27 de diciembre 2024 - 10:27

Charlas de quincho: huelgas y salarios, acuerdos colorados y tarifas

Las políticas sindicales y salariales del FA preocupan entre los empresarios, mientras el Partido Colorado define un camino propio dentro de la Coalición Republicana.

Los empresarios son expectantes respecto de las políticas del futuro Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Los empresarios son expectantes respecto de las políticas del futuro Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

El regreso del Frente Amplio (FA) al gobierno genera muchas expectativas entre los trabajadores sindicalizados. De hecho, varios integrantes del gobierno tienen trayectoria como notorios líderes sindicales, especialmente quienes han sido designados en el Ministerio de Trabajo, tanto el futuro ministro Juan Castillo como varios de sus principales futuros colaboradores.

En el PIT-CNT se esperan decisiones en seguridad social y también en asuntos como la legalización de las ocupaciones como extensión del derecho de huelga, algo que la central sindical defiende históricamente, pero que la LUC (vigente y confirmada en referéndum) limita, garantizando a los empresarios y a los trabajadores no huelguistas el acceso a los lugares de trabajo.

Y es un asunto sensible para los empresarios. “El tema de las ocupaciones es muy relevante, a pesar de que no ha estado en los primeros planos de la discusión en la campaña electoral”, comentó un empresario joven, pero con intensa actividad en los últimos años en la construcción. “El hecho de que se haya prohibido la ocupación de los lugares de trabajo no solo mejora las condiciones de inversión y desempeño para las empresas, sino que también es de beneficio para los trabajadores, en especial los que -sin dejar de participar en sindicatos para defender sus derechos- están lejos de acompañar medidas radicales (...). Esto sucedía con mucha frecuencia en años previos a la aprobación de la LUC y era un lío”, afirmó, mientras hojeaba una nota sobre la reunión de Castillo, su equipo y los principales líderes empresariales, convocada por la Confederación de Cámaras Empresariales.

Esa reunión transitó mayoritariamente por carriles formales, pero cayó muy bien en el empresariado que Castillo haya ido con todo su equipo, incluyendo al futuro inspector de Trabajo, Luis Puig. “El diálogo fue en muy buen tono, aunque persisten incógnitas. Fijate que desde el Frente Amplio hay expectativas por mayores aumentos de salarios y otras demandas, y la verdad es que los salarios están en nivel récord en la mayoría de los sectores. Para avanzar más, hay que incorporar más productividad”, señaló otro empresario, presente en la reunión.

Tanto empresarios como el futuro equipo del MTSS presentó formalmente a cada integrante de las delegaciones. Castillo remarcó que no viene a refundar nada y el futuro subsecretario, Hugo Barreto, remarcó que el ministerio de Trabajo integra a muchos representantes sociales de todos los ámbitos. Algo disonante sonó el planteo de Leonardo di Doménico, con algunos comentarios que no cayeron del todo bien entre los empresarios, aunque luego minimizaron su relevancia. “En cualquier caso, más allá de lo que pueda suceder en los vínculos con nosotros, lo clave ahora es el vínculo de Castillo con Oddone”, dijo otro empresario presente en la reunión.

Visión propia

La transición en el Gobierno va avanzando, en general, en buenos términos. Sin embargo. Este proceso está tensionando a la coalición del actual gobierno, que está en retirada. Un episodio notorio ha sido la renuncia del colorado Alejandro Stipanicic a la presidencia de Ancap. La decisión sorprendió a varios jerarcas, tanto colorados como blancos. Parece claro que Stipanicic, más allá de las discrepancias que puede haber tenido con la ministra Elisa Facio y el propio presidente Luis Lacalle Pou, por el tema hidrógeno verde, está marcando un perfil propio desde el Partido Colorado.

Y no ha sido el único caso: la reciente reunión entre Diego Sanjurjo y el futuro ministro del Interior, Carlos Negro, es vista por varios integrantes de la Coalición como un síntoma de que los colorados van a tener visión propia, más allá de la vocación coalicionista que ha manifestado su nuevo secretario general, Andrés Ojeda. Se especula incluso que Sanjurjo podría seguir con su cargo en el ministerio del Interior, algo que el futuro secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, no descartó.

“Es algo que no debería sorprender”, comentó uno de los politólogos de más renombre, director de una de las principales encuestadoras. “En estos próximos años la Coalición no se mostrará demasiado compacta… pero en la medida que se acerquen las elecciones volverán a juntarse”, vaticinó. “Era esperable que, al perder la elección, hubiera cierta tensión (...). Hay que recordar que la Coalición Republicana se estructuró de cara a la victoria electoral en 2019 y funcionó durante el transcurso del actual Gobierno, que ya termina. Al perder la elección, los estímulos para coordinar son menores”, agregó.

El asunto podría ser aún más complicado porque se vienen las elecciones departamentales ya en mayo, es decir, dentro de muy pocas semanas. Sin embargo, el hecho de que se haya inscripto ya el lema Coalición Republicana en 3 de los principales departamentos (Salto, Canelones y Montevideo) alivia las tensiones en la medida que se pueden establecer tres candidaturas por lema, y todos contentos. “En Montevideo ya no dependeremos de un solo lema”, dijo con doble sentido un dirigente colorado. En efecto, los blancos ya dispusieron que Martín Lema sea candidato por la coalición en la capital y los colorados están definiendo el suyo. El nombre de Jorge Barrera surgió esta semana, aunque aún no es seguro. Y hay quienes abogan que uno de los tres candidatos sea mujer.

Tarifas

“Se nota la diferencia ¿no?”, dijo entre indignado y reivindicado un director de ente público oficialista, ante la decisión del actual gobierno de ajustar las tarifas en enero, como corresponde. “Recuerdo que en 2020, el gobierno saliente del Frente Amplio no hizo el ajuste y nos dejaron el ‘regalito’ a nosotros, con una inflación -además- bastante mayor a la actual: era de casi 9%; por lo que no ajustar en aquel momento fue una enorme irresponsabilidad que costó millones…”, agregó.

“Nosotros, en cambio, hacemos el ajuste cuando corresponde y nos hacemos cargo. UTE sigue ajustando por debajo de la inflación y el gas se abarató notoriamente. OSE sube con la inflación y Antel, en algún servicio, algo por arriba, después de muchos años de tarifas con caídas reales (...). Creo que, al final, la gente valora la responsabilidad en el gobierno”, concluyó, no muy convencido.

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