14 de diciembre 2023 - 14:02

Cepal elevó la previsión de crecimiento de Uruguay para el 2024 a 3,2%

El organismo mejoró las proyecciones en 60 puntos básicos, tras superar el grueso de las consecuencias de la sequía.

La Cepal elevó las proyecciones de crecimiento del PBI uruguayo al 3,2%.

La Cepal elevó las proyecciones de crecimiento del PBI uruguayo al 3,2%.

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La Comisión Económica para América Latina (Cepal) presentó su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2023, en la que también actualizó las proyecciones de crecimiento de los países para el año que viene. En ese sentido, Uruguay tuvo una importante mejora, y de esperarse un crecimiento del 2,6%, la previsión se elevó al 3,2%.

Si bien el 2023 cerrará con un magro crecimiento del 1% para Uruguay —una proyección que no tuvo cambios desde el último informe, a pesar de que la perspectiva de crecimiento para América Latina mejoró al 2,2%—; las previsiones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del país para el 2024 se elevaron del 2,6% en setiembre al 3,2% en el último informe del año de la Cepal.

Con estas cifras, el país será el tercero en América del Sur con un mayor avance en su economía —solo por detrás de Venezuela (4%) y Paraguay (3,8%)—, durante un año que, igualmente, estará marcado por el mantenimiento de la dinámica de bajo crecimiento.

El 2023 uruguayo estuvo fuertemente condicionado por la sequía histórica que sufrió el país y las consecuencias de la misma, tanto en materia de exportaciones —principalmente las agropecuarias— como en aumento del gasto, ya sea destinado a medidas de apoyo a los sectores más afectados como al mantenimiento energético de la población en medio de la crisis del agua.

Ya casi superados totalmente estos inconvenientes, Uruguay se prepararía para un año de mayor crecimiento, dentro de un marco regional que volverá a demostrar resultados positivos limitados.

¿Cuáles son las perspectivas para la región?

Según el informe de la Cepal, América Latina y el Caribe mantendrán la senda de bajo crecimiento, “lo que significará una desaceleración en la creación de empleo y la persistencia de la informalidad y de las brechas de género, entre otros efectos”.

Esto sucederá incluso a pesar de una leve mejora en las perspectivas para el 2024: respecto del crecimiento de América Latina, el organismo internacional se elevó del 1,5% al 1,8% del PBI regional; mientras que para América del Sur, pasó del 1,3% al 1,4%. La desaceleración del crecimiento regional respecto del 2022 seguirá siendo la tendencia durante el próximo año.

Estas proyecciones reflejan, por una parte, el bajo dinamismo del crecimiento económico y comercio global, el cual repercute en un impulso limitado desde la economía mundial. Las elevadas tasas de interés de las principales potencias tiene que ver con el mantenimiento de esta situación a pesar de que los índices de inflación se redujeron en términos generales —un escenario que tiene su correlato a nivel regional.

Por otra parte, el bajo crecimiento también responde al limitado espacio interno de la política fiscal y monetaria que enfrentan los países de la región. En este sentido, los niveles de deuda pública siguen siendo elevados; esto, sumado al aumento del costo del financiamiento, restringe el espacio fiscal.

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