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7 de agosto 2026 - 14:48

Charlas de quincho: una visita con desafíos, un "faltazo" que dejó gusto a poco y un debate en puerta

La llegada de León XIV a Uruguay genera expectativas, mientras un evento en Montevideo generó diversas sensaciones. La discusión sobre la jornada laboral vuelve a entrar en la agenda.

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La llegada de León XIV a Uruguay, anunciada por el canciller Mario Lubetkin, genera expectativas y algunos desafíos.

La visita del papa León XIV a Uruguay, confirmada en forma oficial durante esta semana por el gobierno, genera grandes expectativas después de meses de gestión que desembocaron en el anuncio, pero también plantea desafíos para un país de tradición laica.

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Si bien el cronograma del Pontífice no está definido todavía, en el gobierno hay quienes se entusiasman con “replicar” algunos de los lineamientos que dejó la doble visita de Juan Pablo II en 1987 y 1988. “¿También va a ir a recibirlo al aeropuerto?”, preguntó un curioso periodista a un integrante de la administración sobre la posibilidad de que Yamandú Orsi espere a León XIV, replicando lo que hizo por aquellos años el entonces mandatario, Julio María Sanguinetti.

“Se lo vamos a proponer”, confió el funcionario, que admitió además que la corta visita papal plantea desafíos. “Al ser poco tiempo, hay que coordinar cuándo será el encuentro”, agregó sobre la cumbre con Orsi, de cara a una agenda que combinará actividades oficiales con agenda religiosa en Montevideo, Florida y Paysandú.

Sin embargo, no todo es ilusión. Ya hay sectores que cuestionan la intención, surgida desde las filas del Frente Amplio (FA), de que el Papa visite los tres poderes del Estado y ya varios actores alzaron la voz considerando inapropiado un eventual paso por el Parlamento.

Incluso, desde un sector del Partido Colorado (PC) no quedaron conformes con cómo se anunció la visita. Para el diputado Felipe Schipani, León XIV llega en su calidad de jefe de Estado del Vaticano. “La presencia del cardenal Sturla, máxima autoridad de la Iglesia Católica en Uruguay, desdibuja esa distinción y envía una señal equivocada. Correspondía al canciller junto al nuncio apostólico, representante diplomático del Vaticano”, cuestionó desde sus redes sociales.

Se trata de un planteo por la laicidad que puede intensificarse en las próximas semanas. “Hay que entender que hay mucha gente con fe. Por eso la misa en el Estadio Centenario y la expectativa que genera en Paysandú y Florida”, respondió un tradicional militante frenteamplista, quien dio por hecho que el reclamo debería bajar de tono con el correr de los días.

ONU

“¿Qué pasó?”. La pregunta fue común entre los asistentes en el inicio del Diálogo Regional sobre el Futuro Liderazgo de las Naciones Unidas, e hizo alusión a la ausencia de la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, cuya presencia estaba anunciada, pero finalmente no pudo darse por razones de salud.

El evento que impulsó Cancillería en Montevideo para que expongan sus ideas los candidatos de América Latina a presidir la ONU ofició como una señal política de la región para el mundo, aunque el “faltazo” de Bachelet, quien envió su mensaje por carta, dejó gusto a poco entre la concurrencia.

En la cita brillaron las exposiciones de la ecuatoriana María Fernanda Espinosa y de la costarricense Rebeca Grynspan, quien parece partir como favorita a ser la próxima secretaria general de Naciones Unidas, así como la presentación virtual de la guaynesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el mensaje grabado en video del argentino Rafael Grossi.

“Entonces, ¿tenemos un candidato en común?”, preguntó un académico tras la cumbre, que se extendió por unas cuatro horas. “Los apoyos todavía no están claros”, respondió un funcionario, avezado en cuestiones internacionales, mientras agregó: “Brasil apoyaría a Bachelet y Uruguay podría apoyar, pero Argentina tiene su candidato que es Grossi”.

“¿Otra vez lío en el Mercosur?”, sumó con ironía, con una sonrisa torcida que denotaba el fastidio por el conflicto diplomático entre los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Brasil, Lula da Silva, un tema que genera preocupación en el gobierno y por el que Orsi ya hasta pidió la intervención del Papa.

Horas

La resolución del conflicto en la construcción, con la paulatina reducción de la jornada laboral hacia una carga semanal de 40 horas, promete tensionar a otros sectores de la economía. Con el PIT-CNT reclamando esta cuestión en su plataforma, asoma la posibilidad cierta de que el debate se traslade a otras actividades.

“Es un sector no transable, esto no puede pasar en actividades que exportan productos y compiten con el resto del mundo”, advirtió un reconocido analista, mientras surgen las advertencias sobre “un mal precedente”.

En el empresariado aseguran que “es inviable” aplicar la medida y las explicaciones podrían ser puestas a prueba en las próximas semanas, cuando el PIT-CNT retome el tema, con el paro del próximo martes como escala principal. “Competitividad, inversión e inflación”, respondió el analista sobre las principales preocupaciones del sector privado. “Y ni hablar de un crecimiento que sigue estancado y con proyecciones que vuelven a ser por demás optimistas”, remató, pintando un duro cuadro para lo que viene.

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