspiración mediterránea.

Dirección: Soler 5101, Palermo.

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