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28 de julio 2026 - 19:54

Uruguay colocó u$s 1.697 millones en el mercado internacional y bajó su costo de financiamiento en pesos al 7,75%

El MEF emitió casi el 80% del total en moneda local, al tiempo que habilitó el canje de títulos domésticos para desdolarizar y extender los plazos de la deuda.

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Con una demanda de 3.353 millones de dólares repartida en partes iguales entre residentes y fondos del exterior, el Ministerio de Economía y Finanzas del Uruguay logró margen para optimizar los plazos y condiciones de la colocar.

Foto: MEF

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) concretó este martes una operación de emisión de bonos globales soberanos por un total equivalente a 1.697 millones de dólares, mediante la reapertura de dos títulos, el Bono Global en pesos nominales (UYU) con vencimiento en 2035 y el Bono Global en dólares (USD) con vencimiento en 2037.

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Del monto total colocado, 1.298 millones de dólares correspondieron a la reapertura del bono en pesos y 399 millones de dólares a la reapertura del bono en dólares. La tasa de rendimiento del título en pesos nominales se ubicó en 7,75% anual, mientras que el bono en dólares rindió 5,356%, con una prima de riesgo soberano de 75 puntos básicos sobre el bono de referencia del Tesoro de Estados Unidos.

La operación estuvo coordinada por la Unidad de Gestión de Deuda (UGD) del MEF y contó con Citigroup Global Markets, Goldman Sachs & Co. e Itaú BBA USA Securities como bancos colocadores, los mismos tres agentes que ya habían participado en la salida anterior de Uruguay al mercado internacional.

Menos tasa que en la emisión original

El dato que el propio MEF eligió destacar es la comparación con el costo de fondeo original del título en pesos: la reapertura de este martes se cerró en 7,75% anual, por debajo del 8,0% que Uruguay había pagado al emitir ese mismo bono por primera vez en octubre de 2025, es decir, hubo una mejora de 25 puntos básicos en el costo de financiamiento en moneda local.

Según explicó el propio ministerio, esa reducción se explica por la caída sostenida de la inflación y el anclaje de las expectativas inflacionarias, además de la compresión de las tasas reales en Unidades Indexadas (UI) y el bajo riesgo país que exhibe Uruguay en la comparación regional. Son, en conjunto, los factores que el gobierno identifica como determinantes de la mejora en los términos de financiamiento soberano en pesos.

En el tramo en dólares, el spread de 75 puntos básicos sobre el Tesoro estadounidense también marca una leve mejora frente a la última salida al mercado, cuando Uruguay había colocado deuda con un spread de 78 puntos básicos y un rendimiento de 4,73%, en aquel momento calificado como la tasa más baja de la historia del país en este tipo de operaciones.

La demanda llegó a 3.353 millones de dólares

La demanda total por ambos bonos, incluyendo tanto las órdenes en efectivo como las de canje por títulos de menor plazo en UYU, UI y USD, alcanzó un máximo de 3.353 millones de dólares equivalentes, casi el doble del monto finalmente colocado. Del total demandado, el 49% correspondió a inversores residentes y el 51% restante a inversores extranjeros.

Dentro del Bono Global en Pesos, del total emitido 900 millones de dólares provinieron del libro de órdenes considerado como efectivo, mientras que los 398 millones de dólares restantes se emitieron para canjear bonos globales en UYU y UI de menor madurez, con vencimiento final en 2028. En el Bono Global en dólares, el reparto fue de 350 millones de dólares en efectivo y 49 millones de dólares destinados a la recompra de bonos globales en USD de menor plazo, con vencimiento en 2027.

Esta relación de dos a uno entre demanda y monto adjudicado confirma un patrón que Uruguay viene mostrando en sus últimas salidas al mercado internacional: un apetito inversor consistentemente superior a lo que el propio gobierno decide finalmente colocar, lo que le da margen para elegir tanto el volumen como las condiciones de tasa más convenientes.

El mecanismo del canje: por tercera vez, se pudo pagar con Notas del Tesoro y LRM

Uno de los aspectos técnicos más relevantes de la operación es la variedad de instrumentos que los inversores pudieron usar para integrar el Bono Global en pesos: efectivo, bonos globales en UYU y UI con vencimiento en 2028, o títulos domésticos del gobierno, específicamente las Notas de Tesorería Serie 10 y 11 en UYU y la Serie 30 en UI, además de Letras de Regulación Monetaria (LRM) del Banco Central del Uruguay (BCU). Para el bono en dólares, la única alternativa al efectivo fue el canje directo por el bono global en dólares con vencimiento en 2027.

Según precisó el MEF, esta fue la tercera vez que se habilita este mecanismo en una transacción global de bonos soberanos de Uruguay: la posibilidad de que inversores residentes y no residentes integren LRM del BCU y Notas del Tesoro como forma de pago para adquirir un bono global en pesos. El comunicado destacó que tanto en la implementación de este mecanismo como en la estrategia de comunicación con los inversores, las áreas técnicas y operativas del BCU tuvieron un rol central, en estrecha coordinación con el equipo del MEF.

Este esquema de integración con títulos domésticos es, en los hechos, la herramienta que le permite al Gobierno usar una emisión internacional para ordenar simultáneamente su perfil de vencimientos de corto plazo en el mercado local, sin necesidad de correr dos operaciones separadas.

Los objetivos declarados: desdolarización y estirar los plazos de la deuda

El propio comunicado del MEF enumeró cuatro objetivos detrás de la operación. El primero es avanzar en el programa de fondeo del Gobierno en el mercado internacional para lo que resta del año en curso, en un esquema que se complementa con el financiamiento que Uruguay obtiene en el mercado doméstico y con organismos multilaterales de crédito.

El segundo objetivo es continuar el proceso de desdolarización de la deuda del gobierno, un frente en el que la mayor porción colocada en pesos nominales (1.298 millones de dólares contra 399 millones en dólares) va en línea con esa estrategia declarada. El tercero es extender la madurez promedio de la deuda mediante la recompra de instrumentos de vencimiento más corto, con el objetivo explícito de mitigar el riesgo de refinanciamiento futuro. El cuarto y último objetivo mencionado por el ministerio es seguir diversificando la base de inversores que sostiene la demanda por deuda uruguaya, tanto a nivel local como internacional.

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