El denominado Diálogo Social, más que diálogo ha traído fuertes polémicas. Conocidas sus principales propuestas, se desató una discusión pública intensa, en particular por las disposiciones vinculadas a las AFAP. Al ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, se lo notó particularmente incómodo en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros que analizó el documento final del Diálogo: “Estoy sorprendido (...) en modo alguno se trata de una estatización, como han planteado economistas a nivel de opinión pública”. Sin nombrarlo, aludió a lo que ha planteado en los últimos días, el exministro de Economía y director de la OPP durante la administración de Luis Lacalle Pou, Isaac Alfie, quien señaló que se trata en efectos prácticos de una estatización.
Charlas de quincho: el fantasma de la estatización, discursos para la tribuna y dudas que persisten
El Diálogo Social sigue agitando el avispero con la cuestión de las AFAP en un momento con varios dolores de cabeza para el ministro Gabriel Oddone.
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Mientras se actualizaba con las últimas novedades en su tablet, un economista que conoce muy bien tanto a Oddone como a Alfie, le comentaba a un periodista amigo: “tal vez Lito (Alfie) fue un poco radical en su comentario, pero Gabriel tampoco puede ignorar que el asunto iba a traer polémica”, dijo, desde la tranquilidad del anonimato. “Yo lo veo de la siguiente manera”, arrancó el economista, mientras se acomodaba en su escritorio para hacer lo que más le gusta: explicar con convicción. “Acá es claro que las cuentas individuales se mantienen en tanto pilar de ahorro individual en el sistema jubilatorio. Pero lo que cambia sustancialmente es el rol de las AFAP como empresas: ya dejarán de tener la administración de las cuentas y el contacto directo con los trabajadores, por más que en la mayoría de los casos era un contacto simple, de registro, con el envío del Estado de Cuenta periódicamente”, razonó.
“Si se aprueba la propuesta del Diálogo Social, perderán todo eso y pasarán a ser -eventualmente- administradoras de inversión en contrato directo con el Estado, y seguramente en competencia con nuevos actores gestores de inversiones”, agregó. “Te diría que su actividad se reduce a un mínimo comparado con lo que es su rol actual", explicó moviendo sus manos sobre el escritorio, como quien mueve piezas en un tablero.
“¿Y entonces?”, inquirió el periodista. “Toda esa función pasa al Estado, al BPS o a algún organismo que se cree, eventualmente, de manera que allí sí hay un traslado de funciones al Estado”, afirmó el economista. E hizo una pausa para agregar algo más. “Sabes una cosa: creo que todo este asunto a Gabriel le pesó más porque -al mismo tiempo- la economía está en un momento de muy poco crecimiento y se viene encima la crisis global por el petróleo. Evidentemente no es una situación cómoda para estar encabezando la cartera de Economía”, dijo, haciendo un gesto de comprensión. “Y te agrego algo más: en términos fiscales me preocupa más la propuesta de habilitar una jubilación anticipada a los 60 años, que va a implicar millones de dólares más por año de gasto… ¿Cómo se va a pagar eso?”, se preguntó.
Pero mientras en el ámbito económico crecía la preocupación, en el ámbito sindical predominaba la satisfacción. “Es una gran victoria”, le dijo un dirigente de la FUS (salud) a un compañero del PIT-CNT, antes de entrar a una reunión preparando el acto del 1° de mayo. “¿Te parece? Porque las AFAP seguirán allí…”, respondió el otro. “Con mucho menos alcance, flaco”, le contestó el primero, confiado. “Ahora hay que ver cómo sigue esto en el Parlamento (...) Y salió también lo de la reducción de la edad jubilatoria. Un golazo”, opinó. “Si… pero ya van a salir con cuestionamientos sobre cómo se financia todo esto”, dijo el segundo, escéptico. “¿Y qué problema? Tenemos la respuesta: 1% de impuesto a los más ricos, ya lo dijimos”, remató el dirigente de la salud, mientras sacaba el mate para seguir la charla .
Matices
“Era un encuentro para fanáticos”, bromeó un empresario de la logística, mientras salía del Club de Golf luego del Desayuno de ADM (Asociación de Dirigentes de Marketing), que convocó a los economistas Isaac Alfie, Javier de Haedo y Jorge Caumont, para abordar los temas de la coyuntura económica, entre los que no faltó un abordaje a la discusión sobre los cambios propuestos al sistema previsional.
“Son miradas muy parecidas, liberales, críticas del gobierno, con algunos matices pero en un mismo discurso”, agregó. “La verdad es que se precisaba alguna visión un poco distinta ¿no?”. Su amigo, hombre de las finanzas, lo escuchaba atentamente; y luego le respondió: “Te entiendo, pero en algunas cosas no hay matices: hay que hablar claro, y ellos lo hacen. El gasto agregado por estas propuestas del Diálogo Social va a ser muy grande… ¡y lo más grave es que no se saben los números!”, dijo.
“Todo bien”, respondió el empresario. “Pero nos hablamos entre nosotros ¿entendés? Los que estábamos ahí estábamos casi todos de acuerdo, te lo aseguro”, argumentó, recordando que en el desayuno no había ningún representante del gobierno.
En cualquier caso, el salón del Club de Golf estaba con mucha gente, ávida de conocer los enfoques de estos reconocidos economistas. “Javier es un poco más moderado, creo; Lito (Alfie) y Jorge cortan grueso. Pero tienen un enfoque parecido. Me dicen que Isaac y Javier estudiaron juntos, además, y Caumont fue su profesor, ¡imaginate!”, agregó el financista, largando una risa. Cuando la conductora del evento le preguntó a Alfie si mantenía su visión acerca de que la propuesta del Diálogo Social para las AFAP era una estatización de hecho, el exministro fue más cauto. “Se ve que no quería más lío”, dijo el empresario logístico, mientras salía con su amigo en su nuevo coche eléctrico.
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Si en el Golf hubo básicamente un solo punto de vista, en el salón de actos de la Torre Ejecutiva pasó algo similar en la presentación del documento final del Diálogo Social. Decenas de jerarcas oficialistas, dirigentes sindicales que participaron del proceso, y otras personas afines al PIT-CNT y al Frente Amplio (FA).
El que dio la nota fue Guido Manini Ríos, líder de Cabildo Abierto (CA), quien no solo se hizo presente sino que se mostró, notorio, en las primeras filas. “¿Viste a Manini? es bueno que esté”, comentó una jerarca del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) a una compañera, mientras se desarrollaba el acto. De todas formas, en declaraciones posteriores a la prensa, Manini remarcó que no acompañará nada que contradiga el resultado del plebiscito de 2024, que impulsó el PIT-CNT. “¿Entonces? ¿Apoya o no?”, inquirió en voz baja una de ellas. “Veremos, con Cabildo hay que negociar permanentemente”, respondió la jerarca ministerial, con una sonrisa cómplice.
Ya con el acto culminado, en el hall, otro alto jerarca del Mides manifestaba su frustración por cómo se había dado la discusión del Diálogo Social en la opinión pública. “El tema AFAP se llevó toda la atención, pero hay una propuesta muy potente en lo que refiere a las transferencias a las familias, unificando y racionalizando, para llegar mejor a los que más necesitan; una pena que esto no se destaque en los medios”, se quejó.


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