La situación financiera de la Intendencia de Cerro Largo no solo provocó el anuncio de despidos masivos por parte del intendente Christian Morel, sino que escaló a una disputa pública con su antecesor, el senador del Partido Nacional (PN), Sergio Botana, por el cese de una funcionaria con una condición médica grave que volvió a copar la agenda local y amenaza con resonar en el plano nacional.
Todo empezó cuando Botana, que gobernó el departamento durante dos períodos, informó en su cuenta de X que una "excelente funcionaria" había sido despedida pese a estar en tratamiento por un aneurisma cerebral. "La política no puede hacer tanto daño a una madre. Estaba certificada. Ahora está internada", escribió el legislador, calificando la situación como "grave".
El caso surge en un contexto más amplio: Morel anunció semanas atrás una reestructura en la comuna que incluye el cese de 300 funcionarios por lo que calificó como un "exceso de personal". La medida fue resistida por Adeom y provocó un fuerte debate interno dentro del oficialismo blanco.
Impacto institucional y exposición pública
Según Botana, tras conocer su desvinculación, la funcionaria sufrió una caída que agravó aún más su estado. “Aún no se ha comunicado con la funcionaria cesada para pedir perdón por el daño que le infringió”, dijo el senador, en referencia a Morel.
La tensión se profundizó este domingo, cuando Botana volvió a cargar contra el intendente: "Confundió su caso con el de otra trabajadora de la intendencia, paciente oncológica y viuda en esa semana en que la corrieron. Triste", sentenció en redes.
En paralelo, sectores del PN observan con preocupación el desgaste institucional que este conflicto interno podría generar de cara al ciclo electoral 2025-2026. Si bien Morel ha intentado mantener el foco en el déficit de 1.600 millones de pesos heredado, sus decisiones empiezan a pasar factura política dentro del propio partido.
En clave de estabilidad institucional y credibilidad fiscal, este nuevo capítulo genera ruido adicional para los gobiernos departamentales, cuyo manejo de recursos humanos será eje de discusión en futuras auditorías nacionales. Mientras tanto, en Melo, el clima político sigue crispado y la pulseada interna en el PN está lejos de terminar.
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