El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el incremento de aranceles para las importaciones provenientes de China, que llegarán al 125%, mientras se comprometió a rebajar las tarifas hasta la base del 10% por al menos 90 días para aquellos países que no tomaron represalias.
El impacto de la medida se hizo sentir rápidamente en los mercados, en medio de una guerra comercial que escala a nivel bilateral entre las dos principales potencias del mundo y parece haberse frenado con relación a otras regiones como Europa y el sudeste asiático.
Con esta modificación, la Unión Europea o países como México y Canadá pasarán a pagar por al menos tres meses el arancel mínimo del 10%, que ya regía para Uruguay y los países del Mercosur.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, señaló además que las primeras negociaciones se llevarán a cabo con Vietnam, Japón, Corea del Sur e India. "No respondan con represalias y serán recompensados", afirmó Bessent sobre la postura negociadora de Trump.
El anuncio de Donald Trump
Trump anunció a través de Truth Social que elevaría el arancel a las importaciones chinas al 125%, desde el 104% vigente a medianoche, en una medida con “efecto inmediato” al considerar la respuesta con gravámenes de Xi Jinping como una “falta de respeto”.
"He autorizado una pausa de 90 días y un arancel recíproco sustancialmente reducido durante este período, del 10%, también con vigencia inmediata", sostuvo el mandatario estadounidense, al valorar que aplicará para más de 75 países que “no han tomado represalias de ninguna manera contra Estados Unidos”.
Si bien los detalles todavía no están claros, los índices bursátiles estadounidenses suben tras la noticia y los rendimientos de los bonos se alejan de sus máximos anteriores.
La OMC anticipa una contracción de hasta el 80%
Ante este escenario, la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, sostuvo que el aumento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China expone el comercio bilateral a un riesgo de contracción de hasta el 80%, pudiendo alcanzar a una caída del 7% del PIB real mundial.
Para la jerarca, la disputa “conlleva implicaciones más amplias que podrían dañar gravemente las perspectivas económicas globales”, extendiéndose especialmente a las naciones menos desarrolladas.
Para la OMC, existe el peligro de una fragmentación del comercio mundial “a lo largo de líneas geopolíticas”, es decir una división de la economía global en al menos dos bloques.
El desvío de comercio "representa una amenaza inmediata y urgente, que requiere una respuesta global coordinada. Instamos a todos los miembros de la OMC a enfrentar este desafío mediante la cooperación y el diálogo”, sostuvo Okonjo-Iweala.
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