Revolucionar un polo gastronómico como el de Villa Devoto con una parrilla fue posible de la mano del parrillero experto Pablo Antoyán y el chef Juan Bernardini, quienes desarrollaron un sistema original de jaulas para cocinar carnes asadas a fuego lento, durante cuatro horas, con brasas de quebracho blanco y espinillo. Por eso, quien desee disfrutar de un asado como en el campo, pero en la ciudad, tiene que probar sus cortes estrella: la costilla entera y el vacío.
Desde la vereda se puede recibir la cálida bienvenida que la fachada del local, a través de sus cómodos sillones y mesas dispuestos en la entrada, le ofrece al comensal. El local combina a la perfección con su entorno, un barrio porteño cuyo corredor gastronómico está en constante expansión.
Al entrar, el salón se caracteriza por la presencia predominante de madera clara y hierro, complementada con originales lámparas colgantes, que dan una iluminación tenue. En el centro se destaca una mesa para 12 personas frente a una vinoteca, con etiquetas de Nicasia Vineyards de Catena Zapata. Y por último, en el patio trasero se encuentran las imponentes jaulas de hierro de 1,50 metros, de cuyas llamas emanan los aromas del quebracho blanco y el espinillo hacia el exterior, donde cuelgan piezas de carne enteras.
Un costillar se suspende de esta estructura y se cocina durante cuatro horas, del lado del hueso y luego del lado de la carne, mientras que el vacío requiere una cocción de tres horas y media, distribuidas en ambos lados de la pieza. Ambos se cocinan sólo con sal, y llegan a la mesa al punto deseado por el comensal. Otros cortes recomendados de doble cocción –pasan por el kamado y se culminan en una parrilla tradicional a las brasas– son el matambrito de cerdo y la bondiola de cerdo ahumada y braseada, con salsa gravy –a base de crema y fondo de cocción de las carnes– y puré al curry. Para los paladares más tradicionales también hay entraña, bife de chorizo, ojo de bife y asado banderita.
El chef Bernardini propone además una carta con variedad de entradas caseras, como la empanada frita de carne cortada a cuchillo que sale bien jugosa, el chorizo de puro cerdo a la parrilla, la morcilla crocante con huevo de campo y ajíes en vinagre, y la provoleta rellena con pimientos asados, jamón crudo y un toque de pesto. Y entre las guarniciones, cuentan con batatas fritas con miel de tomillo, caponata siciliana –con vegetales, aceitunas y alcaparras salteadas–, puré de papas al curry con aceite de oliva, verduras a la plancha, huevo de campo a la plancha y ensalada de rúcula con tomates cherry y cebolla morada. También hay carnes en otras cocciones y que salen con su propia guarnición, como la costilla “hacha” sellada a las brasas y cocida en el horno, que se sirve con una salsa gravy y un cremoso de papa.
Cada paso en Todo Brasas es acogedor, el momento del dulce no es la excepción: la carta propone postres de tradición porteña, como panqueques rellenos de dulce de leche y espolvoreados con azúcar impalpable, flan casero y queso fresco con dulce de batata. Entre los preferidos, se destaca el cremoso de chocolate con leche y crema batida.
La sección de bebidas, por su parte, exhibe cervezas, vinos de Nicasia Vineyards con variedad de espumantes, blancos y tintos, y cócteles clásicos como vermú, gin tonic tirado, negroni y Campari con naranja. Además, de jueves a domingos de 17 a 20 h hay 2x1 en cerveza y gin tonic tirado.
Todo Brasas es una propuesta ideal para quienes buscan el sabor del típico asado argentino con un toque de innovación. Abierto de miércoles a domingos de 12 a 15:30h y de 19 a 0 h, el aroma y la calidez del campo maridan a la perfección con la sorpresa y el aire fresco del barrio de Villa Devoto, generando un ambiente que invita a disfrutar con amigos y familia de un buen servicio con precios accesibles.
Dirección: Av. Beiró 5016, Devoto.
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